El adiós tem­pra­ne­ro de los no­va­tos del año

El Nacional (ENV) - - PRIMERA FILA - IG­NA­CIO SE­RRANO » ise­[email protected]­cio­nal.com @Ig­na­cioSe­rrano www.ele­mer­gen­te.com

Moi­sés Ma­nuel Gó­mez no era el can­di­da­to prin­ci­pal al pre­mio No­va­to del Año es­ta tem­po­ra­da. Edward Oli­va­res, jar­di­ne­ro co­mo él, tie­ne me­jo­res nú­me­ros. Si la vo­ta­ción fue­ra hoy, no du­da­ría­mos en es­cri­bir el nom­bre del pa­tru­lle­ro de los Ti­gres en lo al­to de la pla­ni­lla. Pe­ro eso po­co im­por­ta. Gó­mez ya se mar­chó, obli­ga­do por Tam­pa Bay, y pron­to le to­ca­rá el turno a Oli­va­res.

El beis­bol or­ga­ni­za­do es due­ño de los mú­si­cos de la or­ques­ta que ha­ce bai­lar a los afi­cio­na­dos ve­ne­zo­la­nos. La ex­pre­sión es de John Ca­rri­llo y nos gus­ta re­cor­dar­la ca­da vez que su­ce­den co­sas así. Ma­ga­lla­nes ali­nea­ba a Gó­mez to­dos los días en el me­dio del li­neup, por­que tie­ne fuer­za y pa­re­ce no te­mer­le a na­die. Luis Arráez era el pri­mer ba­te de la na­ve y uno de los me­jo­res to­le­te­ros del cir­cui­to. Am­bos ter­mi­na­ron su ac­tua­ción en es­ta za­fra de la LVBP. En un lap­so de ape­nas seis días, se mar­cha­ron los dos. Y pa­ra ma­yor amar­gu­ra, Wil­ker­man Gar­cía, el re­clu­ta que se que­dó ju­gan­do en lu­gar de Arráez, tam­bién se fue.

Es el mis­mo mal que afec­ta de uno u otro mo­do a ca­si to­das las di­vi­sas. El mis­mo do­min­go que los fi­li­bus­te­ros per­dían a uno de sus prin­ci­pa­les jon­ro­ne­ros, los Leo­nes se que­da­ban sin su me­jor ma­de­ro, y la li­ga sin su lí­der ba­tea­dor. El co­lom­biano Ha­rold Ra­mí­rez tam­bién de­bió pa­rar, pa­ra evi­tar le­sio­nes y re­ser­var­se pa­ra el Spring Trai­ning. De gol­pe, el Ca­ra­cas per­dió 30 ca­rre­ras crea­das, tras po­co más de la mi­tad del ca­len­da­rio.

Pri­me­ro fue­ron las es­tre­llas, lue­go los ti­tu­la­res, des­pués los pros­pec­tos a pun­to de gra­duar­se y desde ha­ce al­gún tiem­po, in­clu­so, pe­lo­te­ros de Cla­se A me­dia o avan­za­da. To­dos mú­si­cos pres­ta­dos.

Pa­sa igual en ca­da país del Ca­ri­be. Ve­ne­zue­la no es la ex­cep­ción.

El No­va­to del Año de­bió ser una dispu­ta en­tre mu­chos can­di­da­tos. El lan­za­dor Pe­dro Ávi­la, por ejem­plo, te­nía 0.89 de efec­ti­vi­dad des­pués de cua­tro aper­tu­ras con los Bra­vos. Pe­ro le die­ron un mes de per­mi­so, no más de 20 in­nings, y se mar­chó des­pués de pon­char a 25 ri­va­les y dar so­la­men­te tres bo­le­tos, sin jon­ro­nes, en 20.1 en­tra­das.

Oli­va­res co­rrió co­mo emer- gen­te el do­min­go. To­da­vía es­tá ac­ti­vo, pe­ro Ara­gua le ha da­do des­can­so, un tra­to pre­fe­ren­cial pa­ra ex­ten­der su pre­sen­cia en el es­ta­dio Jo­sé Pé­rez Col­me­na­res. No es pa­ra me­nos. Si mu­chos es­tán asom­bra­dos con los 6 vue­la­cer­cas y las 26 em­pu­ja­das de Gó­mez, que tie­ne pro­me­dios de .248/.270/.432, ¿qué de­cir del jo­ven ti­gre­ro, que ba­tea pa­ra .340/.404/.479 y fue pri­mer ba­te de los ra­ya­dos en la pri­me­ra mi­tad?

La di­fe­ren­cia en tiem­po de jue­go no es mucha: el ma­ga­lla­ne­ro su­mó 138 apa­ri­cio­nes en el pla­to, por 105 que tie­ne su con­trin­can­te.

Ri­car­do Sán­chez, abri­dor de los bu­ca­ne­ros desde la se­ma­na inau­gu­ral, pa­sa aho­ra a ser el prin­ci­pal as­pi­ran­te en­tre los no­vi­cios. Y si Oli­va­res se despide, co­mo pa­re­ce, el to­le­te­ro más ave­za­do se­rá Luis Cas­tro.

Sán­chez ape­nas tie­ne mar­ca de 0-1, lo que a mu­chos no gus­ta­rá, pe­ro su efec­ti­vi­dad de 3.60, sus 40 epi­so­dios con ape­nas 13 bo­le­tos y un cua­dran­gu­lar, su pre­sen­cia es­ta­bi­li­za­do­ra en la ro­ta­ción tur­ca va­len un Po­to­sí.

Cas­tro ha vo­la­do ba­jo el ra­dar, pe­ro ba­tea pa­ra .302/.358/.479 des­pués de 106 via­jes al ho­me. No ha ju­ga­do mu­cho úl­ti­ma­men­te con Mar­ga­ri­ta, pe­ro si­gue a bor­do.

Con ellos se com­ple­ta un quin­te­to bri­llan­te de no­va­tos. Lás­ti­ma que to­dos sean mú­si­cos pres­ta­dos.

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