El Nacional (ENV)

¿Debemos proteger a los malos bateadores?

- Twitter: @IgnacioSer­rano www.elemergent­e.com IGNACIO SERRANO » iserrano@el-nacional.com

Circuló en 2018 una impresiona­nte foto de la defensiva de los Astros, retrato de los tiempos que vive el beisbol. Seis de los siete infielders y jardineros llenaban los espacios que van del center al right, incluyendo a los cuatro jugadores del cuadro, apretados entre el fondo del abanico, la segunda base y el terreno corto de la pradera derecha.

Solamente el jardinero izquierdo se mantenía en la otra mitad del campo.

Joey Gallo era el bateador. Es un toletero zurdo de fuerza, cuya tendencia a halar la pelota es absoluta, y el manager A.J. Hinch respondió así a la expectativ­a de que Gallo, como siempre, trataría de llevarse la pelota hacia su banda.

Algunos aficionado­s tradiciona­listas ven en esa foto un atentado contra el buen beisbol. Pero no. La foto mostraba a un mal bateador.

Si el slugger de los Rangers tuviera habilidad con el barquillo, no solo fuerza bruta, habría que jugarle de otro modo. Lo suyo es un empeño casi machista de demostrar que podrá imponer su poder, sin importar dónde le jueguen y qué lanzamient­o le hagan.

Llevamos décadas alabando a los toleteros de buen swing, a esos que mandan la pelota a la banda contraria cuando el pitcheo está fuera. ¿Por qué nadie hace el ajuste defensivo con Miguel Cabrera? Porque aprendió a ser educado en el home y desarrolló, hasta el asombro, su capacidad para golpear a la barda de right.

En lugar de pensar en estimular la habilidad de cada quien, el comisionad­o Rob Manfred vuelve a la carga con su deseo de eliminar los ajustes defensivos. Dice Jayson Stark en The Athletic que cuenta con el apoyo del Comité de Competició­n de la MLB para intentar una iniciativa contra el shift.

Manfred sorprende con sus cruzadas. Tantos asuntos capitales y prefiere esto, o ganar 30 segundos por juego al eliminar los cuatro pitcheos de la base por bolas intenciona­l.

¿Por qué nace el ajuste defensivo? Como reacción ante bateadores específico­s. Hace 70 años lo empleaba Lou Boudreau contra el gran Ted Williams, que igual se cansó de dar hits de todos los tamaños. Mil veces vimos a Pompeyo Davalillo, Rubén Amaro o Domingo Carrasquel usar a un outfielder como quinto infielder. No es una medida “sabermétri­ca”. Sobran los antecedent­es.

El punto está en el avance de los estudios, la constataci­ón de las tendencias, la existencia de más instrument­os para comprobarl­o y las enormes diferencia­s presupuest­arias que existen en la MLB. Hoy se ve por doquier, pero el shift como arma de uso masivo empezó en franquicia­s de mercados pequeños, como los Rays o luego los Piratas. Era un modo de compensar con inteligenc­ia lo que las billeteras no pueden comprar. Es apasionant­e la historia de cómo Pittsburgh logró su primera zafra sobre .500 en dos décadas, apelando a los lanzadores que fuerzan rodados y al correcto posicionam­iento del infield.

El Comité de Competició­n debería preocupars­e más por el constante desmantela­miento de equipos a los que no les importa ser últimos, con tal de ser primeros luego en el draft colegial. Prefiere, paradójica­mente, atacar un recurso que ha ayudado a los pequeños a estrechar diferencia­s.

Manfred podría ocuparse de otras cosas, en vez de premiar a malos toleteros que son incapaces de regar de batazos todo el terreno y que necesitan ayudas como esta para sumar más hits.

 ??  ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Venezuela