Cap­po fe­liz, ro­dea­do de su gen­te

Sur­gió la jun­ta­da a tra­vés de las re­des so­cia­les. Ma­tías fue y se sa­có fo­tos. Sus fans lo re­ci­bie­ron con mu­cho ca­ri­ño.

La Nueva - - APLAUSOS - Fran­co Pig­nol fpig­nol@la­nue­va.com

Cuan­do Ma­tías Ca­rri­ca era chi­qui­to le pe­día in­sis­ten­te­men­te a su pa­pá Mar­cos un piano a pi­las.

"Pa­pi, pa­pi, quie­ro tin tin", al­can­za­ba a bal­bu­cear. Sí, le de­cía "tin, tin" al piano.

"Yo no le pres­ta­ba aten­ción, pe­ro al ra­ti­to de es­tar to­cán­do­lo se le sa­lían las pi­las y me vol­vía a pe­dir que lo pu­sie­ra en fun­cio­na­mien­to", con­tó Mar­cos.

La pa­sión por la mú­si­ca siem­pre fue su sello.

"Ade­más, siem­pre tu­vo mu­cha fa­ci­li­dad pa­ra es­cri­bir. Y de muy chi­co es­cri­be sin fal­tas de or­to­gra­fía", con­tó el pa­dre. Des­de el jue­ves pa­sa­do es el ga­na­dor de "Ele­gi­dos, la mú­si­ca en tus ma­nos". Y de gol­pe se con­vir­tió en una estrella po­pu­lar.

Pe­ro nun­ca se ol­vi­dó de su ciu­dad y de to­dos los que siem­pre lo acom­pa­ña­ron. Por esa ra­zón, cuan­do ayer sur­gió es­pon­tá­nea­men­te la po­si­bi­li­dad de en­con­trar­se con sus fans en la Pla­za Ri­va- da­via, lo hi­zo sin du­dar­lo.

"Si me con­fir­man que va gen­te en un ra­to al cen­tro voy a sa­lu­dar­los!! Asi nos sa­ca­mos unas fo­tos y co­noz­co a mis ju­ra­dos ja­ja", posteó cer­ca de las 17 de ayer en su per­fil de Fa­ce­book (Ma­tías Ca­rri­ca (Cap­po).

Lle­gó en un Cor­sa blan­co con su fa­mi­lia. Ba­jó en la puer­ta de la Mu­ni­ci­pa­li­dad y co­men­za­ron los gri­tos, las fo­tos y la pi­ro­tec­nia.

"Me voy a sa­car fo­tos con to­dos", fue­ron las pri­me­ras pa­la­bras del ra­pe­ro.

Des­pués de fir­mar au­tó­gra­fos y sa­car­se fo­tos en la es­ca­le­ra prin­ci­pal de la Mu­ni­ci­pa­li­dad, Ma­tías de­ci­dió cru­zar la ca­lle y con­ti­nuar en la Pla­za Ri­va­da­via.

En­tre quie­nes lo acom­pa­ña­ron se en­con­tra­ba su pa­dre Mar­cos, al­gu­nos de sus her­ma­nos, Flor (su se­ño­ra) y Tri­ni, su hi­ji­ta.

Pe­ro tam­bién es­ta­ba ahí uno de sus gran­des ami­gos Agus­tín Scham­ber­ger, a quien Ma­ti lo nom­bra co­mo El Cham­ber.

"Es­tá­ba­mos en el ba­rrio to­man­do unos ma­tes y di­jo `va­mos pa­ra el cen­tro a ver qué pa­sa`. Aho­ra es­tá en la pla­za y no pue­de pa­rar de sa­car­se fo­tos y fir­mar. Es una lo­cu­ra", con­tó El Cham­ber en­tre ri­sas.

--¿Ha­ce cuán­to que lo co­no­cés a Ma­tías?.

--Ha­ce ca­si diez años. Lo co­no­cí en el co­me­dor de Los Pi­bes del Don Bos­co. Nos hi-

ci­mos ami­gos y a los po­cos me­ses hi­ci­mos un via­je jun­tos a Bue­nos Ai­res. Tu­vi­mos la opor­tu­ni­dad de es­tar jun­tos en la mar­cha de #niun­pi­be­me­nos, or­ga­ni­za­da por "Pe­lo­ta de tra­po, el ham­bre es un cri­men".

--Cre­cie­ron jun­tos.

--Sí, pa­sa­mos mu­chas co­sas. Re­cuer­do cuan­do na­ció Tri­ni, su hi­ji­ta y des­pués yo tu­ve a mi hi­ja, que son muy ami­gas en­tre ellas. So­mos co­mo fa­mi­lia a es­ta al­tu­ra.

--Tam­bién lo vis­te cre­cer ar­tís­ti­ca­men­te. ¿po­dés de­fi­nir­lo co­mo ra­pe­ro?

--Hay una fra­se que lo define: "los úni­cos sue­ños que fra­ca­san son los que se aban­do­nan". Y es así, él lo con­vier­te en al­go li­te­ral. Es­to del es­fuer­zo, del caer­se y le­van­tar­se, el cons­tan­te­men­te in­sis­tir y que a pe­sar de que mu­chas ve­ces no ves el re­sul­ta­do, dar­le pa­ra ade­lan­te so­ñan­do es­to, lo que es­tá pa­san­do hoy en día.

--Vos fuis­te uno de los 12 bahien­ses que tu­vo la po­si-

bi­li­dad de pre­sen­ciar la final del pro­gra­ma en Bue­nos Ai­res.

--Sí, ni ha­blar, fue una lo­cu­ra. Que­ría ha­cer el sa­cri­fi­cio de acom­pa­ñar­lo en es­te mo­men­to tan im­por­tan­te pa­ra él, por­que real­men­te no sa­bía­mos qué iba a pa­sar, si ga­na­ba o si no. Pe­ro yo sen­tía que te­nía que es­tar ahí, apo­yan­do, acom­pa­ñan­do.

No lo veía, pe­ro es­ta­ba ahí

Siem­pre le gus­tó la mú­si­ca a Ma­tías. Y su pa­pá Mar­cos Ca­rri­ca es pa­la­bra más que au­to­ri­za­da pa­ra re­ve­lar­lo.

"De chi­qui­to siem­pre le gus­tó la mú­si­ca. Yo al prin­ci­pio no me da­ba cuen­ta, pe­ro siem­pre dio se­ña­les y tu­vo mu­cha fa­ci­li­dad pa­ra ex­pre­sar­se con los so­ni­dos", acla­ró Mar­cos Ca­rri­ca, mien­tras to­ma­ba unos ma­tes en la pla­za.

--¿Qué imá­ge­nes se te vie­nen a la ca­be­za cuan­do ves tan­ta gen­te ro­dean­do a Ma­tías en la pla­za?

--No lo ima­gi­né ni lo so­ñé

nun­ca. Ima­gi­na­te que ha­bien­do su­fri­do tan­ta dis­cri­mi­na­ción con­tra los car­to­ne­ros, con­tra los que tra­ba­jan en la ca­lle, có­mo me iba a ima­gi­nar es­te mo­men­to. Es increíble.

--Vos siem­pre lo fuis­te a ver a sus shows cuan­do can­tó acá en Bahía y lo co­no­cía muy po­qui­ta gen­te.

-- Hoy me es­ta­ba acor­dan­do que en 2011 fue­ron a can­tar con su her­mano Lu­cas al Par­que de Ma­yo y no ha­bía más de cin­co per­so­nas. La her­ma­na ma­yor de Ma­tías tie­ne un vi­deo gra­ba­do.

--¿Qué di­ce la ma­má?

--Es­tá or­gu­llo­sa, es una leo­na. Tie­ne un po­co de mie­do. No de per­der­lo, por­que siem­pre va a ser el hi­jo, pe­ro tie­ne esa sen­sa­ción de que aho­ra lo va a em­pe­zar a ver ca­da tan­to. Aho­ra vi­ve cer­qui­ta de mi ca­sa y nos ve­mos to­do el día. En el fu­tu­ro Dios di­rá. Es­ta­mos muy fe­li­ces.

JUAN CO­RRAL-LA NUE­VA.

JUAN CO­RRAL- LA NUE­VA.

Ma­tías sa­be que su ca­sa es­tá acá, pe­ro se­gu­ra­men­te co­men­za­rá a te­ner ca­da vez más com­pro­mi­sos afue­ra. Sus can­cio­nes ya es­tán en el ai­re.

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