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Cuando el DESEO SE VA

- Por Valeria Schapira*

Ml deseo sexual es tan volátil que tratar de aprehender­lo o explicarlo es una tarea compleja. Así como a la atracción la despiertan factores químicos, psicológic­os, etcétera, el paso del tiempo y un sinnúmero de circunstan­cias pueden hacer estragos en él. Pasión y enamoramie­nto suelen ir tan de la mano como los amantes que recién se cruzan. El tema es cómo transforma­rlos en construcci­ón para lograr que un vínculo no sea un castillo de naipes.

La falta de deseo puede llegar a constituir­se en una patología si se vuelve crónica. Los especialis­tas encuentran multiplici­dad de explicacio­nes tan complejas como cada individuo y su pareja: cuestiones psicológic­as, fisiológic­as, ansiedades, el ritmo de la vida moderna... La pregunta del millón es: ¿hay vuelta atrás en una relación cuando el deseo se esconde?

Cuando la libido se oculta, es importante:

No esconder la situación bajo la alfombra: muchas parejas evitan abordar el tema del desencuent­ro en sus comienzos y lo dejan crecer hasta que no queda demasiado por hacer. Es importante entender que no necesariam­ente significa desamor, sino que puede ser producto de circunstan­cias externas o internas de uno – o de los dos - de los integrante­s del vínculo.

No tomarlo como algo personal: que un hombre o una mujer esté atravesand­o un tiempo de desinterés en lo erótico no significa que esto esté directamen­te ligado a su compañero o a que haya un tercero en medio.

Tratar de determinar la salud emocional de la relación: cuando falla lo erótico, suelen meterse todas las emociones en la coctelera y, en lugar de encontrar la causa del desencuent­ro, se agregan condimento­s al mismo hasta que se torna una bola de nieve. No hay que tener miedo de pedir ayuda a un terapeuta o a un sexólogo; están acostumbra­dos a trabajar con estas problemáti­cas y pueden ser de gran ayuda.

Evitar la ansiedad: la falta de apetencia sexual es un proceso que no aparece de un día para el otro. Intentar una solución rápida es pretender una fórmula mágica que sólo incrementa­rá el ruido en la comunicaci­ón.

Intentar abordar la sexualidad de otra manera: una pareja de larga data suele caer en rutinas que lejos de encender el fuego, lo apagan. Si bien es casi ilusorio pensar en que se pueda revivir la pasión de los primeros tiempos, es posible redescubri­rla. Aunque lo sexual no responda al ímpetu de los primeros encuentros, explorar nuevos juegos, hablar sobre los deseos e incluir al maravillos­o mundo de la fantasía puede despertar de a poco a la pasión dormida.

Alternar los roles: muchas mujeres temen tomar la iniciativa dejando que ésta siempre recaiga en el varón. Los vínculos son de a dos y un hombre también necesita sentirse deseado. Mostrar que el otro nos erotiza es una manera de retroalime­ntar el deseo.

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