Mén­dez, lis­to pa­ra su­ce­der a Ve­las­co: “La ven­go pe­lean­do des­de ha­ce mu­cho”

Se can­só de ser cam­peón en Bra­sil. Es­tá al tan­to de to­do lo que pa­sa en el país. Y sue­ña con un po­dio olím­pi­co.

Clarin - Deportivo - - DEPORTIVO - Ser­gio Da­nis­hewsky sda­nis­hewsky@cla­rin.com

No lo di­ce con to­das las letras, pe­ro se le no­ta. A pun­to de cum­plir 54 años, Mar­ce­lo Mén­dez sien­te al mis­mo tiem­po or­gu­llo y res­pon­sa­bi­li­dad. Y al­go de tris­te­za. Des­de oc­tu­bre se­rá el en­tre­na­dor de la Se­lec­ción ar­gen­ti­na mas­cu­li­na de vóleibol, un car­go con el que ha­brá so­ña­do des­de que se con­sa­gró cam­peón de la Li­ga Ar­gen­ti­na con Ri­ver, en 1999, y pa­ra el que se vie­ne pre­pa­ran­do ha­ce años. Pe­ro le to­ca sus­ti­tuir na­da me­nos que a Julio Ve­las­co, un ícono del vó­ley ar­gen­tino que de­ci­dió ale­jar­se del car­go pa­ra ra­di­car­se en Ita­lia por mo­ti­vos es­tric­ta­men­te per­so­na­les.

To­da­vía en Be­lo Ho­ri­zon­te, don­de lle­vó al Sa­da Cru­zei­ro a lo más al­to del vóleibol mun­dial al pun­to de ga­nar 28 tí­tu­los ofi­cia­les en 36 tor­neos, en­tre ellos tres Mun­dia­les de Clu­bes y seis Su­per­li­gas bra­si­le­ñas, Mén­dez ha­bla con Cla­rín con su­ma cla­ri­dad y un inocul­ta­ble to­que de por­tu­gués.

- ¿Pe­sa más la ale­gría, la res­pon­sa­bi­li­dad o la tris­te­za, Mar­ce­lo?

- Hay de to­do. Me to­ca su­ce­der a Julio, que es un enor­me en­tre­na­dor. No lo voy a des­cu­brir yo. Ade­más es una gran per­so­na, un gran maes­tro y pro­fe­sor. Su­ce­der­lo es un honor, pe­ro me sien­to con to­da la con­fian­za. Y en lo es­pe­cí­fi­ca­men­te téc­ni­co, no de­bie­ra ser di­fí­cil su­ce­der­lo.

- En el am­bien­te del vóleibol ha­bía un enor­me con­sen­so so­bre el nom­bre del pró­xi­mo en­tre­na­dor. ¿Por qué creés que es tu mo­men­to?

-No sé. Lo que sé es que la ven­go pe­lean­do des­de ha­ce mu­chos años. Hu­bo que pe­lear­la mu­cho, en el país y en el ex­te­rior, pe­ro las co­sas me fue­ron sa­lien­do. Ten­go con­fian­za en que se pue­de ha­cer un buen tra­ba­jo. Di­ri­gir la Se­lec­ción es un sue­ño que ten­go des­de siem­pre. Ya ha­bía pe­ga­do en el pa­lo en Bra­sil y en Po­lo­nia.

-¿Y en qué mo­men­to te en­cuen­tra?

-¿La ver­dad? En un buen mo­men­to. Pu­de co­se­char mu­cha ex­pe­rien­cia tan­to en clu­bes co­mo en se­lec­cio­nes. Di­ri­gí equi­pos y se­lec­ción en Es­pa­ña y a clu­bes del me­jor ni­vel en Bra­sil, don­de to­da­vía me aguan­tan…

-Es ra­ro to­mar una se­lec­ción en el me­dio de un ci­clo olím­pi­co…

-Sí, en ge­ne­ral se acuer­da por un ci­clo olím­pi­co com­ple­to. Pe­ro to­có así y lo asu­mo co­mo tal. Igual se pue­de ha­cer un buen tra­ba­jo, más allá de los pla­zos. Mi acuer­do es por un ci­clo olím­pi­co y me­dio, has­ta 2024.

-Aun es­tan­do afue­ra, siem­pre es­tu­vis­te al tan­to del vóleibol ar­gen­tino. ¿Có­mo lo ves?

-Me­jor que en las úl­ti­mas épo­cas. Ar­gen­ti­na es­tá pro­du­cien­do bue­nos ju­ga­do­res, co­mo siem­pre, pe­ro fal­tan al­gu­nas po­si­cio­nes es­pe­cí­fi­cas, co­mo la de opues­to. Es un pro­ble­ma de bio­ti­po. Tu­vi­mos bue­ní­si­mos: Raúl Quiroga, Juan Car­los Cu­mi­net­ti, Mar­cos Mi­lin­ko­vic, pe­ro lo fí­si­co no nos ayu­da. En eso es­ta­mos atrás. Te­ne­mos bue­nos ar­ma­do­res, re­cep­to­res­pun­ta, no con gran po­ten­cia pe­ro muy bue­nos, y hay bue­nos cen­tra­les.

-¿No es un te­cho muy mar­ca­do?

-Es que lo del bio­ti­po se su­ple con otras co­sas. Co­mo el ca­rác­ter y el tra­que ba­jo. Creo que no so­mos me­nos que na­die y que po­de­mos ju­gar de igual a igual con cual­quie­ra. La idea es se­guir me­jo­ran­do lo que se vie­ne ha­cien­do. A eso vi­ne, a apor­tar mi mar­ca. No hay que po­ner el fo­co en lo que se hi­zo has­ta aho­ra o en lo que que­dó por ha­cer. Hay que se­guir cre­cien­do con la im­pron­ta de ca­da uno.

-¿Y el vóleibol bra­si­le­ño? Pa­re­ce en­con­tra­ron la re­ce­ta pa­ra ga­nar siem­pre…

-Es co­mo un fe­nó­meno de la na­tu­ra­le­za. Tie­nen es­truc­tu­ra, tra­ba­jo y ta­len­to. Aho­ra se es­tán es­for­zan­do­por­que no tie­nen tan­to co­mo an­tes. Hi­cie­ron una pe­nei­ra (en cas­te­llano un co­la­dor, un ta­miz) de 500 chi­cos bus­can­do al­tu­ra: 2,02, 2,03. Hay em­pre­sas, sin­di­ca­tos, clu­bes tra­di­cio­na­les. Aun­que tam­bién hay gran­des pro­yec­tos que du­ran dos o tres años y des­apa­re­cen. Las ex­cep­cio­nes son Mi­nas o Sa­da Cru­zei­ro. El vóleibol es el se­gun­do de­por­te des­pués del fut­bol. La úl­ti­ma fi­nal de la Su­per­li­ga bra­si­le­ña, que se ju­gó un do­min­go al me­dio­día, tu­vo una au­dien­cia de 60 mi­llo­nes de per­so­nas. Y lo mis­mo pa­sa con el vó­ley fe­me­nino.

-En el vó­ley, co­mo en el fút­bol, hay téc­ni­cos que trans­mi­ten cal­ma, otros que ha­blan lo jus­to y al­gu­nos hi­per­qui­né­ti­cos. ¿En qué gru­po te ano­tás?

-En el de los tra­ba­ja­do­res, en el que lo dan to­do en to­do mo­men­to. Si ha­ce fal­ta ser hi­per­qui­né­ti­co lo se­ré. Lo que im­por­ta es ser idó­neo.

-Por aho­ra sos “part-ti­me”, no?

-Sí, pe­ro no hay pro­ble­ma. Has­ta oc­tu­bre tra­ba­ja­ría con la mis­ma pa­sión en los dos lu­ga­res. Cuan­do ter­mi­ne en Be­lo Ho­ri­zon­te me mu­da­ré a Bue­nos Ai­res, aun­que ya es­toy coor­di­nan­do des­de aquí a gen­te de mi equi­po que ya es­tá en Ar­gen­ti­na.

-Vol­vés al país des­pués de mu­cho tiem­po. ¿Se­rá una mu­dan­za fa­mi­liar?

-Sí, la idea es vol­ver con la fa­mi­lia. Ten­go un hi­jo en Fran­cia (Ni­co­lás, de 25, vo­lei­bo­lis­ta) y a mi es­po­sa (Ma­ría Li­via) y otros dos hi­jos (Juan Ma­nuel, de 21, y Pi­lar, de 12) en Bra­sil. Aquí tra­ba­jé mu­cho y de­jé es­ca­par mu­cho tiem­po li­bre. To­ca de­jar es­te país que tie­ne co­sas en co­mún con el nues­tro. Co­mo buen país sud­ame­ri­cano tie­ne sus cri­sis y uno se acos­tum­bra. Pe­ro le es­ta­ré siem­pre agra­de­ci­do por­que me abrió las puer­tas. Aho­ra vuel­vo a la Ar­gen­ti­na, que tam­bién tie­ne sus os­ci­la­cio­nes eco­nó­mi­cas y so­cia­les. Pe­ro vuel­vo con es­pe­ran­zas…

-Te ha­brás plan­tea­do ob­je­ti­vos…

-La prin­ci­pal es en­trar a los Jue­gos de To­kio 2020. To­da­vía no es­tá de­fi­ni­do el sis­te­ma de cla­si­fi­ca­ción, pe­ro se­gu­ro que se­rá más di­fí­cil que has­ta aho­ra. Por aho­ra los ob­je­ti­vos son la Na­tio­nal Lea­gue, la World Cup, el Sud­ame­ri­cano y el Pa­na­me­ri­cano. Pe­ro más allá de los re­sul­ta­dos, oja­lá pue­da con­tri­buir a ha­cer cre­cer al vóleibol ar­gen­tino y a sus ju­ga­do­res.

-Esa es tu gran me­ta.

-Y un po­dio. Me gus­ta­ría que el vó­ley vuel­va a un po­dio olím­pi­co.

Tra­ba­jo. Eso pro­me­te Mén­dez, cam­peón en Ar­gen­ti­na, Es­pa­ña y Bra­sil.

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