Al­ta, pe­ro pue­de ser peor

La Nueva - - ECONOMÍA -

Al­go de his­to­ria

“Te­ne­mos que ocu­par­nos de la in­fla­ción por­que la ex­pe­rien­cia tam­bién es muy cla­ra: una in­fla­ción al­ta, cuan­do es pro­lon­ga­da, nun­ca es gra­tui­ta.”

Los ar­gen­ti­nos co­no­ce­mos des­de ha­ce mu­chas dé­ca­das a la in­fla­ción. El pro­ble­ma no dis­cri­mi­nó en­tre go­bier­nos de­mo­crá­ti­cos ni mi­li­ta­res, que la pa­de­cie­ron en dis­tin­ta mag­ni­tud.

Los di­fe­ren­tes epi­so­dios in­fla­cio­na­rios de la his­to­ria de nues­tro país pue­den di­vi­dir­se, de acuer­do con su mag­ni­tud, en dos gran­des gru­pos, se­gún ex­pli­có Da­bús: in­fla­ción al­ta, que es una in­fla­ción pro­me­dio del 2 al 10% men­sual, y al­tí­si­ma, que va del 10 al 50% men­sual.

A la ho­ra de re­cor­dar subas de pre­cios que que­da­ron en la me­mo­ria de más de un ar­gen­tino, la hí­per de 1989 y ma­les, lo que per­pe­túa el es­ce­na­rio in­fla­cio­na­rio en el tiem­po.

"El otro gran ries­go tie­ne que ver con el he­cho de que si el po­der de com­pra del di­ne­ro se de­te­rio­ra, la gen­te se des­ha­ce de los pe­sos y eso acen­túa aún más el pro­ble­ma".

--Del la­do más he­te­ro­do­xo, se cri­ti­có, por ejem­plo, la re­cien­te suba de combustibles 1990 sin du­das es la prin­ci­pal.

En ju­lio de 1989, el IPC se in­cre­men­tó a ra­zón del 200% en ape­nas un mes (471,3% pro­me­dio anual en­tre 1984 y 1989, se­gún pu­bli­có el eco­no­mis­ta Or­lan­do Fe­rre­res) . A los fi­nes com­pa­ra­ti­vos, des­de 2002 en ade­lan­te, de acuer­do con datos del CREEBBA, la in­fla­ción men­sual más al­ta se ve­ri­fi­có en abril de 2002, cuan­do el IPC se in­cre­men­tó un 8,42%.

Otras in­fla­cio­nes de an­to­lo­gía fue­ron las ex­hi­bi­das en el Go­bierno mi­li­tar del pe­río­do 1976-1983, cuan­do los pre­cios se ace­le­ra­ron a ra­zón del 191,3% pro­me­dio anual, de acuer­do con Fe­rre­res. im­pul­sa­da por el Go­bierno...

--Yo creo que hay margen para en­sa­yar es­tra­te­gias de­fla­cio­nis­tas so­bre pre­cios cla­ves de la eco­no­mía, co­mo por ejem­plo, los combustibles, que son uno de los com­po­nen­tes prin­ci­pa­les de los cos­tos de trans­por­te y que in­flu­yen a la suba, y sin du­das hay que lle­var­las a ca­bo.

“Y en el ejem­plo que us­ted me plan­tea, el de los combustibles, ha­bía margen, por­que el ba­rril de pe­tró­leo a ni­vel mun­dial ca­yó a la mi­tad y acá las naf­tas subie­ron gra­cias al sos­tén que el Go­bierno otor­ga al ba­rril en el mer­ca­do in­terno.

"Cla­ro es­tá, hay que con­si­de­rar que exis­ten acuer­dos po­lí­ti­cos que sue­len ge­ne­rar res­tric­cio­nes. Sin em­bar­go, se podría ha­ber ali­via­do par­te del ajus­te que hoy es­ta­mos vi­vien­do”.

--¿Se equi­vo­có el ministro Prat-Gay al anun­ciar la me­ta in­fla­cio­na­ria?

--“Ca­sar­se” con un nú­me­ro en po­lí­ti­ca eco­nó­mi­ca es muy di­fí­cil. La in­fla­ción es un fe­nó­meno al­ta­men­te com­ple­jo, y com­pro­me­ter­se con un nú­me­ro exac­to no es lo más acon­se­ja­ble.

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