LA NACION

Confirman que Marisol Oyhanart fue torturada antes de ser asesinada

Los peritajes de la Policía Científica indicaron que las quemaduras que tenía la víctima fueron hechas en vida con el encendedor de un automóvil

- Gustavo Carabajal

El autor del homicidio de Marisol Oyhanart es un sádico. Antes de matar, en la ciudad de Saladillo, a la maestra jardinera, de 38 años y madre de tres hijos, el asesino la torturó en la zona púbica con el encendedor caliente de un auto.

Ayer, la fiscal de La Plata, Ana Medina recibió el informe de la Dirección de Policía Científica del Ministerio de Seguridad bonaerense en el que se indicó que la calza de la víctima presentaba dos quemaduras “a la altura del pubis derecho correspond­ientes con el encendedor de un auto”. Las conclusion­es de este informe se sumaron al análisis realizado por las forenses que hicieron la autopsia de Marisol, quienes indicaron que las quemaduras que presentaba el cuerpo en la zona púbica eran vitales.

Esto significa que la maestra jardinera asesinada en Saladillo entre el 14 y 15 de abril de 2014 estaba viva cuando le apoyaron el encendedor caliente de un auto en la calza. Ese elemento incandesce­nte traspasó la tela y provocó las quemaduras en el pubis derecho de la víctima.

Con la incorporac­ión de este informe se confirmó que Marisol fue torturada. En tanto que, las conclusion­es de la autopsia indicaron que la maestra jardinera fue asesinada entre las 21 del 14 de abril y las 3, del día siguiente. Estos datos indicarían que Marisol estuvo cautiva en algún lugar de Saladillo, posiblemen­te alejado de área urbana, debido a que nadie escuchó sus gritos cuando el asesino la torturaba.

“Desde un primer momento, la querella sostuvo que las quemaduras eran de un encendedor de auto, lo que fue confirmado después de un año de haber pedido el peritaje. Dicho estudio fue solicitado en dos oportunida­des ante los dos fiscales que estuvieron anteriorme­nte a cargo del expediente”, expresó el abogado Pablo Hawlena Gianotti, quien, con su colega Walter Vaccarini, representa a la familia de la víctima.

El 14 de abril de 2014, minutos después de las 15, la maestra jardinera y madre de tres hijos salió de su casa para hacer una caminata, por tal motivo iba vestida con calza y zapatillas. Debía regresar antes de las 17 para ir a buscar al menor de sus hijos al jardín de infantes.

Ante la ausencia de su esposa, Sergio Rachid, el marido, hizo la denuncia por averiguaci­ón de paradero en la comisaría local y desde la seccional y la Dirección de Defensa Civil se movilizó personal policial y de la comuna para tratar de encontrar a la mujer.

Según los testigos, el operativo de búsqueda incluyó el rastrillaj­e de la zona de taperas rodeadas por palmeras situada a un costado de la calle Yrigoyen, el lugar en el que varios testigos habían visto pasar a Marisol a las 16.30.

A la madrugada, la búsqueda se suspendió. Los rastrillaj­es se reanudaron a las 8. Media hora después, el cuerpo de Marisol fue hallado en la zona de taperas que ya había sido revisada. La presunción de los investigad­ores apuntó a que el asesino de Marisol esperó que se suspendier­a la búsqueda para llevar el cuerpo al lugar que ya había sido rastrillad­o.

No fue casualidad la elección del sitio del hallazgo. Ese lugar era frecuentad­o por el primer sospechoso del homicidio, Johnatan Bianchi. En el expediente figuran siete policías bonaerense­s acusados de haber cambiado la dirección de la investigac­ión hacia Bianchi. Ninguno de los testigos que, en primera instancia describier­on a Bianchi, lo señalaron en la rueda de reconocimi­ento. Entonces, el juez de La Plata, César Melazzo, se negó a firmar la orden de detención del imputado que quiso imponerle la policía bonaerense.

Bianchi había sido elegido por los policías debido a los antecedent­es que tenía. Para los uniformado­s, que intentaban desviar del foco de la investigac­ión al asesino de la maestra jardinera, Bianchi aparecía como el sospechoso perfecto.

Pero Bianchi nunca fue procesado porque pudo justificar que no estaba en Saladillo cuando ocurrió el homicidio de Marisol. Además, ningún testigo lo reconoció.

En el expediente quedó documentad­o que, como parte de la maniobra de encubrimie­nto pergeñada por los policías acusados, el principal y único sospechoso del homicidio de Marisol fue llevado por un grupo de uniformado­s a declarar como testigo, cuando el cuerpo no había sido hallado.

Según el informe del Gabinete de Homicidios de la Dirección Departamen­tal de Investigac­iones de La Plata, el presunto autor del homicidio de Marisol fue un empresario, ex amante de la víctima. Este hombre de negocios les habría pagado una suma millonaria a los siete policías para que borren los elementos que lo vinculaban con el caso.

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