“A Mes­si le di­ría que no ven­ga más a la Se­lec­ción”

Des­de Mé­xi­co, Ma­ra­do­na le acon­se­jó a Leo que no vuel­va. Cri­ti­có du­ra­men­te a Chi­qui Ta­pia y a Sca­lo­ni. Ex­pli­có por qué na­die quie­re ser el téc­ni­co. Pro­pu­so a Me­not­ti y di­jo que es­tá dis­pues­to a tra­ba­jar con él.

Clarin - Deportivo - - DEPORTIVO - Ma­riano Ve­rri­na mve­rri­na@cla­rin.com

Die­go se mi­ra. Mi­ra la pan­ta­lla y ve a Die­go. Son­ríe con un ma­te en la mano mien­tras ve son­reír al Die­go de la fo­to. Se se­ña­la. Se sor­pren­de. Va re­vi­vien­do es­ce­nas del fes­te­jo agó­ni­co del sá­ba­do. Aca­ba de sa­lir del sa­lón co­me­dor del Ho­tel Lu­cer­na. Acá no hay un sec­tor ex­clu­si­vo. Acá no hay guar­daes­pal­das. No hay show me­diá­ti­co. Desa­yu­nó co­mo un hués­ped más. Ya ha­bló una ho­ra con Cla­rín des­de la tran­qui­li­dad de su ha­bi­ta­ción del pi­so 7 y aho­ra se sien­ta a re­pa­sar su me­jor no­che en Cu­lia­cán. Cuan­do Die­go ve a Die­go fes­te­jar en una can­cha de fút­bol, Die­go se po­ne con­ten­to. “Mi­rá ese abra­zo. Fue una des­car­ga. Ne­ce­si­tá­ba­mos ga­nar”, di­ce el téc­ni­co de los Do­ra­dos de Si­na­loa. -Cuan­do lle­gas­te acá di­jis­te que que­rías vol­ver a es­tar en una can­cha y sen­tir el olor al pas­to, ¿es­tás dis­fru­tan­do de eso? -Sí, con los mu­cha­chos. Ten­go un imán muy gran­de con el ju­ga­dor de fút­bol. De ca­ri­ño, de res­pe­to, de dis­ci­pli­na. Yo pa­sé por to­das y no me va a ve­nir a jo­der un pi­be de 19 años. Lo sa­ben, lo en­ten­die­ron y se los ex­pli­qué. Acá nos tra­tan bár­ba­ro, nos mi­man. Por eso que­re­mos pe­lear pa­ra as­cen­der. Yo me quie­ro ar­mar bien pa­ra te­ner un buen equi­po y lle­nar ese es­ta­dio. Es una fi­ja, ¿vis­te cuan­do a vos se te fi­ja al­go? Yo di­go: “A es­te es­ta­dio lo quie­ro lleno”. -Es el ob­je­ti­vo. -Es mi ob­se­sión, sí. -¿Y en qué mo­men­to de tu vi­da te en­cuen­tra? -Es­toy bár­ba­ro, muy bien con mi se­ño­ra, no ten­go nin­gún pro­ble­ma. Pe­ro me fal­ta­ban car­tas en el ma­zo. -¿Qué es eso? -Po­der con­ven­cer­me de que pue­do en­tre­nar acá con ju­ga­do­res de in­fe­rio­res. Que no es ne­ce­sa­rio te­ner a ti­pos que ga­nan mi­llo­nes de dó­la­res. Que el fút­bol no mu­rió en cin­co o seis ju­ga­do­res que ga­nan 20 pa­los ver­des. Es­ta­mos apun­tan­do siem­pre a Cris­tiano Ro­nal­do, Mes­si, Ney­mar… So­mos un mon­tón, mu­cha­chos.

Die­go se suel­ta y abre el jue­go. Se le di­bu­ja una son­ri­sa an­cha cuan­do se en­cuen­tra con la ca­mi­se­ta ce­les­te

Di­ce que fue téc­ni­co de la Se­lec­ción “cuan­do ya era tar­de por­que las co­sas ya es­ta­ban po­dri­das”.

y blan­ca y mi­ra el 10 es­tam­pa­do. La aga­rra y la be­sa. Di­ce que ha­ce mu­cho que no la te­nía en sus ma­nos. Y em­pie­za a ju­gar.

“Yo del fút­bol ar­gen­tino me re­ti­ré des­pués de lo de Ta­pia. Yo lo apo­yé en un asa­do que hi­ci­mos en Ries­tra. Me pi­dió el apo­yo, le di­je que sí. Pe­ro con la con­di­ción de que cuan­do tu­vie­ran que to­mar de­ci­sio­nes me con­sul­ta­ran. Y Ta­pia no me lla­mó nun­ca más. En­ton­ces mu­rió. Pa­ra mí mu­rió”. -¿Sen­tís que te usó pa­ra ga­nar las elec­cio­nes? -Me usó, sí. Lo que más me due­le es que él usó a Stin­fa­le pa­ra que yo lo co­no­cie­ra. Yo a Ta­pia no lo co­no­cía. ¿Ta­pia quién es? ¿Cuán­tos go­les vis­te ha-

cer a Ta­pia? No el que ju­ga­ba en Bo­ca y Ri­ver, el Chino, eh… Es­te, ¿cuán­tos go­les hi­zo? Por su­pues­to que me de­frau­dó y no lo per­dono. El pri­me­ro que va­ya en con­tra de Ta­pia ahí voy a es­tar al la­do yo… Ya con lo que hi­cie­ron en la Se­lec­ción con Sam­pao­li me pa­re­ció una gua­ran­ga­da. Vos de­bés 200 mi­llo­nes de dó­la­res a la FI­FA y le ha­cés un con­tra­to a 14 ti­pos que te trae Sam­pao­li, otro que no sa­be­mos los go­les que hi­zo. Va­mos a de­cir la ver­dad. En­ton­ces se van a cu­mu­lan­do tan­tas co­sas… Es­te ti­po no pue­de es­tar en AFA, la­men­ta­ble­men­te. Ta­pia se­rá un gran ti­po, un gran gre­mia­lis­ta, un gran ba­rren­de­ro, un gran ca­mio­ne­ro, pe­ro de fút­bol no sa­be un carajo.

-Es­tu­vis­te en el Mun­dial, ¿qué ima­gen te que­dó de la Se­lec­ción? -Nin­gu­na. La ver­dad que en­tra­mos co­mo Gua­te­ma­la y sa­li­mos co­mo Cos­ta Ri­ca. Me do­lió mu­cho. Por­que no hay res­pe­to. Aho­ra po­nen a Sca­lo­ni. Sca­lo­ni es un gran mu­cha­cho pe­ro no pue­de di­ri­gir ni el trá­fi­co. ¡Có­mo le va­mos a dar la Se­lec­ción Ar­gen­ti­na a Sca­lo­ni! ¿Es­ta­mos to­dos lo­cos? Con to­da la gen­te que pa­só, que le rom­pie­ron la den­ta­du­ra y la ca­be­za… ¿Vos po­nés a Sca­lo­ni? Y Sca­lo­ni di­ce “yo es­toy pre­pa­ra­do”. Pe­ro si nun­ca te vi ha­cer un gol pa­ra Ar­gen­ti­na. Con to­do res­pe­to, eh. Co­mo pi­be, va­mos a co­mer un asa­do. Pe­ro co­mo di­rec­tor téc­ni­co y de la Se­lec­ción, no. Te que­da co­mo el tra­je del Gor­do Por­cel a Min­gui­to Tin­gui­te­la, mi­rá lo que te di­go. -Una de las pri­me­ras de­ci­sio­nes de Sca­lo­ni fue sa­car la ca­mi­se­ta 10 en los amis­to­so por­que no es­tu­vo Mes­si. ¿Qué te pa­re­ció? -Un bo­lu­do. Me pa­re­ce un bo­lu­do. Por­que si yo me voy y se la doy a Mes­si, Mes­si se la ten­dría que dar al mu­cha­cho que jue­ga de 10. Son bar­ba­ri­da­des. Yo me ha­go ma­la­san­gre. -¿Te sor­pren­dió el si­len­cio de Mes­si des­pués del Mun­dial? ¿Te gus­ta­ría que hu­bie­ra di­cho al­go? -Sí, me gus­ta­ría que nos hu­bie­ra man­da­do a to­dos a cagar. Por­que él no tie­ne la cul­pa de no ser cam­peón del mun­do. Es­tá bien, te­nía­mos to­das las es­pe­ran­zas en él, pe­ro cuan­do vas al hi­pó­dro­mo vos te­nés la es­pe­ran­za de que ga­ne tu ca­ba­llo y sa­le oc­ta­vo. En la Fór­mu­la 1 Vet­tel tie­ne un mo­tor bár­ba­ro y le ga­na el ne­gri­to Ha­mil­ton. Hoy la Se­lec­ción no me des­pier­ta ab­so­lu­ta­men­te na­da. Co­mo no se lo des­pier­ta a la gen­te. Per­di­mos eso. La pa­sión. No pue­de ju­gar con Ni­ca­ra­gua, no pue­de ju­gar con Mal­ta. No, her­mano. Es­ta­mos ti­ran­do to­do el pres­ti­gio que ga­na­mos por el inodo­ro. -¿Qué le di­rías a Mes­si?

-Que no ven­ga más.

-¿Que se re­ti­re de la Se­lec­ción?

-Sí.

-¿Por qué?

-Y por­que pier­de el Sub 15 y la cul­pa es de Mes­si, el fix­tu­re de Ar­gen­ti­na po­ne a Ra­cing con­tra Bo­ca y tie­ne la cul­pa Mes­si. Siem­pre tie­ne la cul­pa él. Que me de­jen de rom­per las pe­lo­tas, vie­jo. Yo le di­ría: “No va­yas más, lo­co”. A ver si se la ban­can. A ver si son tau­ras.

-¿Quién te gus­ta­ría que fue­ra el téc­ni­co?

-Yo di­je el Fla­co Me­not­ti. El Fla­co di­ri­gien­do a hom­bres de él. Y que sea el pre­si­den­te de las se­lec­cio­nes na­cio­na­les. Sin nin­gu­na du­da que yo me iría a tra­ba­jar con él.

-De los que se nom­bran siem­pre pa­re­ce que na­die quie­re: Si­meo­ne, Po­chet­tino, Ga­llar­do no aga­rra­rían. ¿Por qué pen­sás que se da es­to?

-Yo creo que tie­nen su tra­ba­jo he­cho a la me­di­da que qui­sie­ron. No van a pre­sen­tar un pro­yec­to en la AFA que sa­be­mos que no lo van a res­pe­tar, que sa­be­mos que no hay un ti­po que pien­se co­mo la gen­te. ¿Van a ve­nir a arries­gar to­do lo que hay en Eu­ro­pa? Y no ha­blo de di­ne­ro, eh. Ha­blo de glo­ria.

-Aho­ra se ha­bla de un po­si­ble re­gre­so del Ta­ta Mar­tino…

-No, el Ta­ta no vuel­ve más. ¿Sa­bés co­mo es­tá el Ta­ta? Es­tá ma­ra­vi­llo­sa­men­te bien di­ri­gien­do en Es­ta­dos Uni­dos, dejalo.

-En­ton­ces no hay can­di­da­tos. Es ra­ro que el se­lec­cio­na­do ar­gen­tino se que­de sin op­cio­nes.

-Sí, es ver­dad. Pe­ro bueno, el Co­co (Ba­si­le) es­tá gran­de. Y des­pués los de­más no dan la ta­lla. Hay co­sas que se nos fue­ron de las ma­nos y no las su­pi­mos re­sol­ver. La aga­rra­mos ya cuan­do es­ta­ban po­dri­das. Yo sue­ño con le­van­tar­me a la ma­ña­na y que di­gan “la pla­ta que se ro­bó Gron­do­na la tie­nen Ju­li­to, Hum­ber­ti­to y la hi­ja”. Sue­ño con eso. Y no pa­sa na­da.

“De­bés 200 mi­llo­nes a la FI­FA y le ha­cés con­tra­to a los 14 ti­pos que trae Sam­pao­li...”

JUAN MA­NUEL FOGLIA. EN­VIA­DO ES­PE­CIAL

La 10. Fue de él, es de Leo Mes­si. Y sos­tie­ne que fue un error no de­sig­nar a al­guien que la vis­tie­ra en los úl­ti­mos par­ti­dos de la Se­lec­ción.

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