Clarín - Deportivo

A Boca también le sirve la austeridad para llegar adonde no llegó otro grande

Volvió a hacer un gol después de 325 minutos y hace 385 que no le marcan. Jugó con cuatro delanteros que siguen ineficaces. Está en la final, ¿alcanza para ganarla?

- Matías Bustos Milla mbmilla@clarin.com

Con mil dudas en cada línea, con defectos que quedan expuestos desde hace tiempo y con rivales a los que agranda desde la debilidad propia para imponerse, ahí está Boca. En otra final. Austero, con poco para ofrecer en ataque aunque desde los apellidos tenga un potencial difícil de equiparar, con delanteros que valen millones pero que erran goles sencillos y repleto de incertidum­bre incluso cuando tiene el resultado y el escenario a favor (jugó 20 minutos con un futbolista de más respecto a su rival), el equipo de Gustavo Alfaro definirá la Copa Superliga en Córdoba la semana que viene. Llegó a esa cita contra Tigre después de superar con mucha angustia al bravo Argentinos Juniors de Dabove con un gol de su marcador central, quien resolvió lo que Benedetto, Pavón y compañía no pudieron durante el primer tiempo. Se analizará, entonces, por qué este equipo que reúne gente con virtudes de ataque termina ganando por un cabezazo de uno que defiende. Al cabo, también se puede puntualiza­r que anoche en la Bombonera (se despidió hasta dentro de dos meses) Boca acumuló su cuarto partido sin recibir goles. Quizá, al equipo que se le caían los goles ahora le escasean. También que no es tan fácil marcarle. Anoche no fueron las manos salvadoras de Andrada, aunque el arquero llevó nuevamente toda la calma que necesita un equipo de estas caracterís­ticas. Sobre todo en esa primera etapa en la que Alexis MacAlliste­r, Batallini y Hauche le generaron dudas a la última línea del local.

Así como en la serie con Vélez habían sido más los de Liniers, en este cruce con Argentinos Juniors fue más Boca. En La Paternal pudo inclinar la serie a su favor pero falló. Anoche lo hizo otra vez, con tres mano a mano que en tiempos de Barros Schelotto terminaban en gol. Quizá sea falta de confianza, como declaró Pavón, o de ansiedad, como la que evidencia Benedetto. Lo cierto es que entre el primero y el segundo juego, Boca generó una docena de oportunida­des. Avanzó porque uno de sus centrales olfateó el gol en otro buen centro de Mauro Zárate, en su única buena intervenci­ón durante el encuentro.

Cuando el Falcon de Alfaro (así bautizó su DT al equipo) intentó pisar el acelerador, no pudo. Y cuando lo exigieron a fondo se le complicó sostener el ritmo. De hecho con un hombre de más tras la roja de Matías Romero tampoco pudo explotar la velocidad de Pavón ni romper líneas con Zárate o Tevez. Como si tuviese una marcha menos, buscó conectarse pero las imprecisio­nes lo evitaron.

Con la expulsión de Marcone (se

perderá la final) todo se volvió mucho peor en los de Alfaro. Porque quedó Nandez en el corazón del mediocampo y Boca se mimetizó en él. El uruguayo (tampoco podrá estar en el encuentro ante Tigre) fue puro entusiasmo y lucha. Pero nada de juego. Fue el espejo perfecto de Boca, que se arrinconó sobre Andrada pese a que el rival no daba señales de amenazas. De hecho, lo poco que se generó en el ataque de los de La Paternal (Bobadilla entró muy mal y no pesó en el área rival) fueron por pelotas detenidas que decantaron entre malas ejecucione­s y la solvencia de Andrada.

Sin embargo el cierre del partido dejó algunas buenas sensacione­s para Boca. El colombiano Campuzano pisó con la fuerza necesaria en el mediocampo como para imaginar que Marcone no se extrañará tanto y Villa, con un puñado de minutos en la cancha, demostró que tiene un mejor presente que Pavón. Pese a que el DT cree que el cordobés le aporta mejores prestacion­es en el juego de los callejos internos, el cafetero acumula méritos y puede aportar soluciones ofensivas, aún en espacios reducidos.

“Si Boca está en la final quizá no es por las bondades futbolísti­cas del equipo pero sí por lo que se juramentó el grupo, que está unido, con fortalezas internas y con ganas de triunfar”, admitió Alfaro. El diagnóstic­o, al menos, está claro en la cabeza del entrenador. ¿Podrá resolverlo en la final contra Tigre? Por lo pronto tiene la chance. A ese lugar que otros no llegaron, Boca sí. No es poco.

 ?? GERMAN GARCIA ADRASTI ?? Alegría finalista. Lisandro López se va gritando su gol. Fue a los 9 del segundo tiempo, luego de un centro de Zárate. Boca volvió a convertir tras 325 minutos.
GERMAN GARCIA ADRASTI Alegría finalista. Lisandro López se va gritando su gol. Fue a los 9 del segundo tiempo, luego de un centro de Zárate. Boca volvió a convertir tras 325 minutos.
 ?? aDRASTI G. GARCIA ?? Gracias. Tevez con López, junto a Nandez y Buffarini.
aDRASTI G. GARCIA Gracias. Tevez con López, junto a Nandez y Buffarini.

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