No soy fá­cil

Tra­ba­ja des­de los 13 años, vi­ve so­la des­de los 21, y se de­fi­ne co­mo “cam­bian­te y ci­clo­tí­mi­ca”, pe­ro muy exi­gen­te en su rol de ma­dre. So­bre la grie­ta, con­si­de­ra que “hay que ba­jar un cam­bio”, y se ubi­ca en el me­dio.

Clarin - Mujer - - En Primera Persona -

Los inevi­ta­ble­men­tea­ros son el ob­je­to­con su que ma­ma. eli­gió Suy la ma­ma char­la ama­da em­pie­zaau­sen­te abre la y puer­ta pre­sen­tea la al in­ti­mi­dad­mis­mo tiem­po.de Ju­lie­ta.El re­cuer­do nos ¿Cuán­toHa­ce sie­te ha­ce años. que mu­rió tu ma­má? ¿Y Sí, usás mu­cho.su ro­pa?Uso mu­cha ro­pa de mi ma­má y me ha­ce bien.el ai­re. QueA mi es­tén­tía, la en her­ma­nau­so quie­re de de­ci­re­lla, le que­di mu­chas­si­gue acá co­sasy en de mi ma­má con la mis­ma fi­lo­so­fía, que la ten­ga un po­co más cer­ca, pe­ro ella no pue­de abrir ni el pla­card. No las usa. A mí me da pla­cer, me da ale­gría. ¿Es pa­ra te­ner­la pre­sen­te? Sí, ade­más de que te­nía muy buen gus­to. Hay otras co­sas que no pue­do ha­cer, pe­ro usar las co­sas de ella me ha­ce bien. ¿Qué es lo que no po­dés ha­cer? Ir a su ca­sa. Eso me cues­ta más. Voy, lo ha­go, pe­ro me ha­ce mal. La ex­tra­ñas mu­cho. Pro­fun­da­men­te. Cuan­do fa­lle­ció mi ma­má una ami­ga me di­jo “no se aca­ba nun­ca el do­lor, no es un do­lor que se ter­mi­ne, es co­mo si te cor­ta­ran un bra­zo, te acos­tum­brás a vi­vir sin el bra­zo pe­ro ca­da vez que mi­rás, el bra­zo no es­tá”. Y es tal cual, no es al­go que su­pe­rás, la muer­te de mi ma­má no la su­pero, me acos­tum­bré. ¿Es pa­ra siem­pre? Sí, uno apren­de a vi­vir con ese due­lo pa­ra que no te es­té da­ñan­do cons­tan­te­men­te, si no en­lo­que­cés. Te­nés un her­mano y po­dés com­par­tir el do­lor. Sí, Lu­ciano. Mi her­mano y yo éra­mos muy pe­ga­dos a mi ma­má, so­mos muy uni­dos. Cha­ro es úni­ca hi­ja. ¿Pen­sás en tener otro hi­jo? Ella tie­ne unos pri­mos fa­bu­lo­sos y ami­gas di­vi­nas. Otro hi­jo no sé (ri­sas). Ten­go sen­ti­mien­tos en­con­tra­dí­si­mos. Pa­san los años, más fia­ca me da. Cha­ro tie­ne nue­ve años y yo ya duer­mo to­da la noche ha­ce mi­les de años, no sé si es­toy pa­ra eso de nue­vo. Siem­pre veía a la gen­te que tie­ne a los be­bés to­dos jun­ti­tos y aho­ra en­tien­do, se los tie­ne jun­tos. (Ri­sas) Sos ma­má sú­per pre­sen­te, di­ga­mos om­ni­pre­sen­te. ¿Se­rá por­que vi­ven so­las, sin el pa­pá? Sí, yo no ha­blo de eso por­que es la vi­da pri­va­da de ella. Soy muy ma­má y yo tu­ve una muy ma­má tam­bién y no sé ser de otra ma­ne­ra. Mis ami­gas me di­cen que la de­je en paz. El otro día se iba a un in­ter­cam­bio de hockey y yo le de­cía “abro­cha­te la cam­pe­ra, no te abro­chas­te la cam­pe­ra” y ella me mi­ró y me di­jo “ma­má que so­bre­pro­tec­to­ra que sos”. (Ri­sas) Su­pon­go que cuan­do te se­pa­rás, na­tu­ral­men­te abar­cás más. ¿Novio? No, no si­go de no­via. Ha­ce unos me­ses nos se­pa­ra­mos. Es­tu­ve cua­tro años. ¿Se ter­mi­nó? No lo sé, a seis me­ses no pue­do de­cir que es al­go de­fi­ni­ti­vo. ¿Y có­mo lo lle­vas? Bien, yo sé muy bien es­tar so­la. Sa­can­do la tris­te­za de cuan­do uno se se­pa­ra, no su­fro tan­to so­la. No es­toy con nadie por so­le­dad, eso sí sé. (Ri­sas) Vi­vo so­la des­de que ten­go vein­tiún años y tra­ba­jo des­de que ten­go tre­ce. Es­toy bien. Es­toy tran­qui­la. ¿Exis­te en tu fan­ta­sía en­con­trar un hom­bre y en­ve­je­cer jun­tos? Sí, siem­pre tu­ve esa fan­ta­sía, no se me es­ta­ría dan­do, (ri­sas) pe­ro apues­to a un com­pa­ñe­ro de vi­da. Co­mo sé es­tar so­la, tam­bién me gus­ta com­par­tir. Yo no soy fá­cil, lo sé. Ten­go un ca­rác­ter di­fí­cil. ¿A qué lla­más di­fí­cil? Soy bas­tan­te cam­bian­te, ci­clo­tí­mi­ca. De­pen­de de la per­so­na­li­dad que ten­gas en­fren­te, la cul­pa siem­pre la

tie­ne el otro (ri­sas) Hay per­so­na­li­da­des ex­plo­si­vas con las que cho­co. ¿Y an­te una per­so­na­li­dad tran­qui­la? La pa­so por arri­ba con una to­pa­do­ra (ri­sas) No hay mu­cha op­ción en­ton­ces. En­ton­ces me que­da­ré so­la (ri­sas) Si su­pie­ra lo que quie­ro y lo que ne­ce­si­to, se­ría fá­cil. Sí sé que me gus­ta­ría com­par­tir la vi­da con al­guien, pe­ro no me apu­ro. No bus­co pa­re­ja. Ten­go ami­gas que me quie­ren pre­sen­tar ami­gos y yo no quie­ro na­da de eso. Un po­lí­ti­co, aho­ra se lle­va. Po­lí­ti­co y ac­triz. Sí (ri­sas). ¿Por qué? Si pen­sás mal es por­que son po­pu­la­res, y lle­gan a la gen­te. Te em­pie­zan a mi­rar co­mo al­go atrac­ti­vo. Les gus­ta ese mun­do, las fotos. ¿Tie­nen al­go en co­mún tus amo­res? Siem­pre fue­ron más gran­des que yo. Des­pués de mi pri­mer novio, en­tre diez y quin­ce años. ¿En la fan­ta­sía los hom­bres más gran­des son más ma­du­ros? Es que al ha­ber tra­ba­ja­do de tan chi­ca ten­go una vi­da ar­ma­da. Cuan­do te­nía vein­ti­trés años yo ya te­nía mi ca­sa y me la ha­bía com­pra­do yo. ¿Sos ami­ga de tus ex? De al­gu­nos sí y otros no. Los que se me­re­cen mi amis­tad, la tie­nen (ri­sas) ¿A quién se pa­re­ce tu hi­ja Cha­ro? A mí, pe­ro co­mo soy aho­ra. A los nue­ve años no era co­mo Cha­ri­to, yo era mu­cho más in­tro­ver­ti­da. ¿Cho­can, dis­cu­ten? Sí. Ella tie­ne mu­cha per­so­na­li­dad y yo soy exi­gen­te. Mu­chos ac­to­res es­tán de­fi­ni­dos po­lí­ti­ca­men­te. ¿Có­mo te ma­ne­jás con la grie­ta? Hay ban­dos, ten­go co­le­gas que es­tán de un la­do y del otro. Yo me sien­to en el me­dio y ten­go co­le­gas que es­tán igual que yo. ¿Hay un me­dio? Sí, yo nun­ca fui a un ac­to po­lí­ti­co del go­bierno an­te­rior y tam­po­co a nin­gu­na mar­cha; es­tu­ve de acuer­do con al­gu­nas po­lí­ti­cas y con otras no. No vo­té a es­te go­bierno, pe­ro no es­toy en con­tra. Es par­te de la grie­ta po­ner a la gen­te de un la­do o del otro. Hay mu­cho res­pe­to en­tre los co­le­gas. Al­gu­nos apo­yan más fer­vien­te­men­te al kirch­ne­ris­mo, otros es­tán del otro la­do, pe­ro me pa­re­ce que hay que ba­jar un cam­bio, no pue­de ser un Ri­ver vs. Bo­ca. A mí me da bron­ca, por ejem­plo, cuan­do di­cen que to­dos los que ac­tua­ron en las se­ries del INCAA son la­dro­nes. Es una ver­güen­za to­do lo que sa­lió a la luz, pe­ro tam­bién hay gran­des ac­to­res que son se­ña­la­dos in­jus­ta­men­te. Es­tás en to­dos la­dos, es­tás en ca­nal 13, en la tv pú­bli­ca, vas a es­tre­nar una pe­lí­cu­la. Lo que pa­sa con la te­vé es que es de una po­pu­la­ri­dad im­pre­sio­nan­te. Se me jun­tó Ul­ti­má­tum, que hi­ci­mos el año pa­sa­do, con la no­ve­la. Y en no­viem­bre se es­tre­na la pe­lí­cu­la de te­rror de la que soy pro­ta­go­nis­ta. Son tres gé­ne­ros to­tal­men­te dis­tin­tos, un cu­le­bro­na­zo que es Los ri­cos no pi­den per­mi­so, una sit­com de me­dia hora, y la pe­lí­cu­la de te­rror. Un cu­le­brón en el que sos ma­la otra vez. Sí, pe­ro con es­ta ma­la no me odia­ron, di lás­ti­ma por­que su­frió por amor. Y Ca­mi­la de Far­san­tes ge­ne­ró un amor in­creí­ble que pa­ra mí fue divino. ¿Te vie­nen to­can­do his­to­rias de lo­cu­ra? Sí, a mí me di­vier­te. Si sos ma­la po­dés ser ma­lí­si­ma, ines­cru­pu­lo­sa, el cu­le­brón tie­ne una fan­ta­sía in­creí­ble. La otra vez Cha­ro fue al ca­nal y es­ta­ba Ara­ce­li Gon­zá­lez y la sa­lu­da con mu­cho ca­ri­ño y me di­ce “¿es re bue­na de ver­dad la maes­tra?” (ri­sas). A la no­ve­la le va bien por­que no quie­re ser otra co­sa, es pa­sar bien el ra­to vien­do his­to­rias de amor y desamor. ¿Te que­dó tiem­po pa­ra se­guir di­se­ñan­do? Sí, siem­pre que pue­do lo ha­go. Es­toy pre­pa­ran­do In­vierno 2017 y me fas­ci­na. Pa­ra in­vierno mi dis­pa­ra­dor va a ser el punk. Es­cu­cha­mos las ten­den­cias pe­ro mi lí­nea cáp­su­la no va con la ten­den­cia. Son po­cas pren­das y mi pre­mi­sa es “¿yo me lo pon­dría?”. Mi­ro re­vis­tas, blogs de mo­da, Pin­te­rest, to­do lo que hay pa­ra con­su­mir, lo con­su­mo. ¿Es co­mo una vi­da pa­ra­le­la? Sí y ne­ce­sa­ria.

¿Otra opor­tu­ni­dad? Tal vez ...

Des­pués de cua­tro años de no­via, se se­pa­ró ha­ce seis me­ses. Ella di­ce: “es po­co tiem­po co­mo pa­ra sa­ber si es de­fi­ni­ti­vo”.

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