¿Có­mo lle­var a los jó­ve­nes al tea­tro en Car­los Paz?

VOS - - Vos + Verano - Da­niel San­tos Pun­to de vis­ta dsan­tos@la­voz­de­lin­te­rior.com.ar

El desai­re –pro­ba­ble­men­te no in­ten­cio­na­do– de dos fi­gu­ras ju­ve­ni­les a Pe­dro y Pau­la pa­ra tra­ba­jar en la obra de tea­tro que en­ca­be­za­rán en Vi­lla Car­los Paz de­jó en evi­den­cia que la pla­za tea­tral se­rra­na –a pun­to de ini­ciar su tem­po­ra­da 2019– no ha lo­gra­do rein­ven­tar­se pa­ra el pú­bli­co joven to­da­vía.

So­fía Mo­ran­di y Ju­lián Serrano le di­je­ron “no” al pro­yec­to de Da­bo­pe, días des­pués de que An­to­nio Ga­sa­lla se ba­ja­ra.

“Nues­tros se­gui­do­res qui­zás no los co­no­cen”, fue la­pi­da­ria ella, y acla­ró que no creía que le su­ma­ran pú­bli­co a la pro­duc­ción.

No fue un des­plan­te pre­me­di­ta­do ni una re­van­cha (Ju­lián acla­ró que no tie­nen pro­ble­mas con ellos y que los quie­ren mu­cho), pe­ro a la afir­ma­ción no le fal­tan cer­te­zas. Vi­lla Car­los Paz ha pen­sa­do siem­pre su ofer­ta al mar­gen de los jó­ve­nes, que des­de ha­ce tiem­po son los que do­mi­nan ca­si to­dos los mer­ca­dos más ten­ta­do­res.

Ese pro­ble­ma no era un pro­ble­ma ha­ce re­la­ti­va­men­te po­co tiem­po, por­que la elec­ción de fi­gu­ras te­le­vi­si­vas en los elen­cos pa­re­cían su­fi­cien­tes pa­ra dar­les un to­que “fa­mi­liar” y ATP (aun­que a ve­ces las te­má­ti­cas y el hu­mor subía va­rios to­nos).

Con los pa­dres due­ños del con­trol re­mo­to, los chi­cos ter­mi­na­ban co­mo rehe­nes de una programación de en­tre­te­ni­mien­tos que les per­mi­tía com­par­tir los nom­bres de sus es­tre­llas. Pe­ro hoy los jó­ve­nes no es­tán en la te­le­vi­sión abier­ta, y sus mo­dos de con­su­mo tan di­si­mi­les les ha pro­vis­to de es­tre­llas pro­pias, al mar­gen de las que an­tes rei­na­ban en to­das par­tes.

Ca­da vez más, los ado­les­cen­tes ha­blan de fi­gu­ras que los gran­des des­co­no­cen, y vi­ce­ver­sa. Pa­sa en la te­le, pa­sa en el ci­ne, pa­sa en la música.

¿Qué pa­sa con el tea­tro? Ha­ce unos años, He­ca­tom­be! des­em­bar­có con pro­yec­tos tea­tra­les (lle­van dos obras es­tre­na­das, Bo­da por la bor­da y Desas­tre en Año Nue­vo). Con una ló­gi­ca pa­ra­le­la, en el úl­ti­mo ve­rano es­tos you­tu­bers cor­do­be­ses pu­die­ron ce­rrar una bue­na tem­po­ra­da, co­ro­nan­do una gi­ra por el país que só­lo les dio sa­tis­fac­cio­nes, con mu­chas fun­cio­nes a sala lle­na.

Mien­tras se va ce­rran­do la gri­lla del ve­rano en to­dos los com­ple­jos tea­tra­les, la au­sen­cia de pro­pues­tas con ló­gi­ca teen de los úl­ti­mos años se vuel­ve más no­to­ria. Es cier­to que los que ma­ne­jan la bi­lle­te­ra si­guen sien­do los pa­dres, pe­ro tam­bién que es mu­cho más di­fí­cil lle­var a to­da la fa­mi­lia pa­ra com­par­tir las obras que los gran­des quie­ren.

El hu­mor siem­pre fue un efec­to uni­fi­ca­dor de ge­ne­ra­cio­nes, más allá de los to­nos ele­gi­dos por los ar­tis­tas, y la to­na­da un plus que el tu­ris­ta bus­có siem­pre en las sa­las.

Pe­ro, por men­cio­nar só­lo al­gu­nos, Cacho Bue­na­ven­tu­ra apues­ta a un re­la­to nos­tál­gi­co y sú­per efec­ti­vo, ap­to pa­ra gen­te más gran­de, y “el Fla­co” Pai­los aho­ra se­rá par­te de Sid­dart­ha , el show mu­si­cal que en­ca­be­za Fla­vio Men­do­za (y que aca­ba de es­tre­nar en Bue­nos Ai­res).

El má­xi­mo acer­ca­mien­to a las fi­gu­ras nue­vas en los tea­tros, has­ta aho­ra se ma­ne­jó en sin­to­nía con las se­ries de te­le­vi­sión ar­gen­ti­nas: en las his­to­rias co­ra­les de las ti­ras ha­ce tiem­po sue­len apa­re­cer nom­bres nue­vos. Los pro­duc­to­res los ne­ce­si­tan, por­que su so­la pre­sen­cia ga­ran­ti­za una equis lle­ga­da en re­des so­cia­les, uni­ver­so que ne­ce­si­tan pa­ra so­bre­vi­vir.

En las obras igual, pe­ro si allá ga­ran­ti­zan pro­fun­di­dad en las re­des e im­pac­to di­rec­to en los nú­me­ros de ra­ting, aquí no es tan fá­cil que eso se trans­for­me en en­tra­das ven­di­das.

Cri­sis y rein­ven­ción

Vi­lla Car­los Paz ha sa­bi­do rein­ven­tar­se y po­si­cio­nar­se siem­pre en los ve­ra­nos. De aque­llas glo­rias cor­do­be­sas li­de­ra­das por La Pa­pa de Hor­ten­sia y los gran­des hu­mo­ris­tas lo­ca­les, o los su­ce­sos que sig­ni­fi­ca­ron en el país los éxi­tos de Su­sa­na Gi­mé­nez o Los Mi­da­chi, pa­só a una cri­sis pro­fun­da de la que pa­re­cía no sa­lir.

Con el país en quie­bra, y tam­bién la pla­za tea­tral, re­sur­gió con bue­nas pro­duc­cio­nes en 2002, cuan­do Jor­ge Guinz­burg des­em­bar­có con La era del pin­güino jun­to al pro­duc­tor Da­niel Com­ba, pa­ra su­bir la va­ra. Car­los Paz de­jó de ser el plan B pa­ra mu­chos ar­tis­tas, y la pla­za em­pe­zó a mos­trar su nue­va ca­ra.

El gol­pe fi­nal lo da­ría la cons­truc­ción del Tea­tro Lu­xor, y la pro­duc­ción en­ca­be­za­da por Fla­vio Men­do­za, con lo que la Vi­lla se con­vir­tió en la pla­za nú­me­ro 1 del país.

Hoy se en­fren­ta a otro desafío, muy pa­re­ci­do al que tie­nen los me­dios, la música, el ci­ne y ca­si cual­quier industria: enamo­rar a los jó­ve­nes, hoy aban­do­na­dos de la gri­lla pe­ro ne­ce­si­ta­dos de ofer­tas de ca­li­dad y cer­ca­nas a sus pro­pios gus­tos y pla­ce­res.

No pa­re­ce fá­cil pres­cin­dir de ellos, es­pe­cial­men­te, con una pla­za que ne­ce­si­ta otro gol­pe de ti­món pa­ra no acos­tar­se en los lau­re­les con­se­gui­dos.

AN­TES, LA TE­LE­VI­SIÓN ERA SU­FI­CIEN­TE PA­RA BEN­DE­CIR A FI­GU­RAS “ATP”. HOY, LOS CHI­COS TIE­NEN SUS PRO­PIAS ES­TRE­LLAS.

He­ca­tom­be! en­ten­dió to­do. Ha­ce unos años, el po­pu­lar gru­po se con­vir­tió en una op­ción tea­tral exi­to­sa.

(PREN­SA SID­DART­HA)

El Fla­co. Pai­los in­te­gra­rá el elen­co de Fla­vio Men­do­za.

Newspapers in Spanish

Newspapers from Argentina

© PressReader. All rights reserved.