Coo­pers­town, Bob Abreu y el es­pe­jo de Ha­rold Bai­nes

El Nacional (ENV) - - PRIMERA FILA - @Ig­na­cioSe­rrano www.ele­mer­gen­te.com IG­NA­CIO SERRANO » ise­[email protected]­cio­nal.com

“Bob Abreu es­ta­rá en la pró­xi­ma pla­ni­lla de Coo­pers­town. Co­mien­ce el show”. Así sa­lu­dó un ana­lis­ta, pa­la­bras más, pa­la­bras me­nos, el pró­xi­mo ca­pí­tu­lo pa­ra ele­gir a los miem­bros del Sa­lón de la Fa­ma. Po­cos en Ve­ne­zue­la creen en ese de­ba­te y es po­si­ble que el Co­me­dul­ce no lo­gre la in­mor­ta­li­dad. Pe­ro con fre­cuen­cia ca­si dia­ria en Es­ta­dos Uni­dos alguien pre­gun­ta, nie­ga o afir­ma su chan­ce.

Le he­mos de­di­ca­do otras co­lum­nas: cuan­do Bill Ja­mes, gu­rú del nue­vo aná­li­sis, sos­tu­vo que tie­ne me­re­ci­mien­tos, por ejem­plo; o cuan­do Tim Rai­nes fue en­tro­ni­za­do, pe­se a ha­ber­se re­ti­ra­do con un perfil re­la­ti­va­men­te dis­cre­to; y más re­cien­te­men­te, al ade­lan­tar la dis­cu­sión que qui­zás ter­mi­ne con­vir­tién­do­le en el pri­mer no cam­po­cor­to ve­ne­zo­lano con al me­nos dos apa­ri­cio­nes en la pa­pe­le­ta.

Un lec­tor nos pre­gun­ta aho­ra si la acla­ma­ción de Ha­rold Bai­nes por el Co­mi­té de Ve­te­ra­nos no po­dría ser­vir de im­pul­so al oriun­do de Tur­me­ro. Y qui­zás sir­va, qui­zás no. Pue­de que al­gu­nos vo­tan­tes de es­ta opor­tu­ni­dad se ha­yan sen­ti­do obli­ga­dos a apo­yar a Mi­ke Mus­si­na, al ver que Jack Mo­rris con­se­guía su pla­ca así. Bai­nes es un ca­so in­tere­san­te, más allá de los ami­gos y cer­ca­nos al ex ju­ga­dor que par­ti­ci­pa­ron en­tre los 12 elec­to­res a car­go del Co­mi­té de Ve­te­ra­nos en es­ta oca­sión. Con­fie­mos en la in­te­gri­dad y cri­te­rio de quie­nes le abrie­ron las puer­tas del tem­plo. De he­cho, a la ex­pe­di­ción na­cio­nal le vie­ne de per­las, por­que una de sus vir­tu­des fue su con­sis­ten­cia pa­ra su­mar hits, 2.866 hits en to­tal, y re­sul­ta que Omar Viz­quel se re­ti­ró con 2.877.

¿Es vá­li­do com­pa­rar a Abreu con el an­ti­guo de­sig­na­do? Po­si­ble­men­te sí. Son pe­lo­te­ros de cla­ro perfil ofen­si­vo, aun­que el lo­cal es­tu­vo más tiem­po en el cam­po, co­mo pa­tru­lle­ro de­re­cho. Allí has­ta ga­nó un Guan­te de Oro, un pre­mio de­ba­ti­ble en su mo­men­to, pe­ro que igual re­po­sa en sus vi­tri­nas. El Co­me­dul­ce fue vo­ta­do sie­te ve­ces en la es­co­gen­cia del Ju­ga­dor Más Va­lio­so, con­tra cua­tro de Bai­nes. Es­te úl­ti­mo asis­tió seis ve­ces al Jue­go de Es­tre­llas, por dos del ve­ne­zo­lano. Am­bos lo­gra­ron un Ba­te de Pla­ta.

Una gran di­fe­ren­cia en­tre ellos es­tá en el apar­ta­do del po­der, re­fle­ja­do en los 384 jon­ro­nes y las 1.628 em­pu­ja­das del nor­te­ame­ri­cano, con­tra 288 y 1.363 del nues­tro. Pe­ro hay otros con­tras­tes. Abreu pi­só más ve­ces el pla­to, en 1.453 ve­ces, y lar­gó 574 tu­be­yes, por 1.299 y 488 de su opo­nen­te en es­ta co­lum­na. El perfil de los dos fren­te a sus com­pa­ñe­ros de ge­ne­ra­ción es al­go que les her­ma­na. Es de­ba­ti­ble que ha­yan si­do astros irre­ba­ti­bles en su tiem­po, por­que se ca­rac­te­ri­za­ron más por la con­sis­ten­cia, por acu­mu­lar ci­fras co­mo má­qui­nas, más que por lo­grar pi­cos muy al­tos. Pe­ro el ve­ne­zo­lano al me­nos fue un 30/30, mien­tras que el es­ta­dou­ni­den­se ja­más lar­gó 30 vue­la­cer­cas, a pe­sar de te­ner repu­tación de slug­ger.

Los pro­me­dios ofre­cen un desen­la­ce más in­tere­san­te. El Co­me­dul­ce se re­ti­ró con una es­tu­pen­da lí­nea de .291/.395/.475, con­tra ..289/.356/.465. En con­se­cuen­cia, le sa­ca bas­tan­te en OPS, con .870 an­te .820, y el OPS ajus­ta­do di­ce que el de Mary­land fue 20 por cien­to su­pe­rior a los ba­tea­do­res de su tiem­po, en los es­ta­dios don­de ue ju­gó, con­tra 28 por cien­to me­jor que re­sul­tó el ara­güe­ño en la com­pa­ra­ción con su épo­ca.

¿Y en­ton­ces? ¿No creen que Abreu fue mu­cho me­jor que Bai­nes? Es di­ver­ti­do, por­que pa­re­cie­ra que sí.

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