Ex­po­si­ción y con­cier­to

La Tercera - - Sociedad -

En la sa­la 613 del Cen­tro Cul­tu­ral Nés­tor Kirch­ner (CCK) se ex­hi­be has­ta hoy la mues­tra Astor Piaz­zo­lla. El re­vo­lu­cio­na­rio del tan­go. Se tra­ta de un re­co­rri­do por su vi­da y obra, a tra­vés de ob­je­tos per­so­na­les, mu­chos iné­di­tos: co­lec­ción de par­ti­tu­ras ori­gi­na­les, fo­tos, vi­deos y au­dios. Ade­más, de la po­si­bi­li­dad de ele­gir sus dis­cos y es­cu­char­los. La ex­po­si­ción se ex­tien­de has­ta hoy, cuan­do se cum­plen 25 años de su muer­te. En el cie­rre el Quin­te­to Fun­da­ción Piaz­zo­lla da­rá un con­cier­to ho­me­na­je. “Con el quin­te­to he­mos res­ca­ta­do obras de Astor que no se co­no­cen, o muy po­co, to­can su mú­si­ca con una maes­tría que no lo to­ca cual­quie­ra. Así que es­toy muy or­gu­llo­sa y es­toy se­gu­ra de que Astor lo es­ta­ría tam­bién, ellos lo re­pre­sen­tan real­men­te. Y va­mos a ha­cer un ‘con­cier­ta­zo’ con nue­vos te­mas”, ase­gu­ra Laura Escalada, pre­si­den­ta de la Fun­da­ción Astor Piaz­zo­lla. ces, les gus­te o no les gus­te, tam­bién bai­la­ron en la épo­ca que de­cían que Astor no se po­día bai­lar. Pe­ro es muy fá­cil ha­blar li­ge­ra­men­te sin co­no­cer al per­so­na­je de quién es­ta­mos ha­blan­do y la ri­que­za que él te­nía den­tro de sí, y el res­pe­to enor­me que le te­nía al tan­go.

Pa­sa­ron 25 años de su muer­te, y eso se re­vir­tió: hoy es con­si­de­ra­do un ge­nio de la mú­si­ca, y es­tá muy pre­sen­te en las nue­vas ge­ne­ra­cio­nes…

Sí, Astor aho­ra es­tá ca­da vez pre­sen­te, por­que él com­po­nía pa­ra la ju­ven­tud. El siem­pre de­cía: “Yo es­cri­bo pa­ra la gen­te jo­ven”. Y los jó­ve­nes, por suer­te, fue­ron los pri­me­ros que lo com­pren­die­ron, pri­me­ro afue­ra y aho­ra lo es­tán en­tien­do bas­tan­te los chi­cos de acá. Y ha de­ja­do una se­mi­lla de la que es­tá cre­cien­do un ár­bol im­por­tan­te. Yo creo que Astor va a que­dar pa­ra to­da la vi­da, por­que ya es­tá ca­ta­lo­ga­do co­mo un gran­de de la mú­si­ca, no só­lo po­pu­lar ar­gen­ti­na, sino co­mo un clá­si­co. Y, tam­bién, co­mo in­tér­pre­te, di­cho por los mis­mos ban­deo­no­nis­tas. Mu­chas ve­ces vi en­trar a sus con­cier­tos a los tan­gue­ros con ra­bia, odio, pe­ro él era un “en­can­ta­dor de ser­pien­tes”, él los to­ca­ba con su mú­si­ca. Ver­lo tan con­cen­tra­do, ahí don­de él y su ban­do­neón era una so­la per­so­na. Te cau­ti­va­ba.

El de­cía que com­po­nía pa­ra el año 2020 o 3000…

Se que­dó cor­tó, él com­pu­so pa­ra el fu­tu­ro y pa­ra esos jó­ve­nes que hoy apre­cian, gra­cias a Dios, lo que les de­jó. Lo úni­co que tie­nen que sa­ber es que tie­nen que es­tu­diar, que es lo que él hi­zo. El es­tu­dió has­ta el úl­ti­mo día de su vi­da. Y eso es un va­lor que hay que te­ner­lo por­que es muy di­fí­cil ser mú­si­co, pe­ro es más di­fí­cil ser buen mú­si­co. Y pa­ra ser­lo, hay que es­tu­diar mú­si­ca .... Aho­ra es­ta­mos es­pe­ran­do, co­mo él que­ría, “que ven­ga un chi­co jo­ven y me su­pere”. Era su sue­ño. Tie­ne que ser un crea­dor, no al­guien que to­que Piaz­zo­lla, sino que es­cri­ba me­jor que él. Un crea­dor co­mo fue él. ●

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