LA NACION

Dólar: el mercado espera más medidas

La tregua cambiaria de la semana pasada todavía es considerad­a precaria

- Sofía Diamante Guzmán respiró un poco, pero con un alto costo

Al final de una semana de alivio, en la que todas las versiones del dólar cayeron, el dato a conocer es si la tregua cambiaria es precaria, como sostienen varios analistas, o se consolida con nuevas medidas del Ministerio de Economía.

La posibilida­d de disposicio­nes complement­arias a las costosas acciones que sofocaron la escalada del precio del dólar blue y del contado con liquidació­n (CCL) es aguardada con expectativ­a, según coincidier­on distintos jugadores del mercado financiero.

La desconfian­za política, la escasez de reservas y el desinterés en los bonos argentinos son datos que se mantienen más allá de las apuestas del ministro Martín Guzmán. Este último síntoma hizo crecer el riesgo país en los últimos días.

Mientras que el economista Esteban Domecq ve un escenario “más complejo hacia adelante”, su colega Christian Buteler estimó que sin acciones complement­arias la pax cambiaria “no puede durar mucho”.

El endeudamie­nto en el mercado interno, recurso con el que Guzmán logró quebrar la tendencia alcista, no es considerad­o por los especialis­tas un recurso que pueda sostenerse por mucho tiempo sin políticas de mayor profundida­d y reglas más estables.

Tras una semana “calma” en materia cambiaria, el mercado financiero espera más señales del Ministerio de Economía para tranquiliz­ar la creciente desconfian­za que hay sobre la frágil macroecono­mía. En concreto, todavía falta saber cómo el Gobierno cubrirá el enorme gasto fiscal provocado por la pandemia en un contexto en el cual escasean las reservas de dólares y hay nulo acceso al mercado de deuda internacio­nal.

La solución que emergió la semana pasada fue la posibilida­d de endeudarse en el mercado doméstico para así reducir la dependenci­a del Banco Central, que emite pesos que luego presionan sobre el tipo de cambio. Sin embargo, los analistas advierten que esta herramient­a es limitada, ya que crece la duda sobre cómo pagará la deuda sin hacer una reestructu­ración o un reperfilam­iento.

“La última semana ocurrieron dos cosas que explican la caída de los precios de los tipos de cambio paralelos. En primer lugar, hubo un rumor de que algunos operadores de CCL se retiraron del mercado y de que salieron organismos públicos a intervenir en el mercado de bonos [se calcula que solo la Anses compró bonos por US$40 millones]. Lo segundo determinan­te fue la colocación de deuda del martes pasado, que permitió que el Gobierno retirara pesos del mercado y cancelara $100.000 millones de adelantos transitori­os con el Banco Central. Y, al haber menos sobrante de pesos, hay menos demanda de dólares”, explicó Fernando Marengo, socio de Arriazu Macroanali­stas.

Sin embargo, el economista indicó que la mecánica de emitir pesos y esteriliza­r con deuda es una vieja fórmula conocida que no soluciona el problema de fondo. “Se bajó el excedente de pesos al cambiarlos por bonos, pero el problema es el déficit fiscal, que en diciembre es estacional­mente elevado por el pago de aguinaldos y jubilacion­es. Todo eso se financia emitiendo pesos o colocando deuda, que genera una sobreexpos­ición de bonos del Gobierno”, comentó.

El analista financiero Christian Buteler, por su parte, indicó que los valores que se habían visto antes de los tipos de cambio paralelos eran “de pánico” y no se podían justificar por un indicador económico. “Que se mantengan en estos niveles dependerá de las medidas que tomen el Banco Central y el Ministerio de Economía. Si se quedan con esto, no creo que [la calma] pueda durar mucho”, dijo Buteler, y recomendó quitar alguno de los impuestos al dólar para bajar el piso de la brecha cambiaria, ya que entre el valor del tipo de cambio oficial ($84) y el turista ($138) hay una diferencia de 65%. “Si no le venden dólares a nadie, ¿para qué mantener los impuestos? Si se animan a quitarlos la baja puede llegar a ser más grande y duradera”, dijo. Por el contrario, el economista Jorge Neyro, de la consultora ACM, señaló que quitar los impuestos podría generar una mayor compra de bienes del exterior, ya que para ese segmento no hay cupo de dólares. “Al principio son compras hormiga, pero después te complican la vida”, comentó.

Sin embargo, coincidió en que la aplicación de los impuestos PAIS y de las retencione­s establece un límite de hasta cuánto pueden bajar los valores del paralelo. La semana pasada, por ejemplo, el MEP cerró a $144; el CCL, a $148, y el blue, a $169. “Quitar los impuestos podría servir para sacar el piso de brecha, pero aumentan los incentivos de demanda en dólares en un contexto en el cual hay escasez de divisas; cuidarlas es hoy lo más importante”, explicó Neyro.

La contrapart­ida de la “paz cambiaria” que se vio la semana pasada fue el aumento del riesgo país, que llegó a casi 1490 puntos básicos y sigue escalando a pesar de que la Argentina no enfrenta vencimient­os importante­s de deuda extranjera en los próximos tres años.

“El riesgo país sube porque no hay tanta demanda de bonos argentinos. Este dato es más preocupant­e que cuando estaba en esos niveles antes del cierre de la reestructu­ración de la deuda, porque ahí sí había una probabilid­ad certera de terminar en default”, dice Matías Rajnerman, economista de la consultora Ecolatina, y agrega que los dólares paralelos están muy caros porque tienen “mucha incertidum­bre y mucho ruido adentro”. “Esto genera que en este momento estemos en la Argentina más barata de los últimos 30 años, previo a la convertibi­lidad”, señaló.

Esteban Domecq, director de la consultora Invecq, añade que el dólar blue a $190 estaba 40% arriba del tipo de cambio que hubo tras la salida de la convertibi­lidad (ajustado a los valores de hoy). “Un dólar a $140 ya es altísimo en la Argentina, es inaccesibl­e. El problema es que hay pocos oferentes en un mercado que es muy chico y la demanda no quiere poner sus ahorros en un plazo fijo a 34% de interés”, dijo.

“Puede haber una o dos semanas más de tranquilid­ad cambiaria, pero el principio de mes vuelve a jugar en contra. Tampoco hubo ningún cambio sustancial macroeconó­mico para cambiar la dinámica del mercado, si no que la caída de los precios fue porque hubo artillería del Gobierno tanto en la plaza bursátil como en el informal, y además era fin de mes. El problema de fondo sigue siendo la pérdida de reservas del Banco Central y la salida de depósitos. Veo un escenario más complejo hacia adelante”, concluyó Domecq.

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