Pe­rio­dis­mo, so­ja y am­bien­te

Clarin - Rural - - LA COLUMNA DE LA SEMANA - Héctor A. Huer­go hhuer­go@cla­rin.com

Ayer se ce­le­bró el Día Mun­dial del Me­dio Am­bien­te. Y ma­ña­na, el Día del Pe­rio­dis­ta. Como tal, in­ten­ta­ré co­ser las dos fe­chas con hi­lo de so­ja. La po­bre so­ja que la­pi­dan im­pia­do­sa­men­te los au­to de­no­mi­na­dos “eco­lo­gis­tas” en el pa­re­dón de la ig­no­ran­cia.

Se­ño­res, el que avi­sa no trai­cio­na: la tin­ta de im­pre­sión de los dia­rios que es­cri­bi­mos los pe­rio­dis­tas se ha­ce con acei­te de so­ja. Sus­ti­tu­ye a la tra­di­cio­nal, ba­sa­da en acei­tes de­ri­va­dos del pe­tró­leo. Co­men­zó a em­plear­se en los años 70, a ins­tan­cias de la News­pa­per As­so­cia­tion of America, como al­ter­na­ti­va fren­te al au­men­to del oro re ne­gro. No en­su­cia tan­to las ma­nos, lo que no só­lo es más hi­gie­ne sino que im­pli­ca aho­rro de agua y de­ter­gen­te. Y el pa­pel im­pre­so con tin­ta de so­ja es mu­cho más fá­cil de re­ci­clar, de­bi­do a que sa­le con ma­yor fa­ci­li­dad del pa­pel. Por su­pues­to, es­to es un ápi­ce de lo que sig­ni­fi­ca la so­ja he­cha “a la Ar­gen­ti­na” pa­ra el me­dio am­bien­te. Si­go el hi­lo.

En los años 70, ago­ni­za­ba la an­cho­ve­ta pe­rua­na, fuen­te de pro­teí­nas ca­si ex­clu­si­va pa­ra cual­quier pro­duc­ción de car­ne en el mun­do. To­do bi­cho que ca­mi­na y va a pa­rar al asa­dor re­quie­re de un ali­men­to ba­lan­cea­do, en el que se mez­cla una fuen­te de ener­gía (al­mi­dón que pro­veen los ce­rea­les) y una fuen­te de ami­noá­ci­dos. Es­tos son pro­vis­tos por las pro­teí­nas. La ha­ri­na de pes­ca­do fue la úni­ca dis­po­ni­ble has­ta que lle­gó la de so­ja.

Los re­cur­sos ic­tí­co­las es­tán co­lap­sa­dos des­de ha­ce cua­ren­ta años. La pro­duc­ción de ha­ri­na de pes­ca­do se es­tan­có. Sin em­bar­go, cre­ce la pro­duc­ción y el con­su­mo de pes­ca­do de cria­de­ro, que se ha­ce…con ce­rea­les y ha­ri­nas pro­tei­cas. La pro­duc­ción de so­ja au­men­tó de la na­da en los años 70, a las 400 mi­llo­nes de to­ne­la­das ac­tua­les. Eso per­mi­tió que la mi­tad de la hu­ma­ni­dad pu­die­ra ac­ce­der a una die­ta más di­ver­si­fi­ca­da, con par­ti­ci­pa­ción cre­cien­te del po­llo, el cer­do, la le­che, la car­ne va­cu­na fi­nal­men­te (que tam­bién es maíz y so­ja). Cla­ro, pe­ro a cos­ta de des­truir el me­dio am­bien­te, se agi­ta­rá el tec­no­fó­bi­co

La tin­ta con que es­tán im­pre­sas es­tas lí­neas se ha­ce con acei­te de so­ja

se­rial. Si­go co­mu­ni­can­do.

Cuan­do lle­gó la so­ja a la Ar­gen­ti­na, en los años 70, yo me ini­cia­ba en la agro­no­mía. Re­cuer­do los via­jes con el in­ge­nie­ro Jor­ge Molina a Los Sur­gen­tes, pa­ra ver las cár­ca­vas de ero­sión. Se ha­bían ori­gi­na­do en el so­bre pas­to­reo y la agri­cul­tu­ra con­ven­cio­nal, con la pa­ra­fer­na­lia de fie­rros que re­que­ría.

La ro­ta­ción con ga­na­de­ría en­tró en cri­sis con la lle­ga­da del pul­gón de la al­fal­fa, en 1969, que diez­mó las pas­tu­ras. Las ma­le­zas pe­ren­nes, como el sor­go de Ale­po y el gra­món, im­pe­dían la agri­cul­tu­ra u obli­ga­ban a cos­to­sos tra­ta­mien­tos, com­bi­na­dos con la­bo­res tre­men­da­men­te ero­si­vas. Los “de pun­ta” de­ja­ban lo­tes to­do el ve­rano en bar­be­cho lim­pio, pa­san­do ras­tras de dis­co pa­ra di­vi­dir los ri­zo­mas, y apli­can­do gra­mi­ni­ci­da en oto­ño. A la pri­ma­ve­ra si­guien­te se po­día sem­brar, teó­ri­ca­men­te. Pe­ro que­da­ba la se­mi­lla de ma­le­za y, a em­pe­zar de nue­vo. Im­po­si­ble.

Con la so­ja, lle­gó la es­pe­ran­za. Se po­dían ro­tar her­bi­ci­das. Se em­pe­zó a ha­blar de siem­bra di­rec­ta. Y cuan­do lle­gó la RR, mo­di­fi­ca­ción ge­né­ti­ca pa­ra re­sis­ten­cia a gli­fo­sa­to, un her­bi­ci­da mu­cho más ami­ga­ble con la sa­lud y el me­dio am­bien­te que los que se usa­ban an­tes, se fa­ci­li­tó to­do. En diez años, se lim­pia­ron más de 10 mi­llo­nes de hec­tá­reas in­fes­ta­das con Ale­po y gra­món. Se frenó la ero­sión de los sue­los. Se re­du­jo en 80% el con­su­mo de ga­soil por to­ne­la­da pro­du­ci­da. Con me­nos to­ne­la­das de ma­qui­na­ria se siem­bra un 50% más de su­per­fi­cie.

El 18% del po­ro­to de so­ja es acei­te. Con un li­tro de acei­te, se ha­ce uno de bio­die­sel, que sus­ti­tu­ye a

El gli­fo­sa­to ayu­dó a fre­nar la ero­sión y re­du­cir el con­su­mo de com­bus­ti­ble

uno de ga­soil. El ga­soil vie­ne del pe­tró­leo, car­bono pre­té­ri­to. El bio­die­sel vie­ne de la so­ja, CO2 del día. Re­duc­ción de ga­ses de efec­to in­ver­na­de­ro, so­bre los que el papa Francisco emi­ti­rá una en­cí­cli­ca en po­cos días más.

Soy pe­rio­dis­ta. Co­mu­ni­can­do, ma­ña­na ce­le­bro el día de ayer. t

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