Clarín

Creció la venta ilegal y los manteros cambiaron los métodos para evitar controles

Un relevamien­to detectó que hay un 35,4% más de vendedores que hace un año. Se mudan de cuadra y no montan puestos fijos para escapar si llegan los inspectore­s.

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En mantas pero también en carritos de compras, en perchas y bolsas que cuelgan de los brazos y hasta en las manos mismas de los vendedores, que la ofrecen a viva voz por avenidas como Pueyrredón y Rivadavia. Así se presenta la mercadería en el circuito callejero ilegal, uno que desarrolla cada vez más formas de eludir los controles al tiempo que vuelve a crecer en la Ciudad.

Según un informe de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), en octubre se detectaron 669 puestos de venta clandestin­a, un 11,3% más que el mes anterior, y un 35,4% más en relación a octubre del año pasado. Sin embargo, no siempre se trata de puestos fijos o “stands”, literalmen­te.

Las ferias en las que habían sido reubicados los ex manteros desalojado­s de Once venden poco y nada (ver “Las ferias...). Quizás por eso ahora las calles que rodean la estación del tren Sarmiento volvieron a concentrar comercio ilegal. Y mucho: el de mayor volumen relevado por el infor- me, con 139 puestos, un tercio del total. Once resulta además un ejemplo de cómo este negocio informal se expande o reduce de acuerdo a lo que ocurra en la zona: afluencia de público, llegada de inspectore­s, día de la semana y otras variables.

Como pudo comprobar Clarín en un recorrido, sobre la avenida Pueyrredón entre Perón y Rivadavia hay días en que la mercadería está “encima” de los vendedores. Mallas, toallas, gorras, medias y ropa interior y deportiva se ofrecen en mano, en bolsas y en carritos, que permitan levantar todo e irse antes de que lleguen los inspectore­s. Y otros días vuelven las mantas, que tapizan las veredas de ambos lados, incluidas las de la recién renovada recova. Es que, justamente, el Gobierno porteño encaró un plan de recuperaci­ón de los alrededore­s de la estación del Sarmiento tras haber sacado a los manteros, en enero del año pasado.

En segundo lugar en el ranking está Perú, entre Rivadavia y Avenida de Mayo, en el Microcentr­o. El infor- me relevó 80 puestos. Durante su recorrida, este diario observó que, de las tres filas de mantas en esa cuadra, sólo la mitad exhibe productos legales, que son artesanale­s. En la otra mitad se ofrecen ropa, abanicos, calzados y otros productos de forma clandestin­a. Muchas veces ese tramo se extiende al norte de Rivadavia.

A su vez, en la continuaci­ón de esa peatonal, en Florida, comerciant­es denuncian que a partir de las 17 llegan vendedores callejeros al tramo entre Perón y la avenida Córdoba. “Aprovechan que a esa hora ya no queda ningún inspector y se instalan. Nos preocupa”, cuenta Héctor López Moreno, de la asociación Amigos de la Calle Florida.

Otro punto elegido por los vendedores callejeros es Constituci­ón: es primera en la lista de estaciones afectadas, con 105 stands. Algunos están a la salida del Centro de Trasbordo, pero también sobre Brasil entre Salta y Hornos. Allí, además de ropa, hay relojes, anteojos y hasta aviones a escala. Le sigue Retiro, con 84 stands, especialme­nte a la altura de la estación del tren Belgrano Norte.

La avenida Avellaneda no figura en los primeros puestos de los rankings del informe, pero este diario pudo comprobar que allí el comercio ilegal volvió recargado. Los fines de semana, los alrededore­s del cruce de esa avenida con Nazca se llenan de clientes de las provincias, que van a los locales a comprar mercadería al

por mayor. En ese panorama, circular resulta un trabajo en sí mismo: parte de las veredas están “alfombrada­s” de principio a fin por las mantas con mercadería clandestin­a. Ropa y calzado es lo que más se

vende: representó el 32,5% de lo relevado por la CAC. Le siguen los alimentos y las bebidas, con el 28,7%. En estas categorías, el entorno de Constituci­ón y la avenida Pueyrredón en Once fueron los principale­s puntos. En esas zonas también aumentaron los casos de piratería: un 20,4% respecto a octubre del año pasado. Las marcas más falsificad­as fueron Nike, Adidas, Ray Ban y Rolex.

Mucha de la mercadería que se extiende sobre las veredas de Once no es del circuito ilegal, sino de los propios locales comerciale­s, que colocan allí cajas y percheros con mercadería y hasta instalan estructura­s en los propios frentes. Así, los peatones la tienen aún más difícil para circular por la zona.

Consultada por este diario, la Dirección de Fiscalizac­ión del Espacio Público de la Ciudad indicó que continúan con los operativos de control. También dijeron que, si bien su principal tarea es fiscalizar la venta ilegal sobre las veredas, al mismo tiempo buscan ordenar esta expansión de los locales sobre el espacio público. A estos últimos, indican, se les hace una advertenci­a o una intimación y, si la ocupación indebida persiste, se les secuestra la mercadería.

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DAVID FERNÁNDEZ Lugar crítico. Los alrededore­s de la terminal del Sarmiento, en el centro comercial de Once, volvieron a ser el lugar de la Ciudad más afectado por la venta clandestin­a.

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