Ejes del víncu­lo en­tre Dios y sus se­gui­do­res

En­tre ellos se cuen­tan la prohi­bi­ción de la in­jus­ti­cia y la opre­sión, y la exi­gen­cia de la ver­dad y el per­dón.

Clarin - Valores Religiosos - - VALORES RELIGIOSOS - Fi­ras El­sa­yer Cen­tro Is­lá­mi­co de la Rep. Ar­gen­ti­na

El Pro­fe­ta Muham­mad di­jo: “Dios, To­do­po­de­ro­so: ¡Oh Sier­vos Míos! Cier­ta­men­te me he prohi­bi­do a Mí mis­mo la in­jus­ti­cia y tam­bién la he prohi­bi­do en­tre vo­so­tros. Así pues, no seáis in­jus­tos unos con otros (1). ¡Oh Sier­vos Míos! To­dos vo­so­tros es­táis ex­tra­via­dos ex­cep­to el que Yo he guia­do a tra­vés del ca­mino rec­to, así que bus­cad Mi Guía y Yo os guia­ré (2). ¡Oh Sier­vos Míos! To­dos vo­so­tros es­táis ham­brien­tos ex­cep­to quie­nes yo he ali­men­ta­do. Así pues, pe­did­me el sus­ten­to y Yo os lo pro­por­cio­na­ré! ¡Oh Sier­vos Míos! To­dos vo­so­tros es­táis des­nu­dos ex­cep­to a quie­nes Yo pro­por­ciono ves­ti­men­ta. Pe­did­me que os la con­ce­da y así lo ha­ré. ¡Oh Sier­vos Míos! Cier­ta­men­te vo­so­tros co­me­téis pe­ca­dos du­ran­te la no­che y día y Yo soy Quien tie­ne el po­der pa­ra per­do­nar to­dos los pe­ca­dos. Así que pe­did­me per­dón y os per­do­na­ré (3). ¡Oh Sier­vos Míos! Cier­ta­men­te vo­so­tros nun­ca po­dréis da­ñar­me ni be­ne­fi­ciar­me (4). ¡Oh Sier­vos Míos! Si to­dos vo­so­tros, des­de la primera ge­ne­ra­ción has­ta la úl­ti­ma, tan­to de hu­ma­nos co­mo de ge­nios, tu­vie­ran sus co­ra­zo­nes co­mo el más pu­ro y vir­tuo­so de vo­so­tros, eso no agre­ga­ría na­da a Mi reino. ¡Oh Sier­vos Míos! Si to­dos vo­so­tros, des­de la primera ge­ne­ra­ción has­ta la úl­ti­ma, tan­to de hu­ma­nos co­mo de ge­nios, tu­vie­ran sus co­ra­zo­nes co­mo el del hom­bre más co­rrup­to (im­pu­ro y de­pra­va­do) de vo­so­tros, eso no dis­mi­nui­ría na­da en Mi reino. ¡Oh Sier­vos Míos! Si to­dos vo­so­tros, des­de la primera ge­ne­ra­ción has­ta la úl­ti­ma, tan­to de hu­ma­nos co­mo de ge­nios, se reunie­sen en un so­lo lu­gar y Me pi­die­sen lo que ne­ce­si­ta­ren, y Yo les con­ce­die­se a ca­da uno lo que desea­se, ello no dis­mi­nui­ría Mis gra­cias más que lo que ex­trae una agu­ja cuan­do se la su­mer­ge en el mar. ¡Oh Sier­vos Míos! Cier­ta­men­te que re­gis­tro vues­tras obras y lue­go os juz­ga­re acor­de a ellas;

quien en­cuen­tre bueno el re­sul­ta­do de ellas que agra­dez­ca a Dios, y quien en­cuen­tre un mal re­sul­ta­do que no se re­pro­che más que a sí mis­mo.”

Es­te re­la­to (1) des­cri­be co­mo Dios se ha ve­da­do tra­tar a Sus sier­vos con in­jus­ti­cia. Es­to se re­pi­te en mu­chas ale­yas del Co­rán. Dios di­ce “Yo no soy in­jus­to con Mis cria­tu­ras” (50:29). “Dios no desea cas­ti­gar a sus sier­vos”. (40:31) “Dios no opri­me a nin­gu­na de Sus cria­tu­ras “(3:108) “...y tam­bién la prohí­bo en­tre vo­so­tros, no seáis in­jus­tos unos a otros.” Por­que Dios, ha de­cla­ra­do ilí­ci­to ac­tuar con in­jus­ti­cia, y ha prohi­bi­do a sus sier­vos opri­mir­se unos a otros.

Los sier­vos (2) de Dios ne­ce­si­tan de Él pa­ra que les con­ce­da lo que los be­ne­fi­cia y los pro­te­ja de to­dos lo que les per­ju­di­ca, tan­to en su vi­da co­ti­dia­na co­mo en los asun­tos re­li­gio­sos. Aquel al que Dios no le ha­ya con­ce­di­do la guía y el sus­ten­to, se ve­rá pri­va­do de ello; y aque­llos a quie­nes Dios no les ha­ya per­do­na­do sus pe­ca­dos, sus fal­tas los lle­va­ran a la per­di­ción. Dios di­ce en el Co­rán: “Aquel a quien Dios guie es­ta­rá bien en­ca­mi­na­do. Pe­ro a quien El ex­tra­víe no po­drá en­con­trar na­die que lo guie” (Co­rán 18:17). Dios men­cio­na que Adán y Eva di­je­ron: “Se­ñor nues­tro! He­mos si­do in­jus­tos con no­so­tros mis­mos, si no nos per­do­nas y nos tie­nes mi­se­ri­cor­dia, nos con­ta­re­mos en­tre los per­de­do­res” (Su­ra 7; ale­ya 23)

Abraham de­cla­ró que Dios es el Úni­co que po­see los atri­bu­tos de be­ne­fi­ciar, per­ju­di­car y sus­ten­tar, que na­die tie­ne de­re­cho a ser ado­ra­do sal­vo El y que to­do lo que se le aso­cie es fal­so. Dios di­ce al res­pec­to en el Co­rán: “Aca­so no ha­béis re­fle­xio­na­do en lo que ado­ráis, tan­to vo­so­tros co­mo vues­tros an­ces­tros? Ellos (Ído­los) son mis enemi­gos, pe­ro no así quien ado­ra al Se­ñor del uni­ver­so, pues Él es quien me ha crea­do y me guía. Me da de co­mer y de be­ber. Cuan­do me en­fer­mo Él es quien me cu­ra. Y Él es quien me ha­rá mo­rir y lue­go me re­su­ci­ta­rá (el Día de la Re­su­rrec­ción). Y es quien an­he­lo que per­do­ne mis pe­ca­dos el Día del Jui­cio” ( Co­rán 26:75-82). Dios ha crea­do a la hu­ma­ni­dad y le ha con­ce­di­do una pre­dis­po­si­ción in­na­ta pa­ra acep­tar la ver­dad. Res­pec­to al per­dón (3) el Pro­fe­ta Muham­mad di­jo: “Dios di­jo: quien re­co­noz­ca que so­lo Yo soy ca­paz de per­do­nar los pe­ca­dos y me pi­da per­dón, en­ton­ces Yo le per­do­na­ré y no ten­dré en cuen­ta lo que ha­ya rea­li­za­do”. Anas, dis­cí­pu­lo del Men­sa­je­ro de Dios Muham­mad na­rró que es­te di­jo: “To­dos los hi­jos de Adán co­me­ten pe­ca­dos, y los me­jo­res de ellos son quie­nes se arre­pien­ten” y “Oh, gen­te! Arre­pen­tíos an­te vues­tro Se­ñor, pues cier­ta­men­te yo me arre­pien­to cien ve­ces por día”. Así mis­mo en re­fe­ren­cia a per­ju­di­car o be­ne­fi­ciar (4); sig­ni­fi­ca que las per­so­nas no pue­den ha­cer lle­gar a Dios nin­gún ti­po de per­jui­cio o be­ne­fi­cio. di­jo Moi­sés “Si vo­so­tros y to­dos los que ha­bi­tan en la Tie­rra no creéis, sa­bed que Allah es Opu­len­to, Loa­ble” (Co­rán 14:8). Di­ce Dios: “Que no te en­tris­tez­ca ver a quie­nes se pre­ci­pi­tan en la in­cre­du­li­dad. No po­drán per­ju­di­car a Dios” (Fa­mi­lia de Im­ran; 144).

Ob­ser­van­cia. Los pos­tu­la­dos de la re­la­ción con Dios es­tán cla­ra­men­te es­ta­ble­ci­dos en el Sa­gra­do Co­rán.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.