Die­go y su de­seo de acom­pa­ñar a Cris­ti­na Kirch­ner en la fór­mu­la

Cri­ti­có con du­re­za a Ma­cri y a quie­nes lo vo­ta­ron. Ha­bló de Fi­del Cas­tro e iro­ni­zó con Trump y Kim-Jong.

Clarin - Deportivo - - DEPORTIVO - Ma­riano Ve­rri­na mve­rri­na@cla­rin.com SI­NA­LOA. EN­VIA­DO ES­PE­CIAL

Die­go no gri­ta. Es­tá re­cos­ta­do en el si­llón de la ha­bi­ta­ción. Ha­ce una ho­ra, su equi­po le ga­nó a Leo­nes Ne­gros so­bre la ho­ra 2-0 y así con­si­guió un triun­fo cla­ve pa­ra me­jo­rar el áni­mo y en­tu­sias­mar­se con pe­lear por el as­cen­so a la má­xi­ma ca­te­go­ría en Mé­xi­co. Sa­be que los me­dios de acá lo es­tán es­pe­ran­do. Que es­tán aga­za­pa­dos y lis­tos pa­ra sal­tar­le an­te el pri­mer tro­pie­zo. El com­bo Ma­ra­do­na y Cu­lia­cán re­sul­ta se­duc­tor pa­ra es­car­bar en la mu­gre. Por­que los dos tie­nen un pa­sa­do que los con­de­na y que es­tán a dis­po­si­ción pa­ra traer a es­ce­na de acuer­do a las con­ve­nien­cias del ca­so. Aho­ra Die­go se arri­ma al bor­de del si­llón. Se en­co­ge. Jun­ta las ma­nos ha­cia ade­lan­te. Ha­bla en tono más ba­jo. Y más se­rio. “Cuan­do me pre­gun­tan por la dro­ga a mí no me da lo mis­mo -ad­vier­te-. Ver a un pi­be dro­ga­do… yo me doy cuen­ta que es­tá dro­ga­do. Y me da mu­cha lás­ti­ma. Pe­ro, ¿sa­bés lo que pa­sa? Es­to no se va a cu­rar, por­que los mé­di­cos pier­den el cu­rro”

De pro­ble­má­ti­cas so­cia­les se tra­ta. De dé­bi­les y po­de­ro­sos. De eso, Die­go sa­be por­que pi­só las dos ve­re­das. -¿Có­mo ves la reali­dad del país a la dis­tan­cia? - Yo di­go que si Ar­gen­ti­na no ex­plo­tó to­da­vía es por­que Dios no quie­re o por­que te­ne­mos un Pa­pa ar­gen­tino. Es­to es De la Rúa y me­dio. Lo que es­tá ha­cien­do Ma­cri es De la Rúa y me- dio. Y sin em­bar­go pre­gun­tás hoy y te di­cen “¿pa­ra qué mier­da lo vo­té a es­te hi­jo de pu­ta?” Y pa­ra qué mier­da… Ya es­tá, ya lo vo­tas­te, her­mano, ban­ca­te­lo. El te­ma va a ser cuan­do ven­ga una nue­va fuer­za, por­que Ma­cri no va a ga­nar. Y esa nue­va fuer­za em­pie­ce a des­cu­brir to­dos los chan­chu­llos de Ma­cri y com­pa­ñía. -En los úl­ti­mos años hu­bo go­bier­nos más ali­nea­dos a la iz­quier­da en La­ti­noa­me­ri­ca a los que vos apo­yas­te. Ha­ce un tiem­po eso cam­bió. Bra­sil es el ejem­plo más cla­ro. ¿Có­mo ana­li­zás ese cam­bio? -¿Sa­bés lo que pa­sa? Es que la de­re­cha es muy pre­po­ten­te. Es muy com­pra­do­ra. Te se­du­ce con los dó­la­res. No en­tien­do real­men­te có­mo to­da­vía es­ta­mos de pie los ar­gen­ti­nos. Yo creo que es­to es una he­ca­tom­be mun­dial. Yo creo que es­te ti­po (por Ma­cri) se cree que es­tá di­ri­gien­do un par­que de di­ver­sio­nes. Y hay fa­mi­lias que no tie­nen de qué reír­se. -¿Creés que Ma­cri quie­re me­ter pre­sa a Cris­ti­na? -Sí. Tie­ne unas ga­nas. De ta­co. Co­mo hay tan­tos oli­gar­cas en Ar­gen­ti­na, se pres­tan a ese jue­go. A de­jar es­cue­la co­mo di­cien­do “me­ti­mos pre­sa a una pre­si­den­ta que ro­bó…” ¿Que ro­bó qué? El pa­dre de Ma­cri ro­bó más que Cris­ti­na en to­do el tiem­po que es­tu­vo. Mi­rá que yo a Fran­co Ma­cri lo co­noz­co, eh. Lo co­noz­co de la épo­ca de Me­nem, eh, cuan­do iba a com­prar las go­mas a Bra­sil, eh. Y ha­cían el arre­glo que que­rían ellos. -¿Te gus­ta­ría que Cris­ti­na se pre­sen­te a las elec­cio­nes? -Sí. Yo iría en la fór­mu­la con ella. A mí Fi­del me di­jo que te­nía que de­di­car­me a la po­lí­ti­ca. Y yo iría con ella, con Cris­ti­na. Veo a la gen­te su­frir, veo a la gen­te que no pue­de lle­gar a fin de mes. ¿Cuán­to más van a ro­bar? Nos es­tán cho­rean­do, Ma­cri pu­so a to­dos sus ami­gos. No les va a en­trar la pla­ta en el ca­jón. Ni van a po­der te­ner tes­ta­fe­rros. Es al­go que me lle­na de pe­na. Mis her­ma­nas no pue­den lle­gar a fin de mes. Pe­ro la lu­chan, tra­ba­jan... Y bueno, me da mu­cha bron­ca. Ver un país que era es­ta­ble y de re­pen­te se de­rrum­bó to­do co­mo quien ti­ra un mu­ñe­co de nie­ve. Los ame­ri­ca­nos que quie­ren apo­de­rar­se de to­do. Y en­ci­ma les to­có es­te Chi­ro­li­ta (Do­nald Trump). En cual­quier mo­men­to pa­sa un mi­sil por acá arri­ba y que­da­mos fri­tos. -Acá en Si­na­loa es­tás cer­ca de Trump. -Pe­ro yo no le ten­go mie­do. Ni al fran­co­ti­ra­dor co­reano (por Kim Jong-un) ni a Chi­ro­li­ta.

JUAN M. FOGLIA. EN­VIA­DO ES­PE­CIAL

Co­mo en ca­sa. El ma­te no fal­ta pa­ra Die­go, siem­pre en con­tat­co con el país.

JUAN M FOGLIA

En to­dos los fren­tes. Si­gue de cer­ca a la Se­lec­ción, ve a Do­ra­dos “a lo Biel­sa” y con los hin­chas.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.