El cabezazo de Se­ne­si le dio más ale­gría a San Lo­ren­zo

Con ma­yo­ría de su­plen­tes, de­jó en el fon­do a un Ar­se­nal sin gol.

Clarin - Deportivo - - TAPA - Ja­vier Quin­te­la jquin­te­la@cla­rin.com

El gol de Mar­cos Se­ne­si -su pri­me­ro como ju­ga­dor de San Lo­ren­zo- se gri­ta con fuer­za en el Nue­vo Ga­só­me­tro. Sin em­bar­go, todas esas gar­gan­tas azul­gra­nas se es­fuer­zan un po­co más cuan­do el can­to to­ma otra di­rec­ción y otro des­ti­na­ta­rio. “Que­re­mos la Co­pa”, se en­to­na en for­ma de pe­di­do en el Ba­jo Flo­res, mien­tras se es­fu­man los úl­ti­mos se­gun­dos del par­ti­do an­te Ar­se­nal. La

Co­pa, cla­ro, es la Li­ber­ta­do­res, esa ob­se­sión que si­gue so­bre­vo­lan­do Boe­do más allá de la con­quis­ta de 2014.

No hay du­da: la ca­be­za de San Lo­ren­zo es­tá pues­ta en el tor­neo con­ti­nen­tal. Sin em­bar­go, mien­tras se es­pe­ra por la re­van­cha del jue­ves an­te La­nús por los cuar­tos de fi­nal, el equi­po de Die­go Aguirre se dio un pe­que­ño gus­to: con una for­ma­ción al­ter­na­ti­va, San Lo­ren­zo les ga­nó a los de Sa­ran­dí y, de a po­co, co­mien­za a de­jar atrás esos días tur­bu­len­tos en los que has­ta la con­ti­nui­dad del en­tre­na­dor era in­cier­ta.

Que los tres pun­tos se ha­yan que­da­do en el Nue­vo Ga­só­me­tro no ocul­tan una ver­dad: ayer San Lo­ren­zo no ju­gó bien. Aguirre de­jó des­can­sar a los fut­bo­lis­tas que ha­ce unos días ven­cie­ron a La­nús y de­ci­dió dar­les ro­da­je a otros que has­ta aho­ra no ve­nían su­man­do mu­chos mi­nu­tos. Im­pro­vi­só el uru­gua­yo, y esa fal­ta de prác­ti­ca en­tre las di­fe­ren­tes pie­zas hi­zo que, en el pri­mer tiem­po, to­da la es­truc­tu­ra tam­ba­lea­ra. Es que el des­or­den fue el de­no­mi­na­dor co­mún de los azul­gra­nas en esa eta­pa ini­cial, es­pe­cial­men­te en la de­fen­sa. Con Ale­xis Cas­tro como im­pro­vi­sa­do la­te­ral iz­quier­do, al lo­cal lo com­pli­có un solo ju­ga­dor: Ro­dri­go Con­tre­ras. El de­lan­te­ro -cu­yo pa­se per­te­ne­ce a San Lo­ren­zo y es­tá a prés­ta­mo en Sa­ran­dí­fue el que mejor en­ten­dió có­mo ju­gar

an­te una de­fen­sa sin co­no­ci­mien­to: con mo­vi­li­dad, nun­ca le dio re­fe­ren­cias a la úl­ti­ma lí­nea ri­val, que en­ton­ces de­jó es­pa­cios li­bres. Pe­ro en­tre los erro­res en la de­fi­ni­ción del vi­si­tan­te y los re­fle­jos de To­rri­co el ce­ro en el arco de en­fren­te no se mo­vió. El des­aco­ple lo­cal no só­lo fue pro­pie­dad de la de­fen­sa. En el me­dio­cam­po, tam­bién, la des­or­ga­ni­za­ción se hi­zo ha­bi­tual. La pau­sa de Ro­mag­no­li -ti­tu­lar tras un año y me­dio- con­tras­tó con el ato­lon­dra­do Conechny, que no su­po apro­ve­char su ve­lo­ci­dad, mien­tras que Quig­nón -otro de los há­bi­les con el ba­lón­nun­ca pu­do en­trar en juego. Lo del

Pi­pi fue lo úni­co res­ca­ta­ble de San Lo-

ren­zo en el arran­que: pa­ra­do a es­pal­das del do­ble cin­co de Ar­se­nal, el diez no se que­dó quie­to y bus­có los es­pa­cios li­bres que de­ja­ba el me­dio­cam­po ri­val, aun­que nun­ca ter­mi­nó de ha­cer la diferencia.

El par­ti­do era cues­ta arri­ba para San Lo­ren­zo. Pe­ro en el se­gun­do tiem­po el lo­cal acer­có sus lí­neas, cam­bió la ac­ti­tud y se hi­zo due­ño del en­cuen­tro. De a po­co, Quig­nón co­men­zó a hacerse eje del equi­po, bien apo­ya­do por Pi­ris da Mot­ta. En el fon­do, la de­fen­sa se afian­zó y Con­tre­ras de­jó de ser un pro­ble­ma. El in­gre­so de Bot­ta por Conechny tam­bién su­pu­so una me­jo­ría, ya que el ex Tigre le dio la pau­sa que el equi­po ne­ce­si­ta­ba. En­ton­ces, esas chan­ces de gol que no ha­bían apa­re­ci­do en el pri­mer tiem­po para San Lo­ren­zo co­men­za­ron a mul­ti­pli­car­se. Pri­me­ro, con un cabezazo de Se­ne­si por en­ci­ma del tra­ve­sa­ño. Lue­go, con un gran pa­se de Quig­nón, que de­jó a Reniero mano a mano con San­ti­llo, pe­ro el jo­ven de­lan­te­ro tar­dó en definir. Y, tam­bién, con una vo­lea de Za­la­zar que pe­gó en el lado ex­terno de la red.

Con más ac­ti­tud que fút­bol pa­re­cía que se lo iba a lle­var el Ci­clón. Y así fi­nal­men­te fue, en una ju­ga­da que tu­vo

de todo. La pe­lo­ta se ha­bía ido al cór­ner, pe­ro de re­pen­te un pe­rro in­gre­só al cam­po a ju­gar con el ba­lón. El ti­ro de es­qui­na tar­dó en efec­tuar­se. Ca­sua­li­dad o no, la de­fen­sa de los de Sa­ran­dí fa­lló, y el cen­tro de Ale­xis Cas­tro en­con­tró en so­le­dad a Se­ne­si, que ni si­quie­ra tu­vo que sal­tar para el 1-0.

Le­jos de su­frir las em­bes­ti­das de su ad­ver­sa­rio en bus­ca del em­pa­te, San Lo­ren­zo ju­gó tran­qui­lo los úl­ti­mos mi­nu­tos. Ar­se­nal ni si­quie­ra in­quie­tó a To­rri­co. En Boe­do lo tie­nen cla­ro: es­te jue­ves, fren­te a La­nús, di­fí­cil­men­te su­ce­da lo mis­mo.

GUI­LLER­MO RO­DRÍ­GUEZ ADAMI

Es­treno en la red. Se­ne­si gri­ta con ga­nas su pri­mer gol ofi­cial. Co­nec­tó de ca­be­za un cór­ner de Cas­tro. Fal­ta­ba un cuar­to de ho­ra para el fi­nal.

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