El Kun Agüe­ro to­ca bo­ci­na

El ar­gen­tino anotó la mi­tad de los go­les del Man­ches­ter City en el es­pec­ta­cu­lar 6-0 al Wat­ford. Lle­va 175 tan­tos en el equi­po y se con­so­li­da como una pie­za cla­ve en el es­que­ma de Guar­dio­la. ¿Ha­brá lu­gar para Ser­gio en­tre los 11 que ju­ga­rán con Pe­rú? Lo de

Clarin - Deportivo - - TAPA - Wal­de­mar Igle­sias wi­gle­sias@cla­rin.com

Los hin­chas ri­va­les lo mi­ran con la ad­mi­ra­ción que me­re­ce esa ta­rea que aca­ba de con­cluir. En Vi­ca­ra­ge Road, al ca­bo, Ser­gio Agüe­ro se que­da con todas las to­mas en pri­mer plano. Es el pro­ta­go­nis­ta cen­tral del 6-0 del Man­ches­ter City fren­te al Wat­ford, por la quin­ta fe­cha de la Pre­mier Lea­gue. Su pla­ni­lla es un im­pac­to: se lle­vó la pe­lo­ta del par­ti­do por su hat­trick, ofre­ció una asis­ten­cia, le ce­dió un pe­nal a Raheem Sterling. Fue la fi­gu­ra sin ob­je­cio­nes de una ac­tua­ción es­tu­pen­da del equi­po de Pep Guar­dio­la, lí­der de la má­xi­ma ca­te­to. go­ría del fút­bol in­glés.

No se tra­ta es­tric­ta­men­te de una no­ve­dad, sino de un sín­to­ma del mo­men­to que atra­vie­sa el Kun: con­vir­tió cin­co de los 15 tan­tos del City en los úl­ti­mos tres par­ti­dos, in­clui­do el de­but en la Cham­pions Lea­gue (con el his­tó­ri­co 4-0 an­te Fe­ye­noord, en Rot­ter­dam) . Hay más so­bre es­te pre­sen­te del de­lan­te­ro ar­gen­tino: par­ti­ci­pa tam­bién como asis­ten­te de sus com­pa­ñe­ros de ata­que, se su­ma a la im­pe­ca­ble cons­truc­ción co­lec­ti­va de The Ci­ti­zens en ata­que.

An­te Wat­ford, brin­dó todo su re­per­to­rio de go­lea­dor. A los 27, ca­be­ceó -con un gran ges­to téc­ni­co, en pleno an­ti­ci­po- un cen­tro de Ke­vin De Bruy­ne para es­ta­ble­cer el 1-0. Cua­tro mi­nu­tos des­pués, hi­zo un gol de ata­can­te in­tui­ti­vo. Fue tras los pa­sos del error del ar­que­ro Heu­rel­ho da Sil­va Go­mes y se en­con­tró con la pe­lo­ta para de­fi­nit, fá­cil, có­mo­do, tras el cen­tro desde la iz­quier­da de Da­vid Sil­va.

El ter­ce­ro fue otra cosa: un gol pro­pio del mejor Maradona. O del en­can­ta­dor Mes­si del Bar­ce­lo­na. En­ca­ró en­tre ri­va­les rum­bo al área, los de­jó pa­ra­dos y mi­ran­do a todos. Cuan­do le sa­lió el ar­que­ro de­fi­nió con su­ti­le­za, con efec­to de crack, al palo más le­jano. Era el quin­to tan­to del City. An­tes, le ha­bía brin­da­do el pa­se a Ga­briel Je­sús para el ter­ce­ro; y ha­bía fe­li­ci­ta­do a Ni­co­lás Ota­men­di, au­tor del cuar-- Agüe­ro ya mos­tra­ba una son­ri­sa que no le ca­bía en la ca­ra.

Con el City due­ño de todo -de los pun­tos, de los go­les, de la pe­lo­ta, del cam­po de juego, de los aplausos- ha­bía lu­gar para más. Ya so­bre la ho­ra, el ár­bi­tro Ant­hony Tay­lor san­cio­nó un pe­nal para el equi­po vi­si­tan­te. Se lo co­me­tie­ron a Sterling. Agüe­ro, fre­cuen­te en­car­ga­do, se lo ce­dió a su com­pa­ñe­ro. Pep acep­tó. Po­dría ha­ber si­do el cuar­to tan­to para el Kun.

Co­rres­pon­de acla­rar­lo: el Wat­ford -por historia, por nom­bres, por pre-su­pues­to-lu­ce como un equi­po me­nor. Sin em­bar­go, en el ini­cio de la tem­po­ra­da aso­ma­ba como la re­ve­la­ción. Lle­gó a esta quin­ta fe­cha in­vic­to, con dos vic­to­rias y dos em­pa­tes. Que­dó cla­ro en el cam­po de juego: se cho­có con­tra un City en pleno cre­ci­mien­to. Im­pla­ca­ble. Como Agüe­ro.

In­clu­so más allá del juego, desde los nú­me­ros, tam­bién es una ac­tua­ción con cier­to ca­rác­ter his­tó­ri­co: con sus tres go­les, Agüe­ro que­dó a dos de con­ver­tir­se en el má­xi­mo ano­ta­dor en los 137 años de vi­da del City. Su­ma 175 tan­tos, dos me­nos que Eric Brook, mi­to­ló­gi­co de­lan­te­ro del club, quien ju­gó en­tre 1927 y 1940. Fa­lle­ció ha­ce me­dio si­glo. Aho­ra, Agüe­ro ha­ce ma­gia: re­su­ci­tó su le­yen­da y la pu­so en el cen­tro de la es­ce­na. Para su­pe­rar­la.

No só­lo eso: ya se subió al po­dio de los ex­tran­je­ros como más go­les con­ver­ti­dos en la Pre­mier Lea­gue. En el triun­fo an­te Li­ver­pool se ha­bía con­ver­ti­do en el fut­bo­lis­ta no eu­ro­peo con más tan­tos en la prin­ci­pal ca­te­go­ría del fút­bol in­glés. Aho­ra, va por más: con 127 su ubi­ca ter­ce­ro, só­lo de­trás del fran­cés Thierry Henry (175) y del ho­lan­dés Rob­bie Van Per­sie

(144). Los nom­bres a los que va de­jan­do atrás je­rar­qui­zan el lo­gro: Jimmy Floyd Has­sel­baink, Rob­bie Kea­ne, Ni­co­lás Anel­ka, Dwight Yor­ke...

Su ac­tua­ción, vis­ta con ojos ar­gen­ti­nos, resulta tam­bién otra cosa: es un nue­vo y re­pe­ti­do men­sa­je para el en­tre­na­dor de la Se­lec­ción, Jorge Sam­pao­li. Su mo­men­to ya no só­lo jus­ti­fi­ca su con­vo­ca­to­ria sino tam­bién re­cla­ma un lu­gar, in­clu­so en­tre

los ti­tu­la­res. De ca­ra al par­ti­do del 5 de oc­tu­bre fren­te a Pe­rú -pre­sen­ta­do como una fi­nal en ple­na Eli­mi­na­to­ria-el de­lan­te­ro for­ma­do en In­de­pen­dien­te es­tá en un mo­men­to su­per­la­ti­vo, a la al­tu­ra de la ne­ce­si­dad del equi­po na­cio­nal. O, al me­nos, eso es lo que pa­re­ce.

De todos mo­dos, es cier­to: Agüe­ro, que no jue­ga en la Se­lec­ción desde mar­zo, se des­ta­ca en el contexto de un equi­po con­ven­ci­do de una idea, ro­dea­do de in­tér­pre­tes que co­no­cen - por prac­ti­car­lo re­gu­lar­men­te- ca­da uno de los po­si­bles mo­vi­mien­tos del Kun. En la Se­lec­ción de es­tos tiem­pos, ese es­ce­na­rio resulta im­po­si­ble. Por fal­ta de ho­ras y ho­ras de tra­ba­jo y por cir­cuns­tan­cias pro­pias del mo­men­to. En cual­quier ca­so, Agüe­ro es­tá listo para ofre­cer su mo­men­to. Y su ra­cha de go­lea­dor.

DPA

Para todos los gus­tos. Un gol de ca­be­za, otro como 9 de área y uno de es­ti­lo ma­ra­do­niano en el re­ci­tal de Agüe­ro. Oja­lá pue­da igua­lar es­te ren­di­mien­to en las Eli­mi­na­to­rias.

AP

El mejor gol. El ter­ce­ro de su cuen­ta, el quin­to de esa má­qui­na de go­lear que es hoy el City de Guar­dio­la. En­ca­ró en­tre tres de­fen­so­res y de­fi­nió por aba­jo an­te el ar­que­ro Go­mes.

AP

El pri­me­ro. El Kun co­nec­ta de ca­be­za un cen­tro del bel­ga Ke­vin De Bruy­ne para abrir el mar­ca­dor.

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