Vein­te Pre­gun­tas Pi­co Mó­na­co

El ex te­nis­ta cuen­ta por qué se sien­te un ben­de­ci­do y qué “toc” aban­do­nó gra­cias a Pam­pi­ta, su no­via.

Clarin - Viva - - Viva En Italia - POR SIL­VI­NA DE­MA­RE - FOTOS JU­LIO JUAREZ

1 Si tu­vie­ras que ele­gir otra pro­fe­sión, ¿cuál se­ría? In­ge­nie­ro, co­mo mi pa­dre. O ar­qui­tec­to, co­mo mi ma­dre y mi her­ma­na. De chi­qui­to ha­bía pla­nos por to­da la ca­sa. Re­cuer­do ir al es­tu­dio de mi vie­ja y ver­la di­bu­jan­do edi­fi­cios y yo, al la­do, ha­cien­do ven­ta­nas, con 7 años. Ella guar­da to­do lo que di­bu­jé de chi­co. Y mis pri­me­ras in­ver­sio­nes fue­ron en cons­truc­ción y si­go ha­cién­do­lo. 2

Leí que de­jas­te el glu­ten, ¿por qué? Me di cuen­ta de que tan­to los lác­teos co­mo las ha­ri­nas no me ayu­da­ban pa­ra el al­to ren­di­mien­to. Y la ver­dad, sin ellos, me sen­tí me­jor en el des­can­so y en la re­cu­pe­ra­ción. Y me le­sio­né me­nos. 3

Ha­ce un tiem­po, me di­jis­te que que­rías ter­mi­nar tus días en Tan­dil, tu ciu­dad na­tal. ¿Se­guís pen­san­do lo mis­mo? ¿Di­je eso? Es di­fí­cil pro­yec­tar tan ade­lan­te, ¡yo pla­neo de acá a dos me­ses! Pe­ro co­mo una ex­pre­sión de de­seo, sí, me en­can­ta­ría ter­mi­nar mis días en el cam­po con mis nie­tos. Es lo que so­ñé to­da mi vi­da, por­que mi fa­mi­lia y ami­gos es­tán en Tan­dil, mi lu­gar en el mun­do. 4

¿Se­guís con el vi­cio de la Pla­yS­ta­tion? Fui mu­tan­do, aho­ra el vi­cio es la cer­ve­za. Pe­ro has­ta los 27, fue la Play. Nos que­dá­ba­mos ju­gan­do has­ta las 2 de la ma­ña­na y al otro día, nos le­van­tá­ba­mos a las 8, pa­ra com­pe­tir a las 11. Era una lo­cu­ra. No apos­tá­ba­mos pla­ta, pe­ro sí co­sas co­mo ba­jar al lobby en cal­zon­ci­llo sa­bien­do que ha­bía cien per­so­nas; o ir al Play & lunch de los clu­bes, don­de es­ta­ban to­dos los ju­ga­do­res de te­nis, sa­car­nos la re­me­ra y bai­lar fren­te a to­dos. He he­cho 50 fle­xio­nes de bra­zos en el lobby del Mel­bour­ne Crown, con to­da la gen­te mi­rán­do­me. To­do por per­der. Ra­fa (Na­dal) y yo siem­pre ju­ga­bá­mos en equi­po. ¿Lo más du­ros ? Mo­ya y Fe­rrer. 5

Pam­pi­ta com­pra en ma­yo­ris­tas, ¿vos tam­bién? En reali­dad yo la lle­vé a ella. Co­mo no me gus­ta ir mu­cho, soy me­dio ca­ver­ní­co­la, ha­go stock. En la des­pen­sa de­bo te­ner 75 la­tas de atún, 10 pa­que­tes de azú­car, 25 de pas­tas... Pe­ro me gus­ta más a mí ir al su­per­mer­ca­do que a ella. 6

¿Acep­ta­rías ir a “Bai­lan­do por un sue­ño”? No, soy de ma­de­ra bai­lan­do.

“TO­DA MI CA­RRE­RA LE TU­VE PANICO A LAS SABANAS DE LOS HO­TE­LES.” ...

“LAS UL­TI­MAS VE­CES QUE TE­NIA QUE COM­PE­TIR, ME IBA A EZEI­ZA LLO­RAN­DO.” ...

Tam­po­co no lo ne­ce­si­to. Pre­fie­ro di­ver­tir­me mi­rán­do­lo. 7

¿La ma­yor lo­cu­ra que hi­cis­te por tu equi­po, Es­tu­dian­tes de La Pla­ta? Es­con­der­me de­trás de un mos­tra­dor en un kios­co, es­pe­ran­do que pa­se la hin­cha­da de Bo­ca. Te­nía 17 años. Es­tu­dian­tes ju­ga­ba en la Bom­bo­ne­ra. Le erré a la sa­li­da y ter­mi­né ca­mi­nan­do con los de Bo­ca, con la ca­mi­se­ta del Pin­cha pues­ta. 8

¿Acep­ta­rías un car­go po­lí­ti­co? Siem­pre y cuan­do fue­ra pa­ra ayu­dar. No lo ha­ría por di­ne­ro. Yo, sin­ce­ra­men­te, no ten­go nin­gún pro­ble­ma eco­nó­mi­co y, si Dios quie­re, no lo voy a te­ner. Si me vincu­lo al­gu­na vez con la política no va a ser pa­ra en­ri­que­cer­me.

Te­nés al­gún pro­yec­to? In­cul­ca­ría el de­por­te en las vi­llas. Creo que el de­por­te es for­ma­ti­vo y da es­pe­ran­za pa­ra un fu­tu­ro. Mien­tras tan­to, siem­pre tra­to de ayu­dar a las fun­da­cio­nes. 10

¿Qué há­bi­tos tu­vis­te que cam­biar por la con­vi­ven­cia con Pam­pi­ta? To­da mi ca­rre­ra le tu­ve pá­ni­co a las sá­ba­nas de los ho­te­les por­que no sa­bía quién ha­bía dor­mi­do la no­che an­te­rior. Y te­nía el toc de en­vol­ver las al­moha­das con toa­llas. Eso lo de­jé. Tam­bién de­jé de ti­rar la toa­lla en el sue­lo des­pués de ba­ñar­me. Me co­mí tres ca­gadas a pe­dos de Ca­ro por eso y por ta­par el la­va­ma­nos des­pués de afei­tar­me. Iba Ca­ro a ma­qui­llar­se y no dre­na­ba el agua. Al prin­ci­pio me ha­cía el bo­lu­do... 11

¿Fe­de­rer o Na­dal? Na­dal. Y te ex­pli­co por qué: Por­que lo co­noz­co, soy ami­go des­de ha­ce mu­cho, sé la cla­se de per­so­na que es. No quie­re de­cir que no se­pa có­mo es Fe­de­rer, que es un ti­pa­zo, ex­ce­len­cia pu­ra, pe­ro una má­qui­na sui­za de san­gre fría. Yo pre­fie­ro la san­gre es­pa­ño­la del to­re­ro. 12

¿Per­do­na­rías una in­fi­de­li­dad? Di­fí­cil, por­que sien­to que se­ría una trai­ción a mí. Ha­bría que ver el mo­men­to y el con­tex­to. Creo que cuan­do uno lle­ga a ese pun­to, es por­que es­tá ce­dien­do te­rreno pa­ra que pa­se. 13

¿De dón­de vie­ne el Pi­co? De pa­pá, que na­ció sie­te­me­sino y una en­fer­me­ra lo

apo­dó Pi­qui­to. Yo lo he­re­dé. 14

¿Tu es­pe­cia­li­dad en la co­ci­na? Pa­rri­lla y pas­tas. Y soy fa­ná­ti­co del desa­yuno, to­do lo que sea ome­let­tes y ju­gos. Si me le­van­to con pi­las y ha­ce frío, me ha­go una so­pa mi­nes­tro­ne. Le me­to po­llo, ver­du­ras, cal­do y es­toy cua­tro ho­ras co­ci­nan­do. De­pen­de de có­mo me le­van­te. 15

Si na­cie­ras de nue­vo, ¿vol­ve­rías a ser te­nis­ta pro­fe­sio­nal? No, por­que to­mé con­cien­cia de to­do lo que tu­ve que de­jar de la­do sien­do tan jo­ven­ci­to. El sa­cri­fi­cio que fue pa­ra mi fa­mi­lia, mis ami­gos, to­das las co­sas que me per­dí, que un pi­be nor­mal de 15 años no de­be­ría per­der­se: sa­li­das, fies­tas, egre­sos, asa­dos, y yo, to­do el tiem­po so­lo, en­tre­nan­do en bus­ca de un sue­ño. El es­fuer­zo es tan gran­de que creo que no lo vol­ve­ría a ha­cer. 16

¿Qué te enamo­ró de Pam­pi­ta? Có­mo te lo po­dría ex­pli­car en bue­nas pa­la­bras: su his­to­ria de vi­da, su fuer­za, su lu­cha. La ad­mi­ro. 17

¿Ex­tra­ñás el te­nis? Po­co, por­que sé lo exi­gen­te que fue en mi vi­da. Só­lo ex­tra­ño los tor­neos, la adre­na­li­na de es­tar ju­gan­do pa­ra 15.000 per­so­nas por mu­chí­si­mo di­ne­ro: sé que nun­ca me va a vol­ver a pa­sar. Pe­ro cuan­do re­cuer­do que las úl­ti­mas ve­ces que te­nía que com­pe­tir, me iba llo­ran­do a Ezei­za, no vol­ve­ría. 18

¿A quién le re­zás o le pe­dís cuan­do te­nés un pro­ble­ma? Soy muy res­pe­tuo­so de pe­dir co­sas por­que me sien­to un ben­de­ci­do por to­do lo que Dios me dio y sien­to que me da. Soy fe­liz. Sen­tir­me que­ri­do por la gen­te es más que ha­ber si­do top ten del mun­do. Pe­ro sí, soy ca­tó­li­co, fui a un co­le­gio de cu­ras, al San Jo­sé de Tan­dil. Sue­lo vi­si­tar ca­te­dra­les. Y voy a mi­sa bas­tan­te se­gui­do. 19

¿Un ído­lo? Di­ría que la Bruja Ve­rón. Le pe­dí mu­chos con­se­jos, so­mos ami­gos y es muy sa­bio. Lo ad­mi­ro, di­ga­mos. 20

¿Te ves ca­sa­do y con hi­jos? To­do eso lle­ga. Dis­fru­ta­mos mu­cho de es­te mo­men­to, es­toy enamo­ra­do. Me es­toy en­con­tran­do con un nue­vo Pi­co, es un nue­vo des­per­tar to­dos los días. Y me ima­gino un pa­pá ba­bo­so.

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