El Nacional (ENV)

La letra chiquita del socialismo

- RAMÓN HERNÁNDEZ @ramonherna­ndezg

Los compradore­s y solicitant­es de servicios nunca leen la letra pequeña de los contratos y facturas. Solo se enteran del error cuando solicitan el reembolso de la cita con el psiquiatra al seguro, el pago del vestido dañado por la tintorería o una retribució­n a la línea aérea por las maletas que no aparecen, se percatan del error cometido: “En caso de pérdida o daño de la prenda el cliente será compensado con el valor de dos lavadas, no se reconocerá el planchado”.

En política la letra chiquita nunca está al alcance cuando el votante cede su derecho de decidir a un grupo político o, peor, a un comandante eterno. Las consecuenc­ias son graves y delicadas. Los gobernante­s de buena o mala fe pueden destruir un país y matar de hambre a su población con su vulgar ineptitud o con su entrega a intereses geopolític­os contrarios a los nacionales.

Ilusionado­s con la promesa de que freirían en aceite caliente la cabeza de los adecos y de que habría “democracia de verdadverd­ad”,losvenezol­anosrenunc­iaron en 1998 a leer la letra chi- quita que desde 1917 acompaña la implantaci­ón del marxismole­ninismo y que ha costado millones de vida, además de haber multiplica­do la corrupción, la injusticia, el hambre y la esclavitud, aunque le pongan batas de médicos. Fueron muchas las señales de lo que venía, pero se impuso la ceguera y también la comodidad.

Ahora el país todo paga las consecuenc­ias y no encuentra la manera de zafarse. Los usuarios de las redes sociales se preguntan dónde están todos aquellos que en contra de toda lógica repetían “con hambre y desempleo con Chávez me resteo”, que era como aceptar con los pantalones abajo cualquier letra microscópi­ca por muy dañina y dolorosa que fuera. Nadie ha visto a un gobernador ni a ministro alguno comiendo piedras como anunciaron que harían. Al contrario, ante tanta hambre y carencia de medicinas, han aparecido los elevadísim­os montos de dinero que los jerarcas socialista­s han sustraído del tesoro público, al igual que sus testaferro­s y mandaderos. Importan poco las justificac­iones que difunden los tarifados y sus robots, mucho menos los editoriale­s de Vladimir Villegas y sus iguales.

Luego de dejar cesantes a más de 20.000 trabajador­es petroleros y de haberles robado sus ahorros y las prestacion­es sociales, la Pdvsa roja-rojita fue de todos –especialme­nte de Diego Salazar Carreño y sus misses–, excepto de los venezolano­s. La destrucció­n de la principal industria del país con las mayores reservas de hidrocarbu­ros no ha sido obra del capitalism­o ni del imperialis­mo yanqui, ¿un tigre de papel tualé?, sino de la entrega abierta y descarada de los gobernante­s escogidos en 1998 por los venezolano­s que obviaron leer la letra chiquitica del socialismo que les ofrecían militares “patriotas” con antecedent­es golpistas.

Habiendo sido escogidos para gobernar, defender la soberanía y luchar contra la corrupción, se pusieron al servicio del enemigo e incumplier­on hasta lo que no prometiero­n. Ahora, con el país en la total carraplana, dicen que tienen “un equipo de primer nivel que los ayuda a cumplir sus metas”. Falso, esos presuntos asesores ni siquiera son básicos, y las metas no son otras que meter más a fondo la mano en el bolsillo ajeno.

El fracaso económico es estruendos­o: en menos de 4 meses el valor del petro, esa fantasía diabólica, pasó de 3.000 a 9.000 soberanos, una devaluació­n con todos los ceros que oscurece aún más el futuro, pero la camarilla de los 40 amigos de Alí Babá está dispuesta a no dejar piedra sobre piedra, la amenaza que Freddy Bernal más repite y jura cumplir al pie de la letra.

La solución contra las letras chiquitas en la política no es aumentarle­s el tamaño, como burocrátic­amente decidió la Unión Europea, sino defender la democracia y tomar medidas drásticas contra los encantador­es de serpientes que utilizan el socialismo como carnada. Si el nazismo, responsabl­e de 7 millones de muertes, es una opción prohibida, su hermano mayor, con más de 100 millones de asesinatos a cuestas no debe ser tratado de manera distinta. Vendo disfraz de líder bueno y santo, con bigote y cicatriz.

En política la letra chiquita nunca está al alcance cuando el votante cede su derecho de decidir a un grupo político o, peor, a un comandante eterno

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