Clarín

“Es fácil rebajar a una persona por las decisiones que toma”

Protagoniz­a “Alanis”, que estrena hoy y compite en San Sebastián, como una prostituta que se queda en la calle, y con su bebé a cuestas. Moria, las drogas y la vida.

- Juan José Santillán jsantillan@clarin.com

Alanis son tres días en la vida de una trabajador­a sexual con su bebé. Sofía Gala es la protagonis­ta, y Dante, su segundo hijo, el niño. En la nueva película de Anahí Berneri, ellos recorren Once, la policía les revienta su departamen­to, son desalojado­s. Deambulan. Ahora, lejos de Once y Constituci­ón, en un hotel de Palermo con terraza “muy Miami” , Gala atraviesa una ronda de prensa para promociona­r la película que arrancó al mediodía. Cinco horas más tarde tiene el cansancio en los ojos, el maquillaje se fue corriendo; un anillo que le regaló hace unos días Lee Scracht Perry le marcó el dedo.

Madre a los veinte de su primera hija, en Alanis la actriz exhibe su cuerpo nuevamente en plena maternidad. Esta vez, con varón a cuestas. Varias escenas son amamantand­o a Dante que, cuando se filmó Alanis, rondaba el año de vida. “Creo que eso es lo que nos acerca a todos a este personaje, más allá de su trabajo, es también madre.” -“Alanis” circula en torno a la mujer y su cuerpo sin demasiado discurso. Plantea que cuando prostituir­se es una decisión se convierte en trabajo. ¿Incomoda esa postura? -Pienso igual que vos, es un trabajo, pero no todo el mundo lo ve así. ¿Cómo se puede juzgar a alguien por lo que decide hacer con su cuerpo? Siempre es fácil rebajar a una persona por las decisiones que toma, en todos los aspectos de la vida, más allá que decidas ser puta. Si sos gay, joven o rebelde abrís la posibilida­d que otro te hinche las pelotas. Alanis utiliza su cuerpo, pero llega a su casa y le da la teta a su hijo. Se conecta con eso de una manera más espiritual y sexual que si estuviera con un tipo. -Tampoco la lactancia está plenamente aceptada. Hace poco reprimiero­n a una madre que amamantaba en un espacio público. -Para una mujer darle vida a sus hijos de sus tetas es la parte más sana de la sexualidad. Es un momento súper erótico desde un lugar sano, emocional y familiar. Cuando el pibe se está alimentand­o de la teta, está creciendo, se está inmunizand­o. Cuando la sexualidad no está llevada para el lado obvio del sexo y la mujer no es un objeto, molesta. -¿Cómo fue actuar con tu hijo esta historia? -Fue hermoso, porque era muy bebé. Tenía un año y ahora dos y medio. Terminaba una escena y él estaba ahí para poder abrazarlo. Dante, además, la pasaba bien. Si hubiese reaccionad­o de otro modo, no terminaba la película. -¿Hablaba algo? -Muy poquito, sólo mamá, pero entendía todo. No sé con qué racionalid­ad, pero estás muy conectada con tu hijo cuando son tan chicos y todo surge a partir de lo que te pasa a vos. La verdad es que todo el primer año de vida de mi hijo estuve separada, porque el papá estuvo con muchos problemas. Y cuando empezamos con la película, hacía un mes que había vuelto su padre. A diferencia de mi hija que me separé cuando tenía dos, con mi hijo me quedé sola ese año. -¿Y qué pasó ahí? -Hubo una simbiosis fuerte, él tomó de mi energía y en ningún momento sentí que “lo metía a trabajar”. -¿Pensaste un paralelo con tu experienci­a de niña en el medio? -Es todo lo contrario. A mis hijos no los expongo, no hacen notas conmigo ni salen en ningún lado. Recién ahora los estoy mostrando en Instagram. Hay algo que se me desbloqueó, en un momento te das cuenta de que eso te gana, pero a la relación con el medio la marco yo. Nunca los llevaría a lo de Susana como me llevaron a mí. -¿No había un corte entre el living de tu casa y el de Susana? -Tal cual, era famosa porque era yo. Otra cosa es que hagas una película y te conozcan desde ese lugar por lo que hacés. Tu exposición empieza y termina con ese trabajo puntual. A Dante lo crío para que sea un hombre que entienda de lo que estamos hablando en Alanis y se sienta contento de ser parte. Si más adelante mi hijo quiere ser actor me gustaría, sí, que lo decida por su cuenta sabiendo de qué se trata.

-¿Algo que vos no pudiste hacer con la exposición? -Una cosa es que mi hijo esté en una película conmigo, y otra es que esté en un programa de tele hablando con Rial. Tampoco tengo un trauma por eso que viví, pero trato de evitarles las cosas que me trajeron problemas emocionale­s cuando crecí. -¿Tu hija te vio por Youtube cuando eras chica? -Sí, a ella le encanta y a mí me da vergüenza. Se me caga de risa, me imita. La dejo. Vio un sketch en la que hacía Chiquitas con Tinelli. Me gustaría que también me vea en las películas que hice, eso es lo que yo quiero mostrar de mi paso por el medio y no lo que me fue acreditado. ¿Viste que uno ante los hijos es la persona que quiere ser y evita mostrarles el proceso que nos llevó hasta ahí? -¿Con la abuela cómo manejás eso? -Ella quiere que seamos famosos y dentro de eso, y de su estructura mental, es cuidada. Si la lleva a Helena a ShowMatch le pido que no la muestre, ni que hable con Tinelli. -¿A Helena le gusta ese mundo? -Le encanta. Ella es tipo mi vieja, esa astilla. Mi varón es más parecido a mí. Mi hija es una vedette, le encantan los brillos, el quilombo. Los dos la aman a mi vieja, cuando la ven llegar es un New York Dolls, un rockero. Me encanta que puedan ver todo eso, que yo viví en carne propia, a través de mi mamá. Mi nena me dice “y entonces si pensás así, ¿por qué no me dejás ir a un progra- ma y que me saquen una foto?” Le digo que no, y Moria se mete y le dice que no es como yo digo. Lo discutimos así. -¿No hubo autocrític­a de tu mamá? -Tampoco la pido porque cuando yo sea grande imaginate la cantidad de cosas que me pueden decir mis hijos. Y probableme­nte me dé cuenta de que en algunas tengan razón y en otras, no. Lo más difícil de ser abuela debe ser no poder imponer la experienci­a directamen­te con tus nietos porque están tus hijos de por medio. Y tenés que respetar eso. -Volviendo a la actuación, estás en dos obras de teatro. ¿Qué valor tiene ese espacio? -Actuar en teatro es catarsis. -¿De? -Tengo una cantidad de emociones que si no las expreso en la actuación me volvería loca. Cuando estoy dos o tres meses sin hacerlo, me chifla el moño mal. Hice muchas cosas distintas, el teatro no es como una línea... Menos ahora que ya no tomo. -¿Te limpiaste? -Hace cuatro años estoy limpia de cocaína. El único problema con las drogas es cuando eligen por vos. Y la cocaína genera eso. Ando lejos, no te voy a decir que estoy curada. -No existe “la cura”. -Decir “curada” es una pelotudez total. Deshecho las cosas que le hacen mal a mi vida, esa es la única norma que me interesa tener. w

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JUANO TESONE
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Lejos de las drogas. “Hace cuatro años estoy limpia de cocaína”, cuenta.

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