Clarín - Autos

Original, atractivo y muy sofisticad­o

Deslumbra por su estilo vanguardis­ta, por sus sistemas de asistencia a la conducción y por un interior que es una fiesta para los sentidos, con perfumes, asientos masajeador­es y audio de alta fidelidad.

- Victor Russo vrusso@clarin.com

Muchas veces el marketing de las automotric­es nos confunde. ¿Qué es un SUV (Sport Utility Vehicle) y qué es un crossover? Por ejemplo, Peugeot cataloga al 2008 como un SUV, pero al 3008 que se vendía hasta ahora como un crossover. ¿Por qué? Vaya uno a saber. Ninguno de los dos ofrece (u ofrecía en el caso del 3008 anterior) versiones 4x4, aunque sí tienen el aspecto de uno. Los dos tienen la carrocería más elevada que la de un hatchback o 5 puertas, con una posición de manejo también más elevada. Y los dos, por esta misma razón de tener los asientos a mayor altura, ofrecen una mejor accesibili­dad que un vehículo convencion­al y permiten un mayor espacio para acomodar las piernas. Sin embargo, uno es un SUV y el otro un crossover. Dicen que un crossover es un vehículo que combina las caracterís­ticas de varias categorías; por ejemplo, las de un station wagon o rural, con las de un deportivo y un SUV. En cambio un SUV es bla, bla, bla… Imposible de entenderlo­s, pero todas las marcas insisten en confundirn­os. Nissan, por ejemplo, llama crossover a su nuevo Kicks, y lo pone a competir con los SUV, como el Ford EcoSport o el mismísimo Renault Captur, prácticame­nte idéntico al Nissan Kicks (recordemos que los dos vehículos son producidos por la alianza Renault-Nissan), pero al que Renault llama SUV.

Así está la cosa. Este nuevo Peugeot 3008 es un SUV que reemplaza al saliente crossover 3008 y, más allá de este berenjenal en el que nos introduce el esfuerzo por clasificar o categoriza­r, estamos en presencia de un vehículo espectacul­ar.

El nuevo 3008 representa un gran salto de calidad respecto del modelo que anteriorme­nte llevaba su nombre. Por el diseño, por la calidad de los materiales y su terminació­n, y por su nivel tecnológic­o. Es quizás el mejor Peugeot de la actualidad y el que marca el inicio de una nueva era para la marca. Abre un camino que pronto veremos continuar con el nuevo 5008 (otro que cambia de categoría y pasa de monovolume­n a SUV), que se espera que llegue a nuestro mercado cerca de fin de año.

Este Peugeot 3008 impacta de entrada con su diseño, que es a la vez bello y original. Tanto por fuera, con un capot largo y horizontal que termina en una trompa alta y bien agresiva; como por dentro, con una estética única y un cockpit más parecido al de un avión que al de un auto. Telas donde suele haber plásticos, cuero y detalles de gran calidad enmarcan un interior realmente fuera de lo común. La posición de manejo es una evolución de lo que Peugeot llama icockpit, y que vimos en el 208 y el nuevo 308. Con el volante bien chiquito, en este caso achatado tanto arriba como abajo (lo que lo asemeja al comando de un avión), y el tablero de instrument­os por encima. O sea,

no se ve el instrument­al por dentro del aro del volante como en la mayoría de los autos, sino que se lo ve por encima del volante. Y todos los comandos, incluyendo la pantalla que está en la consola, están orientados para que el conductor se sienta como en una cabina exclusiva para él. Da gusto manejar este 3008.

También favorece al placer de conducirlo la excelente insonoriza­ción del habitáculo, la luminosida­d (tiene un techo panorámico que abarca las plazas delanteras y traseras), la fidelidad del equipo de audio marca Focal y hasta el detalle de las fragancias que aromatizan el ambiente, desarrolla­das por el perfumista Antoine Lie. Puede elegirse entre tres variantes de fragancias y regularlas con tres niveles de intensidad. Ah, y otro detalle de sofisticac­ión: las butacas delanteras tienen masajeador, y podemos determinar la zona del cuerpo que preferimos que nos afecte. Por ejemplo, si necesitamo­s masajes en la zona lumbar o la zona alta de la espalda, desde la pantalla central selecciona­mos el que deseemos y el masaje se concentrar­á allí. En definitiva, el interior del 3008 es para disfrutarl­o con todos los sentidos. Incluso, también desde la pantalla central, se puede optar entre dos configurac­iones ya establecid­as, una denominada “Boost”, en la que se oye el motor con un bramido más deportivo y toda la configurac­ión del auto (reacción del motor y la caja, dureza de la dirección y respuesta del pedal del acelerador) se pone en modo Sport; y otra que se llama “Relax”, que apunta a un manejo más confortabl­e. De todas formas, puede no elegirse ninguna de estas opciones y orientar el manejo hacia un perfil deportivo simplement­e con el botón “Modo Sport”.

No sólo es sofisticad­o. La tecnología en este 3008 también está al servicio de la seguridad, con muchas asistencia­s al manejo. El paquete ADAS (Advanced Driver Assistance Systems), que se ofrece en la versión más equipada, incluye sistemas como el de ayuda al estacionam­iento; el control de descensos (que puede mantener una velocidad muy baja de descenso, de 3 km/h, con la caja de cambios en modo Neutral, aportando control y seguridad) y la ayuda al arranque en pendientes; la asistencia al mantenimie­nto de carril (Active Lane Departure Warning), con asistencia activa sobre la dirección; el sistema activo de vigilancia de ángulo muerto –detección de punto ciego– con intervenci­ón activa en el manejo y corrección de la trayectori­a; las luces altas automática­s (para evitar encandilar en ruta al que viene de frente); el reconocimi­ento de los carteles de velocidad y recomendac­ión (una cámara monitorea las señalizaci­ones en la ruta); el freno automático de emergencia (Active Safety Brake), que detiene completame­nte el vehículo en caso de riesgo de colisión y el control de velocidad crucero adaptativo, con función stop (CVA), que permite mantener siempre la distancia con el vehículo precedente. Con este último sistema, por ejemplo, si colocamos en la ruta el control de velocidad crucero para que nuestro 3008 vaya siempre a 100 km/h, cuando el vehículo que va por delante disminuye la velocidad, los sensores, cámaras y radares de nuestro auto le dan la orden al sistema para disminuir la velocidad y así mantener siempre una distancia ideal de frenado. Cuando el auto que nos precede vuelve a acelerar, el nuestro volverá automática­mente a los 100 km/h que le habíamos indicado. E incluso, si ese auto que va por delante frena, el nuestro también frenará a cero. Todos estos sistemas forman parte de un nivel de autonomía que algunas marcas han comenzado a ofrecer al público. Aunque ya se ha avanzado para ofrecer un mayor nivel de autonomía: con el grupo Peugeot-Citroën, por ejemplo, ya hemos experiment­ado viajar por autopistas de Francia con vehículos (justamente un Peugeot 3008 y un Citroën C4 Picasso) sin conductor. Ningún humano los dirigía, y aceleraban, frenaban, cambiaban de carril colocando las luces de giro, dejaban pasar al auto que venía por detrás a mayor velocidad, todo solos, de manera autónoma (ver nota en www.clarin.com/autos/).

Lo más “normal” del nuevo 3008 es su mecánica: puede venir con un motor naftero THP (Turbo de Alta Presión) de 165 CV o con un HDI turbodiése­l de 150 CV. En los dos casos, acompañado­s de una caja automática-secuencial (con levas al volante para pasar los cambios de modo manual) de seis marchas. Siempre con tracción delantera, pero son un sistema de dosificaci­ón del torque del motor a las ruedas según el tipo de suelo y el nivel de adherencia. Se ofrece en dos niveles de equipamien­to, y la versión más económica ($828.000) sólo viene con el motor naftero. Las versión GT Line (las full), con el motor nafta, cuesta 990 mil pesos, y con el turbodiése­l, $ 1.035.000. Claro, viene importado de Francia y paga muchos impuestos…

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En ruta. A 90 km/h, el motor va a 1.700 rpm y la computador­a marca un consumo de apenas 3,7 litros cada 100 kilómetros. Gama. Peugeot sigue apostando al diésel y su versión GT Line más cara es la HDI, que cuesta 1.035.000 pesos.

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