“Úr­su­la Var­gues no es Hitler”

El di­rec­tor tea­tral opi­na so­bre los di­chos de la pa­ne­lis­ta des­vin­cu­la­da del ci­clo de Fa­bián Do­man. Y ha­bla de su no­viaz­go con Gui­ller­mo.

Clarin - Spot - - Telones Y Pantallas - Her­nán Fir­po hfir­po@cla­rin.com

-En el buen sen­ti­do, Mus­ca­ri, ¿te da bron­ca ser gay?

-No, no me da bron­ca pa­ra na­da ser gay, y no me aso­cio a nin­gu­na mi­no­ría.

-Di­go, eso de te­ner que adap­tar­te a una ma­yo­ría…

-Nun­ca de­jé que fue­ra un te­ma pa­ra mí, ni pa­ra pa­ra el otro. Se­gu­ro que me han dis­cri­mi­na­do, pe­ro ni si­quie­ra re­gis­tro que al­guien ten­ga al­gún ro­llo con mi se­xua­li­dad.

-¿Por qué al­gu­nos gays se vuel­ven tra­ves­tis y otros no?

-No aso­cio ser gay a ser tra­ves­ti. De he­cho una obra co­mo Ca­sa Va­len­ti­na me hi­zo com­pren­der el fe­nó­meno cross­dres­ser en per­so­nas he­te­ro­xua­les, hom­bres que go­zan con sa­car a la mu­jer que lle­van aden­tro, que go­zan de ves­tir­se de mu­jer. El gé­ne­ro no tie­ne na­da que ver con el se­xo. No vincu­lo el tra­ves­tis­mo a la ho­mo­se­xua­li­dad y hay mu­chos tra­ves­tis he­te­ro­se­xua­les. Es­toy se­gu­ro.

-¿No es ho­ra de que Ti­ne­lli to­me un ries­go y de­je de hacer su pro­gra­ma del si­glo pa­sa­do?

-Creo que Ti­ne­lli es un ti­po que sa­be per­fec­ta­me­te lo que el pú­bli­co quie­re ver. Y, ade­más, Ti­ne­lli cam­bió un mon­tón, no ha­ce lo mis­mo: cam­bió co­mo per­so­na y cam­bió su pro­gra­ma. An­tes hu­bie­ra si­do im­pen­sa­do que dos hom­bres bai­la­ran en la pis­ta co­mo me pa­só a mí.

-¿Las re­la­cio­nes ho­mo­se­xua­les tie­nen ca­rac­te­rís­ti­cas par­ti­cu­la­res? ¿Son más ce­lo­sos, más pro­mis­cuos, más lea­les?

-Me cues­ta mu­cho pen­sar la se­xua­li­dad co­mo una ca­rac­te­rís­ti­ca de per­so­nas o re­la­cio­nes. Es­toy con Gui­ller­mo, en pa­re­ja ha­ce tres años, y es­toy muy enamo­ra­do. Mi pa­re­ja con él es pa­re­ci­da a mu­chas pa­re­jas he­te­ro­se­xua­les. La di­fe­ren­cia de una pa­re­ja con ca­sa y con hi­jos pue­de ser que a mí con Gui­ller­mo só­lo nos une el amor y no hay hay nin­gún otro com­pro­mi­so que el mu­tuo in­te­rés del uno por el otro, ¿me en­ten­dés?

-Sí.

-Quie­re de­cir que no te­ne­mos ca­sa jun­tos, no te­ne­mos chi­cos que criar. Si el amor se aca­ba, se­re­mos muy sin­ce­ros en ter­mi­nar el víncu­lo. Mu­chas pa­re­jas he­to­se­xua­les tie­nen más di­fi­cul­tad pa­ra po­ner el cor­te en una re­la­ción.

-¿Vos hu­bie­ras echa­do a Ari Pa­luch des­pués del po­lé­mi­co vi­deo?

-La ver­dad es que no ten­go una pos­tu­ra fren­te a eso, pe­ro sí la ten­go fren­te a aque­lla gen­te que di­ce que es­to se co­men­ta­ba ha­cía mu­cho tiem­po. Pa­ra mí no tie­ne mu­cho va­lor eso de que “se co­men­ta­ba ha­ce mu­cho”. Si sos un hom­bre del me­dio y es­to se co­men­ta­ba ha­cía mu­cho, ten­drías que ha­ber he­cho al­go.

-¿Ha­rías una obra de tea­tro por What­sapp?

-No, pa­ra mí no es ma­te­rial hacer una obra por What­sapp. Creo que en el tea­tro co­mo la ma­gia de lo vi­vi­do en el mo­men­to, y las re­des y los ser­vi­cios co­mo és­te, del que soy muy fan, me pa­re­cen de­ma­sia­do le­ja­nos al tea­tro.

-¿Apes­ta el am­bien­te de la te­le?

-¡No! Apes­ta al­gu­na gen­te que tra­ba­ja en la te­le, pe­ro tam­bién apes­ta al­gu­na gen­te que tra­ba­ja en los ban­cos, en las ver­du­le­rías o en una ae­ro­lí­nea. Hay gen­te que ha­ce cual­quier co­sa por per­te­ne­cer al mun­do de la te­le, ara­ñan­do un pe­que­ño y hu­mi­llan­te es­pa­cio. Al­gu­nos no tie­nen amor pro­pio, es gen­te desamo­ra­da que has-

ta se vuel­ve ge­nial por eso mis­mo. -¿Úr­su­la Var­gues es Hitler?

-No pue­do pen­sar en Úr­su­la Var­gues en tér­mi­nos de Hitler. Hitler era una ser un hu­mano de­plo­ra­ble y un cri­mi­nal. Úr­su­la es una per­so­na que tra­ba­ja en la te­le­vi­sión y tie­ne que ha­cer­se car­go de al­gu­nas co­sas que di­jo y ge­ne­ra­ron re­pu­dio. Hitler es Hitler y Ur­su­la Var­gues es una co­mu­ni­ca­do­ra que ha­bló al­gu­nas co­sas que a mí no me gus­ta­ron. -¿Te gus­ta el ci­ne de au­tor?

-No soy de ver ci­ne de au­tor. Me ga­nó la pul­sea­da Net­flix. Me es­tá cos­tan­do ir al ci­ne, pe­ro si pien­so en ci­ne de au­tor pue­do de­cir­te que me gus­ta Da­vid Lynch. -¿A quién vo­ta Mus­ca­ri?

-No creo en los políticos. En ca­da nueva elec­ción me en­cuen­tro tra­tan­do de vo­tar al que creo que me­nos mien­te... -¿Pe­ro a quién vo­tas­te?

-Nun­ca, des­de que ten­go uso de ra­zón has­ta acá, vo­té a na­die con­ven­ci­do. Ca­si siem­pre ter­mino vo­tan­do al Par­ti­do So­cia­lis­ta, a co­sas de la mi­no­ría... Me pa­re­ce que la cla­se po­lí­ti­ca más ní­ti­da, la que más se ve, es una fan­to­cha­da y es men­ti­ro­sa. -¿Por qué a Ri­car­do Da­rín le va tan bien?

-Es ver­dad, si pien­so en éxi­to, pien­so en Da­rín. Al mar­gen de su talento, lo que lo ha­ce exi­to­so es un com­pen­dio de co­sas: es creí­ble, cla­ro, no­ble, di­rec­to. Cuan­do yo era chi­co, Da­rín era la pa­re­ja jo­ven de Su­sa­na. Aho­ra es un nú­me­ro uno que nun­ca se pe­leó con aque­llo que fue, por eso ca­da vez que hay al­go de Da­rín en la cartelera, com­pra­mos la en­tra­da. Da­rín no se trai­cio­na.

-¿Hi­cis­te gui­ta?

-Eco­nó­mi­ca­men­te no pue­do que­jar­me. Fi­ja­te que en un mun­do don­de es muy po­ca la gen­te que vi­ve de lo que le gus­ta, yo no so­la­men­te vi­vo, sino que me va bien. Los pro­duc­to­res me per­mi­ten so­ñar ideas, con­cre­tar­las. Me ha ido bien, me com­pré un dú­plex di­vino con mi tra­ba­jo, y con mi tra­ba­jo le com­pré una ca­sa a mi ma­dre... Me fue re bien en lo eco­nó­mi­co, pe­ro no por­que sea mi­llo­na­rio, sino por­que vi­vo de lo que quie­ro.

-Ex­pli­ca­me: ¿Pa­ra qué sir­ve ser una per­so­na ex­tro­ver­ti­da?

-No sé. Yo soy una com­bi­na­to­ria ex­tra­ña. Pue­do es­tar en la pis­ta de Show­match y al­mor­zar con Mirt­ha Le­grand, es­tar muy al fren­te de los elen­cos de mis obras, pe­ro en lo co­ti­diano soy bas­tan­te in­tro­ver­ti­do. Es de­cir, si hay una reunión no soy el cen­tro de aten­ción, soy el que es­cu­cha o el que pregunta, pe­ro no el que ha­bla.

-Te­nés un muy buen pro­gra­ma en el Ca­nal de la Ciu­dad. ¿Por qué a esa se­ñal no le lle­ga la co­sa ti­po “678” de “es­to se pa­ga con la pla­ta de nues­tros im­pues­tos?”.

-Es ver­dad, no pa­sa, pe­ro su­pon­go que un ca­nal de ca­ble no es lo mis­mo que el ci­clo 678, que es­ta­ba en la Te­le­vi­sión Pú­bli­ca. El ca­ble no es al­go de to­do el mun­do. Tie­ne me­nos vi­si­bi­li­dad.

Apes­ta al­gu­na gen­te que tra­ba­ja en la te­le, pe­ro tam­bién apes­ta al­gu­na gen­te que tra­ba­ja en ban­cos, en ver­du­le­rías o en ae­ro­puer­tos”.

Arre­pen­ti­do. Mus­ca­ri (41 años) al­gu­na vez hi­zo un mal chis­te con Fe­de­ri­co Bal y su ju­daís­mo, y lue­go pi­dió per­dón pú­bli­ca­men­te.

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