“Con el ma­ne­jo ac­tual, las tec­no­lo­gías no se es­tán cui­dan­do”

Clarin - Rural - - MERCADOS AGRICOLAS - Juan I. Martínez Dod­da cla­rin­ru­ral@cla­rin.com

1- ¿Qué im­por­tan­cia tiene la bio­tec­no­lo­gía pa­ra la agri­cul­tu­ra ac­tual?

Es una he­rra­mien­ta im­por­tan­tí­si­ma por­que per­mi­te ha­cer más rá­pi­do pro­ce­sos que an­tes nos lle­va­ban mu­chí­si­mo más tiem­po o di­rec­ta­men­te no po­día­mos ha­cer.

2- La su­per­fi­cie con cul­ti­vos trans­gé­ni­cos au­men­tó 110 ve­ces en 21 años. ¿Cuá­les son los ma­yo­res lo­gros y qué es­tá por ve­nir?

Co­mo me­jo­ra­do­ra de plan­tas lo que más me ha lla­ma­do la aten­ción siem­pre es la pro­duc­ción de se­mi­llas de ca­li­dad. En ese as­pec­to, un lo­gro im­por­tan­te son los mar­ca­do­res mo­le­cu­la­res que per­mi­tie­ron ace­le­rar el me­jo­ra­mien­to de plan­tas. La ex­pan­sión se­gui­rá, sin du­das, y ven­drán nue­vas re­sis­ten­cias a pla­gas, ca­li­dad nu­tri­cio­nal y de fo­rra­je. To­do es­to no só­lo pen­san­do en trans­gé­ni­cos, sino tam­bién con téc­ni­cas de edi­ción gé­ni­ca.

3- ¿En qué cul­ti­vos se ha tra­ba­ja­do más y en cuá­les me­nos?

El maíz, por su­pues­to, es el cul­ti­vo en don­de se ha apli­ca­do más tec­no­lo­gía aun­que to­da­vía se pue­de se­guir te­nien­do lo que lla­ma­mos ga­nan­cia ge­né­ti­ca. Creo que se de­be­ría tra­ba­jar más, y se es­tá tra­ba­jan­do, pa­ra me­jo­rar la ca­li­dad de pro­teí­na en so­ja, un te­ma que preo­cu­pa y mu­cho en Ar­gen­ti­na. Un cul­ti­vo que se ha des­aten­di­do es el tri­go. Es di­fí­cil de me­jo­rar por­que tiene una es­tre­cha ba­se ge­né­ti­ca, lo ata­can mu­chas en­fer­me­da­des, pe­ro to­da­vía te­ne­mos mu­cho pa­ra ha­cer.

4- ¿Con­si­de­ra que se es­tán cui­dan­do las tec­no­lo­gías?

La ver­dad es que no. No po­de­mos te­ner mi­les de hec­tá­reas siem­pre usan­do el mis­mo pro­duc­to por­que la pre­sión de se­lec­ción nos va a dar más es­pe­cies re­sis­ten­tes. Ocu­rre con las ma­le­zas y ocu­rre, y nos preo­cu­pa, lo que va­ya a pa­sar con la tec­no­lo­gía Bt del maíz, ni ha­blar si se ex­pan­de el uso en so­ja In­tac­ta. Una he­rra­mien­ta que te­ne­mos y no usa­mos son los re­fu­gios, que en Ar­gen­ti­na tie­nen un cum­pli­mien­to muy ba­jo, me­nor al 20 por cien­to. Pen­se­mos que en Uru­guay, don­de los re­fu­gios fue­ron obli­ga­to­rios, pe­ro hoy no, el cum­pli­mien­to al­can­za el 90 por cien­to.

5- ¿Por qué piensa que ocu­rre es­to?

Mu­chas ve­ces, los pro­duc­to­res creen que co­mo hay po­ca pe­ne­tra­ción de la tec­no­lo­gía Bt en so­ja, por ejem­plo, exis­te un re­fu­gio na­tu­ral. Pe­ro es­to no sir­ve, hay es­pe­ci­fi­ci­da­des pa­ra sem­brar un re­fu­gio: fe­chas de siem­bra, la dis­po­si­ción y los por­cen­ta­jes de su­per­fi­cie den­tro de un mis­mo lo­te. En maíz, por ejem­plo, no pue­de ha­ber una plan­ta Bt y una no Bt a más de 1.500 me­tros de dis­tan­cia.

6- ¿Cuál es la so­lu­ción?

Des­de la Aso­cia­ción de Se­mi­lle­ros Ar­gen­ti­nos (ASA) es­ta­mos tra­ba­jan­do pa­ra ver si po­de­mos es­ta­ble­cer una obli­ga­to­rie­dad de los re­fu­gios. La in­dus­tria as­pi­ra a con­tar con es­ta nor­ma lo más pron­to po­si­ble. Ade­más, des­de ASA te­ne­mos un pro­yec­to es­pe­cí­fi­co de ma­ne­jo de resistencia de in­sec­tos con el IN­TA pa­ra lo­grar con­sen­so en las re­co­men­da­cio­nes téc­ni­cas en cuan­to al ma­ne­jo tan­to del re­fu­gio co­mo del Bt y ha­cer si­ner­gia co­mu­ni­ca­cio­nal.

7- ¿Por qué cree que hay tan­ta resistencia por par­te de la so­cie­dad a las bio­tec­no­lo­gías?

Lo des­co­no­ci­do ge­ne­ra siem­pre du­das. Y co­mo no so­mos ex­per­tos de­ja­mos el aná­li­sis de la se­gu­ri­dad en for­ma­do­res de opi­nión o in­fluen­cia­do­res. Y mu­chas ve­ces es­tos in­ter­lo­cu­to­res no son los que tie­nen más co­no­ci­mien­to del te­ma. Por ejem­plo, he es­cu­cha­do a mu­chos co­ci­ne­ros que ha­blan de trans­gé­ni­cos, y no son ex­per­tos, pe­ro su opi­nión es de im­pac­to. Hay una gran dis­tor­sión de la per­cep­ción del ries­go.

8- ¿Y có­mo se cam­bia es­to?

Hay que en­ten­der que una po­bla­ción ur­ba­na es­tá le­jos del día a día del cam­po. Por otro la­do, las ta­blas de in­to­xi­ca­ción de los hos­pi­ta­les tie­nen mu­chos más afec­ta­dos por pro­duc­tos de uso do­més­ti­co que por agro­quí­mi­cos. Por eso, es­tá en no­so­tros po­der con­tar­le a la gen­te de ma­ne­ra sen­ci­lla y sin ser so­ber­bios có­mo se tra­ba­ja en el cam­po y que los pro­duc­tos que se usan han cam­bia­do mu­chí­si­mo las úl­ti­mas dos dé­ca­das.

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