LA NACION

Una escalada entre China y EE.UU. golpea los mercados pocos días antes de las PASO

La devaluació­n del yuan impactó en la mayoría de los países; el peso cayó 1,9%, el dólar cerró a $46,68 y el riesgo subió 8,7%, a 904 puntos; la Casa Rosada dice estar preparada

- Luisa Corradini CORRESPONS­AL EN FRANCIA

En una nueva y peligrosa escalada en la guerra comercial, China dejó ayer que el yuan se depreciara a su nivel más bajo en 10 años y Estados Unidos contraatac­ó al designar a ese país “manipulado­r de monedas”. La devaluació­n china, una respuesta a una nueva imposición de aranceles por parte de Donald Trump, hizo desplomar los mercados en todo el mundo, entre ellos Wall Street, que vivió la peor jornada del último año y medio.

La Argentina no estuvo al margen y sufrió el impacto. El peso se deva-luócasi 1,9%frenteal dólar, quecerró a $46,68 al público. El riesgo país subió 8,7% y quedó en 904 puntos. El estado de ánimo en la Casa Rosada pasó de la preocupaci­ón al alivio: la devaluació­n estuvo en línea con la de los países de la región, como Brasil y Colombia. Luego de que Mauricio Macri y su gabinete analizaron las consecuenc­ias de la guerra comercial, el vicejefe de Gabinete, Andrés Ibarra, reconoció la “preocupaci­ón” del Gobierno, pero dijo que está “preparado” y con “herramient­as” para capear el temporal.

PARÍS.– China utilizó la artillería pesada monetaria y dejó ayer que se depreciara el yuan, que alcanzó su más bajo nivel desde 2008, en respuesta a las nuevas amenazas aduaneras de Donald Trump. La medida provocó el derrumbe más fuerte del año en Wall Street y creó una ola de pánico en los mercados, alarmados por el riesgo de una guerra comercial total entre las dos grandes potencias.

Confirmand­o ese peligro, en una airada reacción que promete llevar la guerra comercial a un nuevo nivel, Trump designó anoche a China “manipulado­r de monedas” (por primera vez desde 1994).

Además, su secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció que Estados Unidos recurrirá al Fondo Monetario Internacio­nal (FMI) para eliminar “la injusta ventaja competitiv­a creada por Pekín”.

La divisa china perforó la barrera simbólica de 7 yuanes por dólar. En la mañana europea, el yuan onshore cayó a 7,04 por dólar por primera vez en 11 años, mientras que la cotización offshore, más libre, al inicio de las operacione­s asiáticas alcanzó 7,11 por dólar, por primera vez desde 2010.

Al mismo tiempo, empresas públicas chinas cesaron sus importacio­nes de productos agrícolas procedente­s de Estados Unidos.

La inquietud de los inversores es tan grande que el llamado “índice del miedo” (VIX) dio un salto de 30 puntos por primera vez desde mayo. Por su parte, las principale­s bolsas de Europa y Estados Unidos cayeron más de 2%. Wall Street vivió su peor día en años. El Dow Jones retrocedió 2,9%; el S&P500, 2,83%, y el Nasdaq, 3,47%. La misma tendencia se registró en Europa, donde el Euro STOXX50 perdió 1,93%. El CAC 40 retrocedió 2,19%; el DAX alemán, 1,8%, y Londres, 2,47%. Desde el jueves, el Dow Jones abandonó cerca de 4,50% y el Euro STOXX50, 5,3%. También los mercados emergentes acusaron el golpe.

Signo suplementa­rio del regreso de la aversión al riesgo, los inversores se orientaron hacia activos juzgados más seguros, como el yen japonés o el oro, que ganó ayer cerca de 2%, flirteando con los 1500 dólares la onza, su nivel más alto desde septiembre de 2013.

Los mercados financiero­s reaccionar­on así a la vigorosa respuesta china al último episodio de la guerra comercial con Estados Unidos. Ambos países están sumergidos desde hace más de un año en una pulseada que se ha traducido en la imposición recíproca de derechos punitivos de aduana por más de 360.000 millones de dólares en intercambi­os anuales.

La semana pasada, el jefe de la Casa Blanca había anunciado una nueva salva de tasas aduaneras de 10% aplicables a “la casi totalidad” de las importacio­nes provenient­es de China a partir del 1° de septiembre, argumentan­do que el gigante asiático no cumplió con sus promesas.

Estados Unidos reprocha a China ser ampliament­e responsabl­e de su enorme déficit comercial. Washington reclama a Pekín reformas estructura­les. Prohibir, por ejemplo, las subvencion­es a las empresas públicas, la transferen­cia de tecnología impuesta a las empresas extranjera­s y el “robo” de la propiedad intelectua­l norteameri­cana. Exige también que China compre más productos estadounid­enses, sobre todo agrícolas.

La respuesta de las autoridade­s comunistas indica exactament­e lo contrario. Pekín solicitó a sus empresas públicas dejar de comprar productos agrícolas norteameri­canos. Es más, Pekín parece haber escogido como blanco a los agricultor­es estadounid­enses, muy dependient­es del mercado chino y que constituye­n una importante base electoral de Donald Trump, cuando se aproximan las elecciones presidenci­ales de 2020.

Por otra parte, una depreciaci­ón del yuan favorece las exportacio­nes chinas y podrá atenuar el impacto del aumento de las tasas aduaneras estadounid­enses sobre los productos chinos.

“El gobierno chino podría dejarse tentar por una depreciaci­ón suplementa­ria del yuan para sostener su crecimient­o” en momentos en que las perspectiv­as económicas del gigante asiático se oscurecen debido a la guerra comercial, estima Ken Cheung, estratega del banco japonés Mizuho.

Hasta hoy, por el contrario, Pekín se esforzaba en sostener su moneda “para no compromete­r” sus negociacio­nes comerciale­s con Estados Unidos, explicó Julian Evans-Pritchard, del estudio Capital Economics. La decisión de dejar caer la moneda a 7 yuanes por dólar significa que las autoridade­s chinas “prácticame­nte perdieron toda esperanza de llegar a un acuerdo comercial” con Washington, afirma.

Para Robert Carnell, de la división Asia-Pacífico del Banco ING, “se podría decir que las autoridade­s chinas están dispuestas a utilizar todos los instrument­os a su alcance (en la actual pulseada con Estados Unidos) y que ahora decidieron incluir su divisa en el arsenal”.

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