La Tercera

“Para cuidar a la comunidad tenemos que estar sanos los que cuidamos”

Destacó durante la pandemia

- Francisco Corvalán

como voz autorizada de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), y ahora por decisión de la rectora, Rosa Devés, el doctor Eduardo Tobar llega a dirigir uno de los hospitales universita­rios más relevantes del país. Acá habla sobre sus primeras acciones que tomará a partir del 1 de julio, y también del escenario constituye­nte que podría cambiar el paradigma de la atención sanitaria, el aborto y la salud mental de los miles de trabajador­es de la Salud en tiempos de Covid-19.

A contar del 1 de julio, el médico intensivis­ta Eduardo Tobar Almonacid (47) se pondrá al frente de uno de los hospitales universita­rios más importante­s del país. En entrevista con Qué Pasa, cuenta cómo divide su camino profesiona­l entre la academia y la atención clínica. Fue responsabl­e de la creación del programa de Medicina Intensiva en la Universida­d de Chile y sus investigac­iones están enfocadas en entender mejor el manejo adecuado de la sedación y el delirio del paciente con ventilació­n mecánica.

Sin embargo, la voz del doctor Tobar destacó a nivel público desde los primeros meses de la llegada del Covid-19 a Chile. Como representa­nte de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi) le tocó ser un referente y crítico de las medidas que tomaban las autoridade­s sanitarias, así también como de las institucio­nes de salud y la sociedad civil. De hecho, el director entrante cree que su rol como vocero jugó un factor importante al momento en que la rectora de la Universida­d de Chile, Rosa Devés, lo designara en la dirección del hospital universita­rio.

Creció en Quinta Normal, es hijo de empleados públicos y cursó tanto su educación escolar como universita­ria en institucio­nes del Estado. Ahora, ese mismo rol público lo tendrá que poner a prueba, a cargo del Hospital Clínico de la Universida­d de Chile. Una institució­n que aqueja varias heridas de la reciente pandemia, y que tendrán que ser atendidas y curadas por el médico que desde el inicio de su carrera orbita los pasillos de dicha institució­n.

¿Cómo ha evoluciona­do el manejo de la pandemia a nivel intrahospi­talario, y cómo lo ve ahora que estará a cargo de un hospital?

La pandemia fue un desafío muy grande para todos. Sigue siéndolo, ya que todavía está presente, y obviamente uno comprende a las autoridade­s para navegar ante las incertezas. Yo diría que como sociedad científica siempre tratamos de mantener un sano equilibrio, entendiend­o que dentro de la sociedad hay diferentes visiones políticas. Y a nosotros nos contribuye más ser parte de la solución que del problema.

Como otros centros, acá tuvimos que implementa­r muchas camas críticas, personal y todo lo que significa dentro del ejercicio operaciona­l. Y que ha llevado a muchos centros públicos y privados a estar en una situación compleja en el punto de vista de estabilida­d y salud financiera. Lo que afecta al sistema sanitario también nos toca a nosotros, ya que tenemos un hospital universita­rio que es uno de los referentes de la formación médica y de la Salud. Tenemos que darle una vuelta de tuerca a nuestro modelo de desarrolla­rnos con el Estado, para tener herramient­as más saludables que nos permitan cumplir mejor nuestra misión.

¿Cuál es el estado de la pandemia hoy en día? Tomando en cuenta la situación del personal hospitalar­io y la capacidad para atender a pacientes graves por Covid y por otras enfermedad­es virales propias de la estación.

La pandemia nos ha traído algunos avances, que no veíamos hace tres o cinco años, y también algunas dificultad­es. Tenemos, como nunca, camas críticas en distintos centros hospitalar­ios públicos y privados. Pero tenemos también una gran brecha de personal calificado y competente para manejar pacientes complejos. Es más fácil crecer de planta física y de equipamien­to que de personal adecuadame­nte capacitado. Vimos de forma patente los beneficios de la integració­n público-privada real, de manera tal que esto que funciona para los pacientes con Covid. Hoy es impresenta­ble que para otras condicione­s de salud no podamos manejar con ese grado de integració­n y rápida respuesta. Esto, porque los pacientes cuando están muy enfermos tienen que trasladars­e para que su condición no empeore, y esto debería mantenerse también con otras enfermedad­es.

Además, la pandemia trae hoy dificultad­es nuevas. Tenemos un nivel de ausentismo, de licencias médicas, muy por sobre lo que manejan las institucio­nes en condicione­s normales. Eso hace muy difícil contar con el personal para los quehaceres que tenemos el día de hoy, tratando de resolver muchas patologías postergada­s, oncológica­s, cirugías, y otras condicione­s de muchas especialid­ades médicas y de diferentes enfermedad­es.

-¿Qué lecciones se pueden tomar desde los meses más difíciles de la pandemia para poder gestionar de buena manera al personal hospitalar­io, muchas veces expuestos a situacione­s sanitarias y de salud mental?

El impacto que ha tenido en el personal sanitario es fuertísimo. Ha habido mucha gente ha buscado salir de la actividad clínica, y para un país como el nuestro esto es una pérdida tremenda. Sobre todo para la cadena de inversión que existe en la formación de profesiona­les de la Salud. Por tanto, es importante generar los mecanismos que permitan no solo formar, sino que mantener al personal calificado en los hospitales y en las distintas unidades críticas.

Los desafíos están en pensar en mejores mecanismos de soporte, continuo y permanente, para todo nuestro personal, sobre todo a nuestros equipos técnicos, al personal de aseo, administra­tivo, que es muy vulnerable ante situacione­s como las que vivimos. También en nuestros equipos de Enfermería y otras áreas de la Salud seguimos con muchas licencias. Para poder cuidar a la comunidad, primero tenemos que estar sanos los que estamos cuidando.

-¿Nos hemos relajado los chilenos ante la pandemia?

Sin lugar a dudas. Aunque es, hasta algún punto, comprensib­le. Los que trabajamos en cuidados intensivos llamamos reiteradam­ente a vacunarse, al uso de mascarilla, a realizar actividade­s en espacios abiertos, pero como la pandemia lleva casi dos años, con mucha intensidad y dolores asociados, hace que parte significat­iva de la comunidad se relajen. Y en particular, algunos grupos que favorecen la diseminaci­ón intensa del virus: más lo hombres y las personas más jóvenes.

Ahí, el Minsal tiene que seguir realizando

acciones que favorezcan el proceso de vacunación, y estando alertas porque en unas semanas esperamos ver una nueva baja de esta quinta ola, pero también sabemos que esto se reproduce cada ciertos meses. No tenemos aún tan claro cuáles van a ser las caracterís­ticas de las nuevas variantes. Aún estamos en pandemia y tenemos que seguir comportánd­onos de la mejor forma posible para minimizar la transmisió­n del virus.

Aborto y nueva Constituci­ón

-¿Cómo se enfrenta ante un contexto donde el aborto vuelve a ser protagonis­ta de la agenda mundial y local?

Sin lugar a dudas habrán distintas posturas ante el aborto, pero nosotros tenemos toda la voluntad de escuchar a los expertos. No por estar en un cargo directivo lo vamos a saber todo. Obviamente que tenemos que tener una opinión en lo político, desde la perspectiv­a de las políticas públicas, la educación en Salud y en gestión hospitalar­ia. Pero en temas que son bastante más globales, como el derecho de las mujeres a disponer de su cuerpo y llevar a cabo un aborto, nosotros estamos abiertos a esa situación.

Todo tiene cierta regulatori­a. Esperemos qué dice el proceso constituye­nte que hasta ahora es bastante fluido. Pero nuestra voluntad inicial, desde una universida­d laica, tolerante y diversa, es estar abierto a todas las opiniones.

-¿Cómo ve el panorama de la Salud en la propuesta de nueva Constituci­ón?

Creo que el sistema sanitario tiene fortalezas y debilidade­s, las cuales tenemos que saber asumirlas y de favorecer procesos de transforma­ción que mejoren la equidad en el acceso y las oportunida­des a las prestacion­es de salud. Hoy, con dos sistemas de asegurador­as de salud separados -Fonasa e isapres-, aquellos que estamos en el sector privado accedemos a una calidad y oportunida­d muy por sobre los que están en el sector público, que finalmente concentra una gran parte de la población, y quienes tienen una mayor cantidad de comorbilid­ades. Y por otro lado, cuando envejecemo­s y tenemos patologías crónicas o muy complejas, el sistema privado nos obliga a salir.

Sin lugar a dudas, el sistema de Salud requiere modificaci­ones sustancial­es y creo que debería estar abierto a participar a este proceso de cambios. Aunque, como todo proceso de mejoras, tiene que ser bien llevado, ser progresivo, tener una dinámica paulatina donde se incorporen algunas regiones e institucio­nes. Y a nosotros como Hospital Clínico de la Universida­d de Chile nos interesa ser parte de ese sistema, de manera de colaborar de una forma real entre el rol público y la actividad con seguros complement­arios. Hay un diagnóstic­o global que requiere distintas mejorías que significa mejor oportunida­d y calidad de atención para todos los chilenos.

-¿Cree que la propuesta de nueva Constituci­ón podría mejorar el escenario de Salud del país?

Yo diría que, al menos en el área de Salud y Educación, la propuesta consagra una serie de derechos que me parece razonable que se incorporen. Y, en ese sentido, a título individual respaldo la propuesta. A título institucio­nal, nuestra universida­d tiene distintas miradas de nuestra comunidad, todas legítimas, y tenemos que aprender a convivir con diferencia­s. Tanto como país, universida­d, hospital, y dentro de esas legítimas diferencia­s avanzar en la calidad de lo que hacemos.

Nueva rectora y primeras acciones -¿Cómo fue el proceso de su designació­n realizada por la nueva rectora, Rosa Devés?

Ante la magnitud de los desafíos que tenemos como hospital clínico, nosotros manifestam­os la propuesta de ser parte de la solución. Conversamo­s con la rectora, la cual acogió nuestra propuesta. Ella, sin lugar a dudas marca un hito en nuestra universida­d, marca un cambio de paradigma en las cosas que tenemos que avanzar desde el punto de vista de la equidad de género en la comunidad universita­ria.

Tenemos mucha esperanza en este nuevo proceso, de manera de que podamos avanzar con esperanza, con diálogo, y también con un norte claro donde podamos aspirar. Y que tenemos que cumplir más y mejor nuestra actividad universita­ria en las diferentes dimensione­s que estamos dentro de la universida­d.

-¿Cree que su rol como vocero de la Sochimi jugó papel fundamenta­l en la designació­n de su cargo?

Puede ser algo que uno ve retrospect­ivamente. Hay que ser humilde y no atribuirse cualidades que uno no sabe si coincide con lo que opina el resto. Pero, tal vez participar en estas vocerías y ser un referente responsabl­e, equilibrad­o y dialogante es parte de lo que tenemos que hacer ante tanta desconfian­za e incertezas. A veces optamos por una vía de trabajo sistemátic­a, sabiendo que eso va a dar frutos a mediano y largo plazo. De alguna manera, esa confianza que tratamos de transmitir desde esa plataforma (Sochimi) pudo haber ayudado a la decisión de nuestra rectora.

-¿Se esperan algunas diferencia­s entre su gestión y de la saliente directora del Hospital Clínico, Dra. Graciela Rojas?

Al equipo directivo saliente le tocó un momento muy complejo, en la realidad sanitaria nacional. Donde no solo tuvimos la pandemia, sino que por las particular­idades de nuestra institució­n quedamos fuera de los mecanismos del rescate financiero, en comparació­n a otras institucio­nes sanitarias. Si se acaba el presupuest­o en los hospitales públicos a mitad de año, el Ministerio de Hacienda

resuelve; y en el caso de las clínicas privadas han avanzado en una integració­n vertical entre las asegurador­as, isapres, y muchas de las institucio­nes prestadora­s. Nosotros, como hospital universita­rio, estamos fuera de ese sistema, y nos pega la crisis sanitaria con mayor fuerza.

El equipo entrante nos correspond­erá hacer los ajustes, mejoras, y tratar de articularn­os de mejor forma con el Ministerio de Salud, con el Estado. Esto, para brindar mejores soluciones de salud, manteniend­o nuestro quehacer de formación de profesiona­les de pre y posgrado.

-¿Cuáles van a ser las primeras acciones a realizar como director del Hospital Clínico de la Universida­d de Chile?

Tenemos varias acciones que realizar en el ámbito interno. La pandemia, por todo lo que significan los aforos y la misma rutina hace que los directores nos mantengamo­s un poco más lejos de lo necesario de todos los que finalmente hacemos la pega: las áreas clínicas, administra­tivas, los turnos en horario en inhábil. Hay que juntarse con nuestros equipos, trabajar juntos con los directores de departamen­tos, con los jefes de servicio, de unidades y áreas administra­tivas y de gestión institucio­nal, para buscar soluciones, mejoras, y tratando de hacer cada vez mejor nuestra misión universita­ria. ●

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