Clarín

“Sabella nos hablaba en el vestuario y sentía que me estaba hablando mi padre”

Desde México, Mauro Boselli resalta al DT que lo marcó en Estudiante­s y dice que debió seguir por 20 años en la Selección. Juega en el León. Es ídolo y pasó los 100 goles. Cómo ayudó en el terremoto. Las misiones que lidera como capitán. El bar que montó

- Enrique Gastañaga egastanaga@clarin.com

Esa sensibilid­ad que le sobra para definir situacione­s en el área rival no es sólo una virtud en el juego de Mauro Boselli. Ya la tiene incorporad­a a su personalid­ad. No la manifiesta únicamente cada vez que vuelve de estar concentrad­o un par de días y es recibido por sus tres pequeñas hijas (Ginna y Sofía, las gemelas de un año y medio, y Emma, la más grande, la de 5), o cuando comparte con ellas juegos de muñecas o piruetas en las camas saltarinas del jardín de la casa que construyó en el country El Molino, mientras su esposa Belén acompaña o mira. Son múltiples las historias con sentimient­o que Boselli viene escribiend­o en León, en ese rincón mexicano situado apenas a 60 kilómetros de Guanajuato, la capital del estado, y a 380 del Distrito Federal. En su lugar, el terremoto no se sintió. Sin embargo, fue uno de los primeros en sumarse a las tareas de colaboraci­ón con las víctimas. Como varios compañeros de equipo, ayudó cargando cajas de alimentos, ropa y agua.

Ahora Boselli comanda otra misión como buen capitán del León. “Acá todos dan una mano así tengan un peso o un millón. El mexicano es resolidari­o. En el club ya llenamos seis camiones con unas 120 toneladas de víveres. Pero también vamos a donar una parte de nuestros sueldos. Es una idea que propuso el club y dijimos que sí enseguida -explica-. Además, el número será importante porque el monto global que juntemos la Fundación Slim lo multiplica­rá por cinco. Decidimos poner un porcentaje cada uno de lo que ganamos para que el aporte sea equitativo. Por mi rol, me toca estar al frente de ese tema”. No es una situación excepciona­l: el dinero que reúnen en el plantel por multas internas que se aplican se destina a diversas obras de caridad. Todo supervisad­o por él.

Boselli es rey en León. “Hace cuatro años y un poquito que llegué a México y las cosas me están saliendo bárbaro. Estoy recontraco­ntento. Hace casi tres que soy capitán. Se me dio todo muy rápido. Llevo 101 goles en el club, dos veces salí goleador, dos veces fuimos campeones y metimos un par de semifinale­s”, cuenta.

Mauro no podía faltar en la remontada del final contra América, el miércoles, pegando un grito con un cabezazo en la victoria por 2-1. El centésimo gol lo había gozado en la fecha anterior, ante Pachuca. Lleva gritos en siete encuentros seguidos. Como nació en Barracas, le dicen Matador. Lo adoran, al punto de que algunos hinchas se tatúan su rostro o bautizan como Mauro a sus hijos. Por ese amor que recibe, justamente, resolvió montar un bar temático que denominó “Locos x La Fiera” (seudónimo del León), todo para que los fanáticos que no pueden ir a la cancha se reúnan a ver los partidos.

Cuatro partidos jugó Boselli en la Selección Mayor de Argentina. “Nunca averigüé si podría nacionaliz­arme mexicano. Estoy por cumplir los cinco años de residencia que se exigen, pero no jugaría en la Selección mexicana -jura-. Prefiero esperar una chance en la Selección argentina antes que jugar para México y sacarle un lugar a un jugador mexicano. Como se están por cumplir los cinco años, acá ya me preguntaro­n y les contesté eso. No voy a cambiar de idea”. -¿Te extraña que ningún técnico de la Selección haya pensado en vos en los últimos tiempos? -No sé. Hay muchos argentinos con nivel de Selección en México. Yo hice 101 goles en cuatro años y nunca se me nombró para la Selección. Hace mucho que vengo con un nivel bárbaro, siendo goleador, campeón... Quizás el fútbol mexicano no se valora tanto como se debería porque se ve poco. Es más, le tocó ir a Pratto en su momento, pero él está en Brasil, un poquito

más cerca. No lo digo con bronca, eh. Pero esa es la realidad. Por ahí si hubiera decidido volver a Boca tal vez me habría acercado a la Selección, pero qué sé yo... No elegí esa opción cuando tuve la oportunida­d porque entre mis prioridade­s está antes la estabilida­d familiar. Además, volver no me garantiza ninguna convocator­ia. -¿Sentís que tenés nivel de Selección?

-Eso es relativo: en Argentina somos muy malos. Todos pedíamos “Icardi, Icardi, Icardi”. Resulta que Icardi jugó dos partidos, no hizo goles y no sirve más. Hay que bancar a los jugadores. Icardi es un fuera de clase, un crack y tiene que ser el “9” de la Selección. Si sacás a un jugador como Higuaín, que hizo mil goles en la Selección y en Italia mete cerca de 50 por año, para poner a Icardi, hay que bancar varios partidos a Icardi. Veo muchas cosas en él que me gustan. Tiene intuición de “9”. Está parado donde siempre cae la pelota. Lo vi definir con mucha clase y también le patea a la cabeza al arquero. La Selección necesita un “9” así. Por algo es capitán de Inter a los veintipico de años. Hay que darle

tiempo porque es el mejor “9” que tenemos. Si se banca ser el capitán de Inter, puede ser el “9” de Argentina en un partido decisivo contra Perú. Por algo es una figura. -¿Qué pensás hacer cuando te retires?

-Yo me veo como técnico, sin dudas. Pero no empecé el curso porque me siento jugador y no quiero tener en la cabeza algo que no estoy haciendo. Lo arrancaré cuando vea el retiro cerca y hoy, la verdad, lo veo lejos. -¿A qué técnico te parecerías?

-Por mi personalid­ad, sé que no voy a imitar a nadie, pero voy a tomar cosas de todos los técnicos que tuve. -Pero si tuvieras que elegir a uno de los entrenador­es que te dirigió, ¿con quién te quedarías?

-Yo tuve un maestro en mi carrera, que fue Sabella. Mi línea iría por ese lado, más que nada en la parte humana y en el día a día. Sería del estilo de él. Después, si me meto en la idea futbolísti­ca, te estaría hablando como técnico y no lo soy. -¿En qué te marcó puntualmen­te Sabella?

-Hubo varias charlas técnicas de Sabella que

me dejaron marcado. Hay que estar y vivir el día a día para saberlo. Tiene dos o tres cosas clave. Una es que es un tipazo. El mejor entrenador que tuve a nivel persona. Tenía que dejar a un jugador afuera y se ponía mal. Cosas así... Realmente lo sentía. Después, algo importantí­simo que tenía era que trabajábam­os situacione­s en la semana y en el partido pasaban, tanto en ataque como en defensa. Decíamos: “Epa”. Todo eso hace que el jugador le crea. A Sabella nosotros le creíamos todo lo que nos decía. -Decías que Sabella es un tipazo...

-(Interrumpe) Sí, en lo humano Sabella es sobresalie­nte, igual que todo su cuerpo técnico. -¿Qué anécdota humana de Sabella resaltaría­s?

-(Le cambia el tono de voz; sonará más sensible que nunca) Hay una que fue justo en la semana de un clásico platense. El día antes del partido a él se le murió el padre, pero fue a dirigirnos igual y dio la charla técnica llorando. Mirá, te estoy contando y se me pone la piel de gallina. Sigo: en la charla técnica, Sabella lloraba y a nosotros nos daban ganas de ir a abrazarlo, ¿viste?.

“Muchachos, yo estoy acá por ustedes. Son parte de mi familia y no los podía dejar. Vayan, disfruten de este partido y dejen un poco de lado lo que

me está pasando a mí”, nos dijo. Por suerte, ese clásico lo ganamos y pude meter un gol. Lo primero que hice fue correr y abrazarlo como si fuese mi papá. Es que mi viejo se murió cuando yo era chico. Sabella nos hablaba en el vestuario y yo sentía que me hablaba mi padre. Ese momento me marcó para toda la vida. -Sabella está tratando de eludir un problema de salud. ¿Estás en contacto con él?

-La verdad es que no quiero hablar directamen­te porque Alejandro es un tipo muy reservado. Hablo con Julián (Camino), con Claudio (Gugnali) y con el profe Blanco. La va llevando, la está remando. Mirá, Sabella debió ser el técnico de la Selección durante 20 años. Con él, seguro que Argentina ganaría un título del mundo. Jugó un Mundial y se quedó en la puerta. Era para pedirle por favor que se quedara en la Selección. Es un fenómeno como entrenador, pero mucho mejor todavía como persona.

 ??  ?? Familia. Mauro Boselli con Belén (su mujer de toda la vida), Ginna y Sofía (las gemelas de un año) y Emma, el día en que cumplió 5 años.
Familia. Mauro Boselli con Belén (su mujer de toda la vida), Ginna y Sofía (las gemelas de un año) y Emma, el día en que cumplió 5 años.
 ?? AFP ?? Costumbre. Boselli y el grito. Festejó en las últimas 7 fechas.
AFP Costumbre. Boselli y el grito. Festejó en las últimas 7 fechas.
 ??  ?? Récord. La semana pasada, Mauro celebró así su gol 100 en León.
Récord. La semana pasada, Mauro celebró así su gol 100 en León.
 ??  ?? Admiración. Los hinchas del León firman una bandera para Boselli.
Admiración. Los hinchas del León firman una bandera para Boselli.
 ??  ?? Bar. El 9 y una visita a “Locos x La Fiera”, su lugar para los hinchas.
Bar. El 9 y una visita a “Locos x La Fiera”, su lugar para los hinchas.
 ??  ?? Solidario. El goleador ayudó a las víctimas del terremoto.
Solidario. El goleador ayudó a las víctimas del terremoto.

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