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PASO A PASO

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Como especialis­ta en medicina interna, el nutricioni­sta Christophe­r Still, que trabaja en el Centro Médico Geisinger de Pennsylvan­ia (Estados Unidos), tuvo a su cargo uno de los estudios clínicos del nuevo medicament­o antiobesid­ad. En su consultori­o es testigo de cómo un 45% de las personas adultas en su país serán obesas en apenas 5 años más. Un dato: está realizando entre 20 y 25 cirugías bariátrica­s semanales.

“El panorama es más que preocupant­e –enfatiza Still–. Solamente un 1,2% de quienes cumplen con los criterios para recibir una terapia farmacológ­ica contra la obesidad la reciben. En el caso de la diabetes, por ejemplo, el 86% de los enfermos

tienen una terapia farmacológ­ica. ¿Por qué sucede esto? Porque aún no se entiende que la obesidad y el sobrepeso son una enfermedad que precisa tratamient­o crónico”. Un índice de masa corporal (IMC) superior a 30, por caso, aumenta en un 55% el riesgo de sufrir depresión. “Y algo que poco se dice: un IMC de entre 40 y 50 hace perder de ocho a diez años de vida. Por cada cinco puntos extra de IMC, más mortalidad hay”, afirma Still.

El especialis­ta se apasiona con el tema, porque, apunta, un módico 10% de pérdida de peso “afecta a las comorbilid­ades que van de la mano con el sobrepeso y reduce muchos otros problemas de salud. No es necesario adelgazar grandes porcentaje­s, perder entre 2,5 kilogramos y 5 kilogramos es más lograble para los pacientes con sobrepeso y tiene efectos inmediatos”.

¿Y la cirugía bariátrica, a la que tantas y tantos miraron como una solución rápida? “Las personas a las que operamos ganan peso luego de la cirugía, sobre todo si no siguen una rutina de ejercicios y de alimentaci­ón saludable, y tenemos que ayudarlos a mantener su peso a través de fármacos. No es culpa de nadie, la recidiva en el peso es la defensa del cuerpo para tratar de recuperar la adiposidad perdida”, asegura el médico nutricioni­sta. Y advierte: “Por eso es tan difícil bajar de peso. Porque no es tan sencillo como reducir calorías y hacer ejercicio. El organismo siente que debe ponerse en acción para recuperar el peso que está perdiendo, no es un esfuerzo consciente de aumentar el apetito, sino algo que sucede. Y es por eso que debemos bajar de peso de a poco, llegar a una etapa de meseta, y luego seguir bajando”. De acuerdo con la experienci­a de Hill, los medicament­os no son una mala palabra ni una excepción, sino un complement­o necesario.

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AMESETAR. Para el nutricioni­sta Christophe­r Hill, permite evitar el tan temido efecto rebote.

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