“To­da­vía no lo­gra­mos na­da”

Ale­ro de De­por­tes Cas­tro El es­ta­dou­ni­den­se del elen­co chi­lo­te se to­ma con cau­te­la el due­lo fi­nal an­te Co­lo Co­lo. Con­fie­sa que, al no po­der en­trar a la NBA, con­ti­nuó su ca­rre­ra pa­ra ayu­dar a su fa­mi­lia.

La Tercera - - DEPORTES - Carlos Do­no­so A. Te­rran­ce Tho­mas

Hoy, Cas­tro y Co­lo se ve­rán las ca­ras en el quin­to y de­fi­ni­ti­vo due­lo de las fi­na­les de la Li­ga Na­cio­nal de Bás­quet­bol.

Uno de los gran­des ar­tí­fi­ces de la cam­pa­ña de los su­re­ños ha si­do Te­rran­ce Tho­mas, quien fue­ra de la can­cha es muy ama­ble y sen­ci­llo, dis­tin­to al ague­rri­do ju­ga­dor que es so­bre el par­qué. Así, en el lobby del ho­tel don­de con­cen­tra­ba an­tes de los dos cho­ques con­tra Co­lo Co­lo, el es­ta­dou­ni­den­se ac­ce­de a ha­blar con La Ter­ce­ra. ¿Cuán­do co­men­zó a ju­gar bás­quet­bol? Como to­do ni­ño en Es­ta­dos Uni­dos, ju­ga­ba en un club. Eso sí mu­chas per­so­nas no sa­ben, pe­ro mi de­por­te fa­vo­ri­to era el béis­bol, pe­ro ter­mi­né enamo­ra­do del bás­quet­bol. ¿Prac­ti­có otros de­por­tes en su ado­les­cen­cia? Béis­bol y fút­bol ame­ri­cano. Des­pués tu­ve que ele­gir uno y ele­gí el ba­lon­ces­to. En 2003, en su pe­río­do uni­ver­si­ta­rio pa­só al Draft y no fue ele­gi­do. ¿Fue muy du­ro pa­ra us­ted? Me enojé un po­co, pe­ro con­ti­nué en­tre­nan­do en mi uni­ver­si­dad has­ta que via­jé a Lu­xem­bur­go a ju­gar. Fue el me­jor año de mi vida. Tu­ve al­tos y ba­jos en mi ca­rre­ra, como es la vida del bas­quet­bo­lis­ta. Pe­ro, en la ma­yo­ría fue­ron al­tos. ¿Cuán­do de­ci­de ser un bas­quet­bo­lis­ta pro­fe­sio­nal? Cuan­do eres jo­ven, en Es­ta­dos Uni­dos to­dos sue­ñan con lle­gar a la NBA. Como eso no fue po­si­ble, qui­se se­guir ju­gan­do con la fi­na­li­dad de lo­grar di­ne­ro pa­ra cui­dar a mi ma­dre y a mi fa­mi­lia. ¿No pen­só en re­ti­rar­se lue­go de no ha­ber si­do es­co­gi­do en el Draft? No. Si yo de­ja­ba de ju­gar po­dría ha­ber de­silu­sio­na­do a mu­cha gen­te. Cual­quie­ra pue­de lle­gar a la NBA, pe­ro el ba­lon­ces­to no se aca­ba ahí. En Eu­ro­pa y La­ti­noa­mé­ri­ca hay mu­chos paí­ses don­de se jue­ga a gran ni­vel. ¿Có­mo se dio su lle­ga­da a Cas­tro? Un día el en­tre­na­dor de ba­lon­ces­to del co­le­gio en don­de ha­cía cla­ses me man­dó un mail pre­gun­tán­do­me si iría a Chile a ju­gar. ¡Yo nun­ca ha­bía es­cu­cha­do de Chile en mi vida! Pe­ro, acep­té. ¿Cuál fue su pri­me­ra reac­ción tras re­ci­bir la ofer­ta? De mu­cha sor­pre­sa. Cas­tro es per­fec­to pa­ra mí, por­que es una ciu­dad pe­que­ña, como la mía en Es­ta­dos Uni­dos. ¿Có­mo es su vida en Cas­tro? To­dos te ha­blan, te abra­zan, te man­dan be­sos. La co­mi­da es in­creí­ble y eso es bueno, por­que me en­can­ta co­mer. Cas­tro es­tá lleno de per­so­nas in­creí­bles. Có­mo ma­ne­ja su vida per­so­nal, aho­ra que se ha con­ver­ti­do en una fi­gu­ra pú­bli­ca en la ciu­dad. Es­tán a un “Uno siem­pre quie­re de­jar hue­lla. Si ga­na­mos la co­pa, Cas­tro nos re­cor­da­rá como un gran equi­po”. “Quie­ro ser cam­peón no por mí, sino que por la gen­te de la ciu­dad. El equi­po es­tá muy ilu­sio­na­do”. “Qui­se ser pro­fe­sio­nal en es­to con la fi­na­li­dad de lo­grar di­ne­ro pa­ra cui­dar a mi ma­dre y a mi fa­mi­lia”. pa­so del tí­tu­lo. La gen­te es­tá muy emo­cio­na­da por la fi­nal con­tra Co­lo Co­lo. Me gri­tan en la ca­lle: ‘¡Un par­ti­do más, só­lo uno más!’. No va a ser fá­cil. Co­noz­co a Co­lo Co­lo y se­gu­ra­men­te sal­drán a mos­trar su me­jor jue­go. De­be­mos ir pa­so a pa­so. To­da­vía no lo­gra­mos na­da. Una pre­gun­ta inevi­ta­ble. ¿Por qué el ju­ga­dor es­ta­dou­ni­den­se es tan su­pe­rior al chi­leno? ¿Res­pon­de só­lo a las di­fe­ren­cias fí­si­cas? Creo que la gran di­fe­ren­cia es la men­ta­li­dad com­pe­ti­ti­va que trae­mos des­de Es­ta­dos Uni­dos. A no­so­tros no nos gus­ta per­der, nos gus­ta ga­nar y mu­cho. Me pa­re­ce que es un te­ma de ac­ti­tud. ¿Có­mo ana­li­za el ni­vel de la li­ga na­cio­nal? Hay muy bue­nos ju­ga­do­res acá. Me gus­tan (Juan Pablo) Or­te­ga, de Con­cep­ción; (Jor­ge) Valencia, de Co­lo Co­lo, y Gon­za­lo (Ve­lás­quez) de mi equi­po. Hay mu­chos bue­nos ju­ga­do­res aquí en Chile, es­toy sor­pren­di­do. ¿Exis­te po­ten­cial? Hay y mu­cho. La ca­ma­da de jó­ve­nes que vie­ne tam­bién es muy bue­na. En cin­co años me ima­gino a Chile mu­cho me­jor que hoy. Y es­to es ex­ce­len­te pa­ra mí; de he­cho, Cas­tro no fue un re­tro­ce­so en mi ca­rre­ra. ¿Qué sien­te al es­tar a só­lo un par­ti­do de ser cam­peón? Real­men­te quie­ro ser cam­peón. No por mí, sino que por la gen­te de Cas­tro y los hin­chas. Só­lo quie­ro esa co­pa. El equi­po es­tá muy ilu­sio­na­do. Sa­be­mos que Co­lo Co­lo tie­ne una gran hin­cha­da, pe­ro es­ta­mos con to­das las ga­nas de ser cam­peo­nes. Al pa­re­cer quie­re de­jar su mar­ca en el país. Uno siem­pre quie­re de­jar hue­lla. Si ga­na­mos la co­pa, Cas­tro nos re­cor­da­rá como un gran equi­po.

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