El Nacional (ENV)

Madre pide justicia por la muerte de su hijo que no era delincuent­e

Una comisión de la FAES, que salió de un matorral, lo mató de un tiro en el pecho cuando subía las escaleras para llegar a la residencia de su suegra

- SANDRA GUERRERO »sguerrero@el-nacional.com

ACristian Alfredo Charris Arroyo lo mató una comisión de la FAES el 24 de septiembre al amanecer, cuando se aproximaba a la residencia de su suegra, en el barrio La Dolorita, para buscar a su esposa. Regresaba de celebrar su cumpleaños número 25.

Un amigo lo había llevado en su moto hasta ese barrio de Petare. Ascendía corriendo por unas escaleras, entre las 5:00 am y las 5:30 am. Le faltaba poco para llegar a la vivienda, cuando los policías le dispararon.

Carmen Elena Arroyo Mármol es quien relata las últimas horas que vivió su único hijo. Hay personas que fueron testigos de lo ocurrido, pero por temor a represalia­s no hablan de lo que sucedió y no se atreven a presentar su testimonio.

Los policías salieron del monte cuando Cristian Alfredo subía, según le narraron a ella. A 50 metros de la casa de su suegra le dieron un tiro en el pecho. Luego lo llevaron al hospital Domingo Luciani en El Llanito. Hay quien dice que el barbero, que laboraba en una peluquería de La Dolorita, clamaba por su vida. “No me maten, tengo mis hijos”, dijo un testigo. Dejó tres niños en la orfandad, de 9, 6 y 3 años de edad.

Ahora el sufrimient­o de Carmen Elena se acentúa porque en los dos meses transcurri­dos no vislumbra que se haga justicia. Desde que ocurrió el suceso visita frecuentem­ente la sede del Ministerio Público.

En la Fiscalía 86º, a cargo de Marbella Vargas, no le dan ninguna esperanza, pues le dicen que su hijo estaba involucrad­o en un robo ocurrido en La Dolorita, a las 8:00 pm, 9 días antes de que lo mataran. De la vivienda se llevaron un televisor pantalla plana de 32 pulgadas, un blue-ray y un DS. En respuesta a este señalamien­to la madre de Cristian Alfredo explicó que a esa hora su hijo estaba trabajando. “Lo están señalando como lugartenie­nte del jefe de una banda que opera en ese barrio y que dirige un hombre que llaman el Negro”, indicó.

A Cristian Alfredo también le atribuyen el homicidio de Jeffereson Gil, cometido con premeditac­ión y alevosía, el 18 de marzo pasado, en el kilómetro

Mi hijo nunca estuvo preso, ni solicitado por tribunales o cuerpos policiales. No tenía orden de captura, ni prontuario. Mi hijo no tenía enemigos” Carmen Elena Arroyo, madre de Cristian Alfredo Charris Arroyo

13 de la vía PetareSant­a Lucía. “Ese día estaba en su casa”, agregó.

Fiscalía no puede acusar. En una de las tantas visitas que Carmen Elena ha hecho al Ministerio Público para conocer cómo marcha la investigac­ión, la fiscal que tiene a su cargo la averiguaci­ón le manifestó que ella no puede acusar a la FAES porque la víctima tenía dos expediente­s en su contra. “La fiscal cree en la versión del enfrentami­ento”, dijo.

La Fiscalía tampoco acepta las comunicaci­ones con más de 1.500 firmas de vecinos, así como de 4 consejos comunales que dan fe del buen comportami­ento y conducta de Charris Arroyo.

También Rober Cortez, profesor del Centro Deportivo de La Lira, suscribió una carta en la que señala que Cristian Alfredo, quien residía en el sector, practicaba baloncesto.

“Mi hijo nunca estuvo preso, ni solicitado por tribunales o cuerpos policiales. No tenía orden de captura ni antecedent­es. Mi hijo no tenía enemigos”, explicó.

Luego contó: “Le sembraron una pistola, lo acostaron encima de un tanque y lo obligaron a disparar después de que estaba herido. Llegó vivo al hospital, pero no permitiero­n que nadie se acercara a él hasta que se murió y fue cuando los policías se fueron”.

A Cristian Alfredo lo llevaron desnudo al centro asistencia­l y sin zapatos. Le rompieron la cédula de identidad y le botaron todas las pertenenci­as, denunció la madre.

“Otra irregulari­dad es que fue la FAES la que lo llevó al hospital y el expediente señala que fue el Cicpc el organismo que lo trasladó”, agregó Carmen Elena.

A pesar de todos los obstáculos que se le han presentado en el transcurso de estos dos meses, Carmen Elena Arroyo Mármol pide que se haga justicia porque su hijo no era un delincuent­e y eso lo pueden corroborar vecinos, amigos y sus compañeros de trabajo.

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WILLIAMS MARRERO

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