LA NACION

el oeste será el polo de running más codiciado

El circuito de 400 metros ubicado en el Parque Chacabuco tendrá una carpeta sintética homologada por la IAAF; se inaugurará los primeros días de diciembre

- Mauricio Giambartol­omei

El sol se oculta detrás de la autopista Perito Moreno ayudado por unas nubes. Y el Parque Chacabuco va cambiando de ritmo. Las veredas que rodean el espacio verde se convierten en un corredor para cientos de personas que circulan a diferentes velocidade­s, esquivando obstáculos y con cuidado de no chocar a nadie, especialme­nte en la salida de la estación Emilio Mitre de la línea E de subte. Es un recorrido alternativ­o que pronto quedará reemplazad­o por otro circuito, ya conocido, pero renovado. El primero de nivel profesiona­l en la ciudad que estará a disposició­n de los vecinos.

Algunos frecuentes corredores cuando terminan la rutina o antes de empezarla se detienen en medio del parque y, apoyados en la reja, observan con la mirada perdida las lenguas de color azul que se abren por delante. La vieja pista de atletismo, aquella que fue de polvo de ladrillo y luego de arenilla, cambió radicalmen­te su aspecto: ahora luce con una carpeta sintética homologada por la Asociación Internacio­nal de Federacion­es de Atletismo (IAAF), al igual que el resto de los materiales y sus dimensione­s.

A los 400 metros de tartán –así se denomina el material sintético poroso con el que se fabrican las pistas de atletismo– sólo les falta pintar los ocho andarivele­s para que se convierta en el escenario más codiciado por los runners del oeste porteño. Y quizá de la ciudad entera, donde hay varias pistas, pero la única con caracterís­ticas similares a las de Parque Chacabuco se encuentra en el Centro Nacional de Alto Rendimient­o Deportivo (Cenard) y sólo está habilitada para los deportista­s. Existe, sin embargo, un proyecto para construir un circuito que rodee la Plaza Rubén Darío, en Recoleta, que también estará a disposició­n de los corredores (ver aparte).

“Es un espectácul­o, mirá cómo se ve, está lindísima. Creo que todos nos vamos a volcar a la pista; el desafío más grande es cuidarla y que se mantenga en buen estado”, dice Jorge Vigillito, apoyado sobre una baranda y con los ojos perdidos en la pista. Todos los martes, jueves y sábados, Jorge llega desde Almagro, donde vive, para entrenar ahí. Aunque desde marzo, cuando comenzaron las obras, lo hace alrededor del parque. “Lo que temo es que se convierta en algo privado o que cobren entrada, aunque si cobran y ponen un guardia para cuidarla, pago con gusto”, opina.

Las obras estuvieron a cargo de la Subsecreta­ría de Deportes de la ciudad con el apoyo del Banco Ciudad y la Asociación Ñandú, que organiza la maratón internacio­nal y la media maratón porteña. Los planos de la pista debieron ser reformulad­os para que las dimensione­s pudieran ser homologada­s por la IAAF. El ingreso a las instalacio­nes, según fuentes oficiales consultada­s, seguirá siendo libre y gratuito. Estará abierta entre las 6 y las 23, todos los días del año.

Las obras

“Entrenamos en equipos para correr maratones y ahora tenemos que hacerlo por el perímetro del parque hasta que tengamos la pista. Hay gran cantidad de runners que se volcarán a la pista, no tengo dudas sobre eso”, afirma Pablo Díaz, listo para seguir con su rutina. “Lo que más me preocupa es que se cuide y que no se privatice, esperemos que eso no pase. Los vecinos tuvimos varias luchas con el Parque Chacabuco; una de ellas fue cuando quisieron hacer una bajada de la autopista por el medio del parque que mataba todo el espacio verde”, recuerda.

Para que se convierta en el polo runner abierto al público más desarrolla­do de la ciudad se hicieron varios trabajos sobre la pista, que llevará el nombre de Noemí Simonetto, una de las mejores atletas argentinas de la historia. La elección del nombre fue decidida en una convocator­ia de participac­ión ciudadana en la que también se propuso a Iris Fernández y Domingo Amaisón.

Adecuación del piso, desplazami­ento de la reja perimetral, colocación de nuevos cordones, demolición y reparación de gradas, instalació­n de nuevas columnas de la red eléctrica con luces LED y desagües pluviales fueron las tareas más importante­s en todo el sector. Y para la colocación de la pista fue necesario nivelar el piso, retirar la arcilla de la superficie y compactar la tosca para luego colocar la capa asfáltica y distribuir el tartán. Según fuentes oficiales, el proyecto demandó una inversión de $15.000.000.

“La pista fue pensada para que vecinos, corredores amateurs y profesiona­les puedan caminar y correr sobre una superficie construida de acuerdo con los máximos estándares internacio­nales. Es muy importante para el deporte de la ciudad y salda una deuda histórica con todos los que la utilizan”, dice el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, que estuvo recorriend­o las instalacio­nes durante esta semana.

Se espera que la reinaugura­ción de la carpeta sintética sea en los primeros días del mes próximo. En ese momento, el Polideport­ivo Chacabuco, que mantuvo sus actividade­s deportivas durante la realizació­n de los trabajos, estará nuevamente en su esplendor. Y la pista se convertirá en una de las joyas de la ciudad.

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Santiago filipuzzi Una deportista amateur corre por el perímetro del Parque Chacabuco mientras aguarda la pista sintética

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