Su­pe­raron la ad­ver­si­dad pa­ra ser atle­tas ejem­pla­res

Una ma­ña­na inol­vi­da­ble. Cla­rín com­par­tió una ca­rre­ra de 200 me­tros en el Ce­nard jun­to a va­rios de­por­tis­tas ampu­tados. Sus sue­ños y re­ce­tas pa­ra ga­nar­le al des­tino.

Clarin - - TAPA - Mar­ce­lo Ma­ller mma­ller@cla­rin.com

Cla­rín com­par­tió una ca­rre­ra de 200 me­tros en el Ce­nard con 12 de­por­tis­tas que su­frie­ron ampu­tacio­nes. Son co­rre­do­res de Ar­gen­ti­na, Chi­le, Mé­xi­co y Pa­ra­guay. Vi­vie­ron un día inol­vi­da­ble: “Vol­ver a co­rrer hoy es má­gi­co”, di­je­ron.

Es­me­ral­da Rig­gio tie­ne 10 años y un es­pí­ri­tu que con­ta­gia, que emo­cio­na. A los dos me­ses tu­vo me­nin­gi­tis y le ampu­taron am­bas pier­nas, pe­ro aho­ra co­rre en la pis­ta del Ce­nard. A su la­do tro­ta Liz So­sa, que tie­ne 24 años, es téc­ni­ca or­to­pe­dis­ta y a los 15 tu­vo un ac­ci­den­te en mo­to que le pro­vo­có la ampu­tación de una pier­na. Van las dos atra­ve­san­do lí­mi­tes, re­ci­bien­do ova­cio­nes en un día inol­vi­da­ble.

El sol mar­ca el ca­mino y el ale­mán Hein­rich Po­pow cumple su fun­ción de en­se­ñar­les a co­rrer a los 12 par­ti­ci­pan­tes que tam­bién vi­nie­ron de Chi­le, Mé­xi­co y Pa­ra­guay: él es un mo­ti­va­dor de­por­ti­vo y tie­ne una pier­na con pró­te­sis. "Mi de­seo es que fa- mi­lia­res, ami­gos y pe­rio­dis­tas no los tra­ten a ellos co­mo dis­ca­pa­ci­ta­dos. No son di­fe­ren­tes, tie­nen otras his­to­rias", di­rá des­pués. Mien­tras, to­dos em­pie­zan a pre­ca­len­tar pa­ra ha­cer tro­tes y pe­que­ñas ca­rre­ras. Uno de los más en­tu­sias­ma­dos es Eduar­do Ma­rín, que tie­ne 17 años. "Es­toy ter­mi­nan­do el se­cun­da­rio. Jue­go al fút­bol de ar­que­ro o de de­lan­te­ro", di­ce des­bor­dan­te de ale­gría. A los 2 me­ses su­frió un ac­ci­den­te de au­to, el pa­ra­bri­sas le las­ti­mó la pier­na de­re­cha y de­ci­die­ron am­pu­tár­se­la. "Es­to es lo me­jor que me pa­só", di­jo el hin­cha de Bo­ca.

Qui­zás en el fu­tu­ro al­guno de ellos sea atle­ta. Co­mo el cor­do­bés Pa­blo Gie­se­now, 40 años, abo­ga­do. Su vi­da cam­bió el 22 de enero de 2015: iba con­du­cien­do al cum­plea­ños de su pa­pá en San­ta Cruz pe­ro en San­ta Ro­sa tu­vo un ac­ci­den­te y le ampu­taron am­bos miem­bros in­fe­rio­res. En es­ta tar­de res­plan­de­cien­te no pa­ró de co­rrer. "Mi sue­ño es ir a los Jue­gos Pa­ra­lím­pi­cos de To­kio 2020, pe­ro es­toy

apren­dien­do", le cuen­ta a Cla­rín mien­tras se sos­tie­ne del hom­bro del in­ter­lo­cu­tor. "Apren­dí a di­men­sio­nar la en­ti­dad de ca­da pro­ble­ma. Nos que­ja­mos por mu­chas co­sas ba­na­les, por bo­lu­de­ces", res­pon­de.

Tra­tan de ha­cer­le ca­so al pro­fe. Se es­fuer­zan, se caen al­gu­nos, se le­van

tan. "Es la pri­me­ra vez que co­rrí y es­toy muy fe­liz. Nun­ca pen­sé que no lo vol­ve­ría a ha­cer. ¿Có­mo es mi vi­da? Tra­to de ha­cer las mis­mas co­sas

que to­dos. Si ten­go que su­bir 50 es­ca­lo­nes, lo ha­go, pe­ro a lo me­jor tar­do más", cuen­ta con una son­ri­sa des­bor­dan­te Liz, que na­ció en Pa­ra­guay pe­ro que vi­ve en Ar­gen­ti­na ha­ce 7 años.

To­dos uti­li­za­ron pró­te­sis de úl­ti­ma ge­ne­ra­ción (di­fe­ren­tes a las que lle­van en la vi­da dia­ria) pa­ra co­rrer en es­tos tres días en los cua­les se desa­rro­lló la Run­ning Cli­nics que or­ga­ni­zó Ot­to­bock, La fir­ma, se­gu­ra­men­te, les re­ga­la­rá las pró­te­sis en los pró­xi­mos días. Es­me­ral­da no que­ría co­rrer ha­ce dos días. Ella acos­tum­bra­da a pa­ti­nar en In­de­pen­dien­te es­ta­ba un po­co in­có­mo­da. Pe­ro ter­mi­nó cho­cha con ha­ber co­rri­do. Igual que el men­do­cino Agus­tín Guillot , a quien le ampu­taron la pier­na de­re­cha ha­ce 5 años de­bi­do a un ac­ci­den­te ru­ral. "Quie­ro se­guir es­ca­lan­do mon­ta­ñas. Ya lo hi­ce en el Chal­tén, en Bo­li­via y en Pe­rú", di­jo otro que no cree en las me­tas inal­can­za­bles.

A Mau­ro Flo­res, de 39 años, tam­bién le bro­ta la emo­ción. Es pro­fe­sor de Edu­ca­ción Fí­si­ca y da cla­ses en la es­cue­la pri­ma­ria y tam­bién en se­cun­da­ria. Ha­ce 12 años tu­vo un tu­mor en la ti­bia de la pier­na de­re­cha y se la tu­vie­ron que ampu­tar. "Era la úni­ca op­ción", di­ce aho­ra, a mi­nu­tos de co­men­zar a co­rrer. "Re­cién ha­ce 2 años co­men­cé a usar una pró­te­sis. Pe­ro ha­ber vuel­to a co­rrer hoy es má­gi­co. Co­mo do­cen­te pue­do re­pli­car es­tas en­se­ñan­zas que me die­ron. Y quie­ro di­fun­dir es­to pa­ra que se se­pa que se pue­de", afir­mó.

Más emo­ción hu­bo con la en­tre­ga de me­da­llas. Jor­ge Ra­ni­ti, de 26 años, tam­bién tu­vo pa­ra de­cir lo su­yo por­que el ac­ci­den­te de trán­si­to que tu­vo ha­ce un año y dos me­ses no só­lo le pro­vo­có la ampu­tación de la pier­na de­re­cha sino tam­bién ha­ber que­da­do al bor­de de la muer­te. "Va­lo­ro vol­ver a co­rrer de nue­vo, a sen­tir­me li­bre otra vez. Ha­ce dos me­ses y me­dio que uso pró­te­sis y la lle­vo bien. Acá cum­plí un sue­ño". De eso se tra­ta; su­pe­rar obs­tácu­los, ba­rre­ras, lí­mi­tes.

“Va­lo­ro vol­ver a co­rrer, a sen­tir­me li­bre otra vez”, di­jo Jor­ge Rain­ti, que tie­ne una pró­te­sis

FER­NAN­DO DE LA OR­DEN

Ca­rre­ra por la vi­da. De­por­tis­tas con sus pró­te­sis, ayer en la pis­ta de atle­tis­mo del Ce­nard.

FER­NAN­DO DE LA OR­DEN

Lar­ga­da. Los de­por­tis­tas con sus pró­te­sis so­bre la pis­ta de atle­tis­mo, ayer, en ple­na ca­rre­ra. Mu­chos de ellos sue­ñan con con­ver­tir­se en atle­tas pro­fe­sio­na­les.

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