A la Mu­ni­ci­pa­li­dad le aga­rró un ata­que de Cas­pe

La Nueva Domingo - - ENTRE TASAS Y CAFÉ. - Por Juan Flo­rín jur­na@la­nue­va.com

¡Ho­la, Juan Ma­ría!, ¡qué ca­fe­ci­to nos va­mos a to­mar hoy! Más va­le que le pon­gas mu­cha azú­car... --No se por qué lo de­cís... --Pa­ra arran­car, vos que co­no­cés a va­rios re­fe­ren­tes del “cuar­to po­der”, ex­pli­ca­men­te por qué en los úl­ti­mos días un co­mi­sa­rio se enojó con algunos pe­rio­dis­tas del dia­rio.

--¡Có­mo ve­nís hoy, Jo­sé Luis! Pe­ro bueno, vos sa­bés bien que no le es­ca­po a na­da. ¿Te re­fe­rís a Clau­dio Pe­tri­zán, je­fe de la Dis­tri­tal?

--Sí, creo que los co­men­ta­rios que es­cu­ché alu­den a él.

--Mi­rá. Al uni­for­ma­do le mo­les­tó que en una no­ti­cia so­bre la aprehen­sión de un me­nor por un de­li­to, se in­for­mó “di­cen” que ro­bó en otras 2 ca­sas. --¿Y cuál es el pro­ble­ma? --Me di­je­ron que en el gru­po de what­sapp que com­par­ten to­dos los me­dios con la po­li­cía, pa­ra re­ci­bir in­for­ma­ción dia­ria, Pe­tri­zán en­vió un men­sa­je de que­ja a “La Nue­va.”

y ad­vir­tió que del “di­cen” se in­fie­re que la po­li­cía, de al­gu­na ma­ne­ra, acu­sa sin fun­da­men­tos.

--Tam­po­co es tan gra­ve, si en de­fi­ni­ti­va lo “di­ce” la po­li­cía...

--Cla­ro. Lo más preo­cu­pan­te fue que, ac­to se­gui­do, el co­mi­sa­rio, ad­mi­nis­tra­dor del gru­po de what­sapp, eli­mi­nó del mis­mo a va­rios re­por­te­ros del dia­rio, sin si­quie­ra dar­le de­re­cho a ré­pli­ca.

--... sin dar­le po­si­bi­li­dad de res­pues­ta y me pa­re­ce que, lo peor, es que los de­jó afue­ra de un cir­cui­to per­ma­nen­te de in­for­ma­ción.

--¡Cla­ro! De he­cho “bo­rró” a algunos que na­da te­nían que ver con la no­ti­cia e in­clu­so has­ta es­ta­ban de fran­co ese día. Uno de los pe­rio­dis- tas “so­bre­vi­vien­tes” le res­pon­dió por la mis­ma vía, le di­jo que la eli­mi­na­ción pa­re­cía ar­bi­tra­ria, que mu­chas ve­ces el dia­rio de­bió rec­ti­fi­car in­for­ma­ción su­mi­nis­tra­da co­mo ofi­cial y que no era co­rrec­to que el po­li­cía le di­ga al pe­rio­dis­ta có­mo ha­cer su tra­ba­jo. --¿Y en qué que­dó to­do? --Pa­re­ce que ya pa­só. Pe­tri­zán re­in­cor­po­ró, al me­nos, algunos nú­me­ros al gru­po. Y to­do en paz.

--Exac­to, al fin y al ca­bo, no de­ja de ser ape­nas una mues­tra de una re­la­ción en­tre dos sec­to­res, co­mo la po­li­cía y el pe­rio­dis­mo, que de­ben con­vi­vir a dia­rio, pe­se a ma­ne­jar­se por ca­rri­les di­fe­ren­tes. --Tal cual. Ya pa­só... --¿Te en­te­ras­te del gi­gan­te del Po­lo que de­jó pa­gan­do a to­dos...? --¿Có­mo a to­dos? --Bueno, por aho­ra te cuen­to que por lo pron­to de­jó pa­gan­do al in­ten­den­te, a la Cor­po­ra­ción del Co­mer­cio y a la Unión In­dus­trial.

--Epa, ex­pli­ca­te que no te en­tien­do.

--El te­ma es así. Es­te gi­gan­te Pe­tro­quí­mi­co ha­bía pro­me­ti­do un apor­te de dos mi­llo­nes de pe­sos pa­ra la FISA, con lo que al ami­go Ni­co le ce­rra­ban los nú­me­ros, pe­ro.

--¿Pe­ro qué? No me di­gas que...

--Te lo di­go. Un par de se­ma­nas an­tes, el nú­me­ro uno de la com­pa­ñía se reunió con el in­ten­den­te pa­ra de­cir­le que te­nía or­den de re­du­cir to­dos los gas­tos y que, en­ton­ces, no le pon­drían un man­go a la Fe­ria. --Pa­va­da de bu­ra­co. ¿No? --Que te pa­re­ce... Es ese uno de los pro­ble­mas. Pe­ro el ver­da­de­ro pro­ble­ma es el otro, el de fon­do.

--Sí ya sé, el te­ma de fon­do es dón­de se to­man las de­ci- sio­nes que afec­tan a Bahía.

--En es­te ca­so... no se sa­be. Algunos di­cen que fue una or­den des­de los EE.UU. pe­ro otros sos­pe­chan que es un ajus­te de­ci­di­do des­de Bue­nos Ai­res.

--El tí­pi­co te­ma de siem­pre. Los que de­ci­den es­tán muy le­jos... si vi­vie­ran acá co­mo pro­me­ten, ca­paz se­ría otra la re­la­ción con la ciu­dad...

--Así es. Lle­gó la ho­ra de vol­ver a dis­cu­tir el vie­jo te­ma de las ge­ren­cias ge­ne­ra­les. To­das, ab­so­lu­ta­men­te, de­ben te­ner se­de en Bahía Blan­ca. Una co­sa que al­gu­nas em­pre­sas cum­plen, pe­ro otras no.

--Cam­bian­do de te­ma. ¡Qué no­ti­cia lo de la au­to­pis­ta de la ru­ta 33!

--¡Ni ha­blar! Mi­rá que hu­bo pro­yec­tos de to­dos los co­lo­res, pe­ro nun­ca se lle­gó a con­fir­mar una fe­cha pa­ra la li­ci­ta­ción. Mu­chos re­zan pa­ra que es­ta vez, al fin, se con­cre­te...

--Igual, no fal­tan crí­ti­cos que di­cen que son só­lo 32 ki­ló­me­tros...

--Es cier­to, pe­ro aho­ra se eli­gió un proyecto via­ble, a un cos­to en apa­rien­cia ra­zo­na­ble de ca­si 1.500 mi­llo­nes de pe­sos, cuan­do an­tes se apun­ta­ba a lo fa­raó­ni­co: ha­cer los 765 ki­ló­me­tros des­de Bahía Blan­ca has­ta Rosario, don­de ter­mi­na, de una so­la vez. Nue­va.”

--En “La se pu­bli­có que la cons­truc­ción de la au­to­pis­ta se­rá des­de la ro­ton­da de Bos­que Al­to has­ta el ki­ló­me­tro 41, que es uno de los tra­mos más pe­li­gro­sos de los 132 has­ta Pi­güé.

--Más que pe­li­gro­so, en reali­dad es an­gos­to. Hay algunos sec­to­res que tie­nen 6,7 me­tros cuan­do el mí­ni­mo re­que­ri­do es de 7,30 m. La tra­za tam­po­co ayu­da, ya que es un sec­tor de lo­ma­das y de cur­vas y con­tra­cur­vas don­de no son po­cos los ca­mio­nes, sin re­la­ción pe­so­po­ten­cia, que cir­cu­lan a 60 ki­ló­me­tros por ho­ra y se for­man los ca­rac­te­rís­ti­cos tren­ci­tos de co­lo­res...

--Al mar­gen de la re­per­cu­sión por una más se­gu­ra ac­ce­si­bi­li­dad al tu­ris­mo de la Co­mar­ca Se­rra­na, me ima­gino có­mo to­ma­ron el da­to los ca­mio­ne­ros que trans­por­tan la co­se­cha fi­na, y has­ta grue­sa, que ca­da vez se siem­bra más por la zo­na, ya que en­tre am­bas con­ti­núan rom­pien­do ré­cords.

--Por su­pues­to. No te ol­vi­des que, ade­más de la ru­ta de la muer­te, a la RN 33 se la de­no­mi­na la ru­ta de la pro­duc-

Una bue­na no­ti­cia sig­ni­fi­có la con­fir­ma­ción de la fe­cha pa­ra la li­ci­ta­ción de los tra­ba­jos a rea­li­zar en la au­to­pis­ta de la ru­ta 33, que, por aho­ra, ten­drá 32 ki­ló­me­tros.

ción. Es­ta obra se su­ma­rá a los 8,65 ki­ló­me­tros de au­to­vía en el ca­mino Par­que Ses­qui­cen­te­na­rio, que va des­de la ro­ton­da de Bos­que Al­to has­ta El Cho­lo, que ya fue li­ci­ta­da.

--Obras cla­ve pa­ra la tan re­cla­ma­da ac­ce­si­bi­li­dad a los puer­tos. Y fuen­tes de tra­ba­jo por un tiem­po pro­lon­ga­do...

--Así es. Y, si to­do sa­le de acuer­do a lo anun­cia­do, en sep­tiem­bre de 2019 se con­clui­rá es­te tra­mo y se co­men­za­rá con otros, tam­bién de la 33...

--El otro día es­cu­ché a Pan­cho en LU2 por el au­ge de los fi­dei­co­mi­sos in­mo­bi­lia­rios en Bahía.

--Así es. Pa­re­ce que ca­da vez más in­ver­so­res, e in­clu­so aho­rris­tas de ni­vel “fa­mi­liar”, se su­man a es­ta ope­ra­to­ria. Es co­mo una es­pe­cie de po­zo en­tre va­rias per­so­nas. Una pue­de po­ner el te­rreno, otra el proyecto y va­rias se aco­plan con di­fe­ren­tes su­mas de di­ne­ro pa­ra levantar, por ejem­plo, un edi­fi­cio. Cuan­do la obra es­tá ter­mi­na­da ca­da uno se que­da con al­gún sec­tor del in­mue­ble en función de su in­ver­sión, lo­gran­do un in­tere­san­te be­ne­fi­cio por so­bre lo apor­ta­do. --Sue­na be­ne­fi­cio­so. --Hay que te­ner un po­co de cui­da­do al ele­gir los so­cios, pe­ro sue­le ser una ope­ra­to­ria bas­tan­te se­gu­ra. Eso sí, re­quie­re pa­cien­cia des­de que po­nés la pla­ta has­ta que te lle­ga el be­ne­fi­cio.

--Eso es ló­gi­co. ¿La ope­ra­to­ria es nue­va?

--No, pe­ro sí cre­ció mu­cho en es­tos tiem­pos. De­cí que sos un se­co, por­que sino has­ta te re­co­men­da­ría en­trar. Y, si co­no­cés a al­guien, que le in­tere­se, de­ci­le que se apu­re. --¿Por? --Es­cu­chá es­te da­to que me de­jó Ja­vier. ¿Sa­bés cuán­tos me­tros cua­dra­dos de cons­truc­ción po­días com­prar con 50 mil dó­la­res des­de el po­zo en 2007? 97 m2. ¿Te di­go có­mo evo­lu­cio­nó ese ín­di­ce? --A ver. --En 2010, con el mis­mo mon­to, 62 m2; en 2013, subió a 65 m2; pa­ra 2016 ba­jó a 52 m2; y, aho­ra, 48 m2.

--¿En­ton­ces qué le di­go a mis ami­gos que no son se­cos? ¿Qué se jue­guen o no?

--¿Y yo qué soy? ¿Adi­vino? No sé, te di­ría, co­mo di­cen los que sa­ben, que las opor­tu­ni­da­des de­pen­den del mo­men­to de ca­da uno y no siem­pre del con­tex­to.

--Con­ta­me al­go del am­bien­te po­lí­ti­co lo­cal.

--Ten­go al­go que te va a sor­pren­der. --¿En se­rio? --Sí: Mas­sa­re­lla es­tá con Gay.

--¡Qué! Vos me ha­blás del con­ce­jal del Fren­te pa­ra la Vic­to­ria, Ser­gio Mas­sa­re­lla, ín­ti­mo ami­go de la in­fan­cia de Mar­ce­lo Fe­liú, hom­bre de Vi­lla Mi­tre y con có­di­gos ba­rria­les ¿Se pa­só a Cam­bie­mos?

--Si, te ha­blo del mis­mo, pe­ro no te apu­res... --¡Acla­ra­me es­to ya! --Pa­re­ce que el edil, di­vor­cia­do de su pri­me­ra mu­jer des­de ha­ce un buen tiem­po no se pu­do con­te­ner an­te los en­can­tos de una mu­jer de unos 40 años, a la que co­no­ció en un gim­na­sio. Lo cier­to es que des­pués de char­lar du­ran­te va­rias se­ma­nas, el hom­bre se ani­mó y la in­vi­tó a sa­lir. --¿Y ella acep­tó? --Sí, pe­ro la sor­pre­sa pa­ra el edil lle­gó cuan­do se en­te­ró el ape­lli­do... Se lla­ma igual que el del je­fe co­mu­nal: Gay.

--¿Me es­tás car­gan­do?

--Me con­ta­ron que cuan­do lo su­po pre­gun­tó si ha­bía al­gún pa­ren­tez­co con el in­ten­den­te y prin­ci­pal con­ten­dien­te de su ami­go Fe­liú, aun­que la se­ño­ri­ta lo tran­qui­li­zó por­que no tie­ne na­da que ver. Lo cier­to es que el hom­bre avan­zó con la re­la­ción y to­do mar­cha vien­to en popa des­de ha­ce 4 me­ses. --¡Mi­rá qué bueno! --Sí, aun­que en el blo­que le pa­san fac­tu­ra y se di­vier­ten mu­cho con el te­ma.

–-Qué re­vue­lo se ar­mó con la su­pues­ta re­nun­cia de Pan­cho Cas­pe co­mo sub­se­cre­ta­rio de Po­lí­ti­cas So­cia­les. Y, al fi­nal, si­gue en su pues­to. ¿Qué se sa­be?

--Que tu­vo la re­nun­cia fir­ma­da, que se la ofre­ció al in­ten­den­te en una reunión pri­va­da, que se la re­cha­za­ron y en­ton­ces per­ma­ne­ce en su lu­gar.

--¿Na­da más? Por­que el miér­co­les en la puer­ta de la Mu­ni hu­bo una ma­ni­fes­ta­ción de cer­ca de 50 per­so­nas, la ma­yo­ría car­to­ne­ros, re­cla­man­do que no lo to­quen. De­be ser la pri­me­ra vez en la his­to­ria que vie­ne la gen­te de los ba­rrios más ale­ja­dos pa­ra ban­car a un fun­cio­na­rio. Siem­pre fue al re­vés.

--Tal cual. Y por eso a más de uno le que­da­rá la fo­to gra­ba­da en la me­mo­ria. No fal­ta­rá opor­tu­ni­dad pa­ra que al­guien se lo quie­ra co­mer a Pan­cho en­tre dos pan­ci­tos.

--¿Qué me que­rés de­cir? ¿No es po­si­ti­vo que un fun­cio­na­rio de un área tan de­li­ca­da ten­ga ese res­pal­do po­pu­lar?

--Lo es, se­gún una mi­ra­da de sim­ple mor­tal. Pe­ro vis­te que las ros­cas po­lí­ti­cas siem­pre ad­mi­ten mi­ra­das más com­ple­jas. Uno po­dría de­cir que quien re­ci­be es­te apo­yo es por­que tra­ba­ja bien. Aun­que, si tra­ba­ja bien pe­ro se que­ría ir, es por­que al­gún ter­ce­ro no pien­sa lo mis­mo. O ese ter­ce­ro tra­ba­ja mal y en­ton­ces que­da ex­pues­to.

--Qué lío. Da­le, con­ta­me qué pa­só.

--Di­gá­mos­lo así: sa­lió a la su­per­fi­cie una fuer­te di­fe­ren­cia de cri­te­rios en el ma­ne­jo de los fon­dos pa­ra un área tan sen­si­ble co­mo la po­lí­ti­ca social. Cas­pe, al pa­re­cer, vie­ne cho­can­do con­tra va­rias pa­re­des al mis­mo tiem­po y en­ton­ces le pi­dió a Héc­tor apo­yo pa­ra lle­var ade­lan­te una se­rie de ideas que vie­ne im­ple­men­tan­do. En­ci­ma, co­mo ya hi­zo al­gu­nas pro­me­sas, no quie­re que­dar co­mo la Mo­na. --¿Y Héc­tor qué le di­jo? --El con­te­ni­do de la reunión lo sa­ben ellos, pe­ro Pan­cho sa­lió del des­pa­cho prin­ci­pal muy con­ten­to, vi­va­do por la gen­te que lo fue a res­pal­dar.

-Las ma­las len­guas, que vos co­no­cés muy bien, di­cen que él mis­mo ar­mó la no­che an­te­rior esa ma­ni­fes­ta­ción, vía what­sapp.

--Otras len­guas ase­gu­ran que tie­nen prue­bas de lo con­tra­rio. Con­ver­sa­cio­nes por esa mis­ma vía don­de el aún fun­cio­na­rio ad­mi­tía la di­fí­cil si­tua­ción, pe­ro pe­día que na­die va­ya a la Mu­ni, pa­ra evi­tar re­ce­los y no agi­tar to­da­vía más al­gu­nas in­ter­nas.

--¿Có­mo in­ter­nas? ¿En el me­jor equi­po de los úl­ti­mos 50 años?

--Ese es un es­lo­gan na­cio­nal. Aun­que es cier­to que acá se busca ba­jar el mis­mo men­sa­je. Es im­po­si­ble, en cual­quier ac­ti­vi­dad hu­ma­na, que no ha­ya in­ter­na si hay por lo me­nos dos. --Ajá. ¿Na­da más? --Sí. Una fun­cio­na­ria, el día de la “mues­tra de afec­to” a Cas­pe en Al­si­na 65, se di­ri­gía ha­cia la en­tra­da prin­ci­pal pa­ra re­ti­rar­se por allí. Al en­te­rar­se de lo que ocu­rría afue­ra, dio me­dia vuel­ta y se fue por otro la­do. Con­cre­ta­men­te, por la puer­ta de atrás.

--¿De quién es­tás ha­blan­do?

--Te doy es­ta pis­ta. Los que ha­blan en con­tra de Cas­pe, ase­gu­ran que él que­ría el pues­to que ella ocu­pa. --De­ci­me el nom­bre. --No. Su­fi­cien­te con es­te te­ma. Si in­sis­tís, me voy, te de­jo en la más ab­so­lu­ta so­le­dad.

--Bueno, bueno, pa­rá. Es­tá bien.

--Da­le, nos ve­mos la se­ma­na que vie­ne...

Pa­re­ce es­tar en au­ge el te­ma de los fi­dei­co­mi­sos in­mo­bi­lia­rios en la ciu­dad. Hay ca­da vez más in­ver­so­res y tam­bién se su­man aho­rris­tas a ni­vel fa­mi­liar.

Al­re­de­dor de 50 ma­ni­fes­tan­tes se reunie­ron fren­te al pa­la­cio mu­ni­ci­pal pa­ra so­li­ci­tar la con­ti­nui­dad y res­pal­dar a Ig­na­cio Cas­pe co­mo sub­se­cre­ta­rio de Po­lí­ti­cas So­cia­les.

FOTOS: AR­CHI­VO LA NUE­VA.

Una em­pre­sa im­por­tan­te del Po­lo Pe­tro­quí­mi­co ha­bía pro­me­ti­do el apor­te de dos mi­llo­nes de pe­sos pa­ra la FISA, pe­ro una se­ma­na an­tes se bo­rró.

La fu­tu­ra au­to­pis­ta de de la Ru­ta 33, una obra re­cla­ma­da pa­ra ha­cer más flui­do el trán­si­to en un sec­tor muy com­pli­ca­do.

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