Los Par­ques pri­va­dos en au­mento

Patagon Journal - - CONSERVATION -

La so­ciedad civil ll­eva la de­lantera en la con­ser­vación de la bio­di­ver­si­dad en Chile y Ar­gentina, y los go­b­ier­nos lo deben seguir.

De­spués de con­vencer a la re­vista Na­tional Ge­o­graphic para pub­licar un artículo so­bre los alerces que están en peli­gro en Chile, Rick Klein le es­cribió una carta al leg­en­dario fotó­grafo Galen Row­ell pro­ponién­dole ser el fotó­grafo para esta tarea. Row­ell ac­cedió y le dijo a Klein que es­taba por volar a la Patag­o­nia de to­dos mo­dos, vía dos aviones Cessna T206 de Cal­i­for­nia, para ir a es­calar con su amigo Doug Tomp­kins.

Era di­ciem­bre de 1990. El mismo Klein había es­tado en con­tacto con Tomp­kins el año an­te­rior cuando Klein, el fun­dador de An­cient Forests In­ter­na­tional, una or­ga­ni­zación con base en Cal­i­for­nia, había con­ven­cido a var­ios con­ser­va­cionistas, in­cluyendo a Tomp­kins, Yvon Chouinard ( dueño de la com­pañía de ves­tu­ario Patag­o­nia) y Alan Wee­den, para respal­dar su ini­cia­tiva para crear el primer par­que pri­vado en Chile, El San­tu­ario Cañi. La com­pra ase­guró un bosque de 500 hec­táreas con la dis­tin­guida pres­en­cia de la arau­caria, justo a la sal­ida de la ci­u­dad- re­sort Pucón.

En­tonces Tomp­kins se re­unió con Row­ell en una ex­cur­sión para ex­plo­rar y doc­u­men­tar los alerces du­rante 3 días en el Par­que Na­cional Alerce Andino. Ha­bi­endo ven­dido su im­por­tante par­tic­i­pación en la em­presa in­ter­na­cional de ves­tu­ario fe­menino Es­prit, Tomp­kins es­taba an­sioso de usar su for­tuna para es­fuer­zos con­ser­va­cionistas. Había sido ecol­o­gista por mu­cho tiempo y Chile era un país que él se había en­car­iñado desde su primera visita en 1961 cuando tenía 18 años y vino a en­tre­nar para prepararse para las prue­bas del equipo de EE. UU. de es­quí olímpico. Tomp­kins es­taba es­pe­cial­mente fasci­nado por el campo que había visto so­brevolando la provin­cia de Palena en la región de Los La­gos en Chile. Mien­tras tanto, Klein le men­cionó du­rante la ex­cur­sión ac­erca de los planes que venía in­cubando junto con en el grupo am­bi­en­tal­ista chileno Cod­eff para crear un “par­que mun­dial” en el norte de la Patag­o­nia, y le habló de la belleza del fiordo de Cahuelmo, un sitio sa­grado para los in­dí­ge­nas Huil­liches, con aguas ter­males en con­junto a la vida sil­vestre.

De­spués del trekking Klein le pre­sentó a Tomp­kins a Vi­cente Pinto, un amigo chileno, cuya fa­milia es­taba a cargo del cuidado del campo en el fiordo de Reñi­hue en Palena. Luego de to­mar un vuelo por una noche para ob­ser­var en ter­reno y de vuelta en Puerto Montt, Tomp­kins en­vió una oferta vía fax para las 17,000 hec­táreas del campo a su dueño en el Lago Como en Italia. Fue ven­dido. En los sigu­ientes días, de­spués de so­bre volar Cahuelmo y otros prísti­nos cam­pos, cer­cana a su re­cién adquirida propiedad, Tomp­kins llamó a Klein el día de año nuevo en 1991 para darle una noti­cia aún más im­por­tante: él había re­cién pa­gado US 7 mil­lones para adquirir 223.000 hec­táreas ady­a­centes al ter­reno en Reñi­hue, in­cluyendo a Cahuelmo. Klein es­taba ex­tasi­ado. “Yo es­taba bai­lando en los techos. Esto es ex­ac­ta­mente lo que nece­sitaba este eco­sis­tema de la bio- región de alerce“, dijo Klein. “Pensé que nue­stro sueño para tener un par­que pri­vado- público sería una re­al­i­dad”.

Era el comienzo de otras com­pras para Tomp­kins en los sigu­ientes años. Pero él tenía su propia visión: crear un modelo de par­que pri­vado que mar­cará un stan­dard global de cómo con­ser­var los eco­sis­temas. Así nació Pu­malín, el par­que pri­vado más grande del mundo.

Un boom en la con­ser­vación

Tomp­kins y Pu­malín, aunque muy crit­i­cado por al­gunos políti­cos chilenos, es­tu­vieron al frente de un movimiento mayor para la con­ser­vación de la tierra, ahora en pro­greso en la Patag­o­nia y el Cono Sur. En las dos dé­cadas desde que

Ten­emos unas enormes brechas en nues­tra leg­is­lación, pero nues­tra so­ciedad civil está muy avan­zada y está ll­e­vando la de­lantera.

Tomp­kins comenzó sus adquisi­ciones para la con­ser­vación, otros ca­sos nota­bles y nu­merosos, grandes o pe­queños par­ques pri­va­dos han sido crea­dos, es­pe­cial­mente en Chile.

La lista de las may­ores ini­cia­ti­vas en la región in­cluye a la del pres­i­dente Se­bastián Piñera, quien en 2004 com­pró 118,000 hec­táreas de propiedad en la Isla de Chiloé, cono­cido como el Par­que Tan­tauco, y que dos años más tarde lo abrió al público para ser vis­i­tado ( re­visa Trekking: Un fin de se­m­ana de Piñera, pag. 58). En una en­tre­vista que tuve con el Pres­i­dente hace 3 años para la re­vista Newsweek, Piñera se re­firió al par­que como “un pedac­ito de cielo” y ha di­cho que será su primera parada una vez que fi­nal­ice su go­b­ierno en marzo. Mane­jado por su Fundación Fu­turo y cer­cana­mente acon­se­jado por Tomp­kins y el per­sonal de la Fundación Pu­ma­lin, tiene como ob­je­tivo prin­ci­pal “con­ser­var y pro­te­ger los eco­sis­temas y es­pecies que se en­cuen­tran en es­tado vul­ner­a­ble y en peli­gro de ex­tin­ción”. El par­que tam­bién está en un pro­ceso de re- forestación con es­pecies na­ti­vas en grandes fran­jas que fueron dev­as­tadas por un in­cen­dio fore­stal en la dé­cada de los cuarenta.

En la región de Los Ríos en Chile, el em­pre­sario chileno Vic­tor Peter­mann, en los se­ten­tas adquirió 120,000 hec­táreas orig­i­nal­mente como una in­ver­sión fore­stal que hoy forma el ter­reno de preser­vación de la nat­u­raleza HuiloHuilo. A me­di­a­dos de los ochenta, Peter­mann y sus so­cios con­virtieron sus hold­ings en un proyecto ma­sivo de eco­tur­ismo, en el pro­ceso, a su vez, trans­for­maron no solo el ter­ri­to­rio en un par­que, sino tam­bién fue el pro­ceso de con­ver­sión de 5 mil per­sonas de las lo­cal­i­dades de Nel­tume y Puerto Fuy en sus puestos de tra­bajo que de­pendían de la madera a em­plearse en em­pre­sas rela­cionadas con el turismo.

Ubi­cado en medio de un bosque tem­plado, el proyecto há­bil­mente com­bina un de­sar­rollo de turismo ex­i­toso con ini­cia­ti­vas de con­ser­vación di­rigi­das por la Fundación Huilo- Huilo y la ex­e­s­posa de Peter­mann, Ivonne Reif­schnei­der. En el 2005, trasladaron vía he­licóptero y avión a dos huemules desde Aysén al par­que con el fin de restau­rar, even­tual­mente, esta es­pecie de ciervo en peli­gro de ex­tin­ción en los eco­sis­temas de la reserva donde fueron com­ple­ta­mente ex­tin­gui­dos hace largo tiempo. Hoy se es­ti­man unos 12 huemules. El Huilo- Huilo está de sim­i­lar man­era re- in­tro­duciendo gua­na­cos y mon­i­tore­ando las ran­i­tas de Dar­win y pobla­ciones de pu­mas.

Más al sur, el an­te­rior sec­re­tario del Tesoro de los Es­ta­dos Unidos, Henry Paulson, ayudó crear las 283,000 hec­táreas del Par­que Karukinka en el lado chileno de Tierra del Fuego, mien­tras era pres­i­dente del banco de in­ver­siones Gold­man Sachs en Nueva York. El banco adquirió el ter­reno cuando la em­presa fore­stal Trillium, con base en Es­ta­dos Unidos, no cumplió con el pago de al­gu­nas deu­das. Con la ayuda de la ONG Wildlife Con­ser­va­tion So­ci­ety, el par­que se abrió for­mal­mente el 2004. Es una ver­dadera his­to­ria de éx­ito am­bi­en­tal­ista, donde los frágiles bosques tem­pla­dos de este eco­sis­tema es­caparon de los planes de ex­plotación fore­stal y ahora se pro­te­gen a la población de gua­na­cos

más grande de Chile y abun­dante en vida ma­rina sal­vaje, además de di­ver­sas es­pecies de flora y fauna. Es tam­bién un efec­tivo polo para la in­ves­ti­gación am­bi­en­tal en la región, que con fre­cuen­cia co­lab­ora con el go­b­ierno.

Sin em­bargo, mien­tras Tomp­kins re­galó 38,780 hec­táreas de la isla de Tierra del Fuego al go­b­ierno chileno para for­mar parte de la re­cien­te­mente creada Par­que Na­cional Yen­de­gaia, la di­rec­tora del del par­que Karukinka, Bar­bara Saave­dra, dijo que esta­ban op­tando para todo lo con­trario. “Sabe­mos los límites del Es­tado chileno”, indica Saave­dra, que es bióloga chilena. “El sis­tema de áreas de pro­tec­ción del go­b­ierno no fun­ciona, está con un fi­nan­ciamiento in­su­fi­ciente, carece de per­sonas ca­pac­i­tadas como tam­bién de la visión y en­tendimiento nece­sar­ios para val­orizar la con­ser­vación de la bio­di­ver­si­dad. Con tales condi­ciones, para unirse a un sis­tema de tales, no es nece­sari­a­mente una idea pos­i­tiva en el corto plazo pero posi­ble­mente sí en el largo plazo”.

De acuerdo con el es­tu­dio de las Na­ciones Unidas de agosto 2013, ex­is­ten hoy en día im­pre­sio­n­antes 308 par­ques pri­va­dos a través del país, cubriendo más de 1.65 mil­lones de hec­táreas, y con más de la mi­tad en la región de Los La­gos, Ma­gal­lanes y Los Ríos. Más sor­pren­dente aún, más de 200 de los par­ques pri­va­dos son di­rigi­dos por los dueños in­divi- duales y un 60% son par­ques pri­va­dos más pe­queños tienen menos de 200 hec­táreas.

Ar­gentina y Chile no tienen aún una leg­is­lación na­cional para ayu­dar a las con­ser­va­ciones pri­vadas, pero 11 de las 23 provin­cias ar­genti­nas han he­cho avances en el de­sar­rollo de la var­iedad de her­ramien­tas legales para apo­yar a los par­ques pri­va­dos. En con­junto, de acuerdo a la Fundación Vida Sil­vestre Ar­gentina, hay unos 156 par­ques pri­va­dos en el país, ex­ten­di­dos a través de 701,897 hec­táreas.

“En la may­oría de los otros países, los go­b­ier­nos toman la ini­cia­tiva en la con­ser­vación de la tierra, en Chile es al revés” dice Elisa Corcuera, di­rec­tora de Así Con­serva Chile, una nueva or­ga­ni­zación que formó hace dos años para catalizar un mejor manejo de los par­ques pri­va­dos. “Ten­emos unas enormes brechas en nues­tra leg­is­lación en com­para­ción con otros países pero nues­tra so­ciedad civil está muy avan­zada y está ll­e­vando la de­lantera“.

“El Es­tado no lo puede hacer por sí solo”, opina el abo­gado ar­gentino Car­los Fernán­dez, quien es el ger­ente de con­ser­vación es­tratég­ica en los an­des sureños para The Na­ture Con­ser­vancy, una or­ga­ni­zación de con­ser­vación con pro­gra­mas en más de 35 países. “Es cosa de ob­ser­var un mapa de la Patag­o­nia Ar­gentina, por ejem­plo. Alrede­dor de un 70- 80% de las tier­ras están en manos pri­vadas. Nece­si­ta­mos un mo­saico de es­trate­gias que in­cluyan par­ques na­cionales y con­ser­vación pri­vada.”

Am­bos países, Chile y Ar­gentina, tienen la mayor parte de sus ter­renos en manos pri­vadas y am­bos con mu­cho tra­bajo para adquirir una pro­tec­ción ade­cuada para la bio­di­ver­si­dad den­tro de sus límites.

Mien­tras Chile tiene cerca de un 20% de su ter­ri­to­rio den­tro de un sis­tema na­cional de pro­tec­ción de áreas ( SNASPE) como par­ques y reser­vas, el 84% está con­cen­trado en solo dos re­giones ad­min­is­tra­ti­vas ( Aysén y Ma­gal­lanes) y el 24% es com­ple­ta­mente de hielo, roca y car­ente de veg­etación. Geográ­fi­ca­mente Chile se cal­i­fica como un país largo y del­gado con una alta di­ver­si­dad de eco­sis­temas, pero los cien­tí­fi­cos opinan que la may­oría no tiene rep­re­sentación den­tro de las áreas prote­gi­das. Un in­di­cador del dé­ficit de la con­ser­vación na­cional es que cerca de la mi­tad de las es­pecies ver­te­bradas ( rep­tiles, an­fibios, pá­jaros, peces, mamíferos) en Chile son clasi­fi­ca­dos como en peli­gro de ex­tin­ción o ame­nazadas.

La mi­tad de las 18 eco- re­giones en Ar­gentina, definidas como “una gran unidad de tierra o agua que con­tiene una mez­cla geográ­fi­ca­mente dis­tin­tiva de es­pecies, co­mu­nidades nat­u­rales y condi­ciones am­bi­en­tales”, están con se­rios riesgos, opinan los ex­per­tos, par­tic­u­lar­mente por la de­for­estación ( que se

debe prin­ci­pal­mente al cul­tivos de soya y el pa­s­toreo del ganado). Un ter­cio de la estepa de la Patag­o­nia está sufriendo de una erosión sev­era de la tierra por el ex­ce­sivo pa­s­toreo de las ove­jas. Aunque un 8% de la tierra na­cional está ofi­cial­mente bajo al­guna forma de pro­tec­ción gu­ber­na­men­tal na­cional o lo­cal, un in­forme del World Bank en 2011 en­con­tró que sólo alrede­dor de una quinta parte de es­tas áreas son “mane­jadas ade­cuada­mente”. El in­forme con­cluye que, en efecto, “poco más del 1% de los paisajes nat­u­rales de la Ar­gentina esta­ban siendo ade­cuada­mente pro­te­gi­dos, mien­tras que la meta na­cional es del 5%, y el ob­je­tivo de con­ser­vación in­ter­na­cional para la con­ser­vación de los eco­sis­temas ter­restres es de 10%”.

A nivel mun­dial, la con­ser­vación pri­vada ha tomado varias for­mas, con di­ver­sos dueños e in­volu­crando in­di­vid­uos, uni­ver­si­dades, gru­pos medio am­bi­en­tales, co­mu­nidades y ne­go­cios. Muchas ini­cia­ti­vas de con­ser­vación pri­vada son mo­ti­vadas por la pre­ocu­pación gen­uina ecológ­ica; desde la Cum­bre de la Tierra de las Na­ciones Unidas en 1992, el am­bi­en­tal­ismo ha ob­ser­vado un alza ex­po­nen­cial en las so­ciedades en to­dos partes. Otros, sin em­bargo, ob­ser­van el au­mento de los in­gre­sos por el turismo. El eco­tur­ismo es el seg­mento de mayor crec­imiento del turismo global, con al­gu­nas es­ti­ma­ciones de au­mento de un 20% por año. En al­gunos países, los go­b­ier­nos proveen ini­cia­ti­vas económi­cas para con­ser­var ter­renos pri­va­dos a través de ben­efi­cios im­pos­i­tivos o sub­sid­ios para ser­vi­cios del eco­sis­tema, tales como el se­cue­stro de car­bono o agua limpia. En Costa Rica, por ejem­plo, más de 7,000 propi­etar­ios reciben pa­gos por ser­vi­cios am­bi­en­tales para con­ser­var sus ter­renos.

En los Es­ta­dos Unidos, la primera área de pro­tec­ción pri­vada fue creada en 1891. Pero sólo en la úl­tima dé­cada la can­ti­dad de ter­reno en áreas de esta cat­e­goría se ha du­pli­cado a 116 mil­lones de hec­táreas, que es dos ve­ces el tamaño de los par­ques na­cionales de ese país. Hay más de 1,700 “Land Trusts”, or­ga­ni­za­ciones sin fines de lu­cro ded­i­cadas a la con­ser­vación de ter­renos pri­va­dos a per­pe­tu­idad. Una razón im­por­tante para el boom de la con­ser­vación en los Es­ta­dos Unidos son las servidum­bres ecológ­i­cas: acuer­dos legales y vol­un­tar­ios en­tre un propi­etario y un Land Trust o una agen­cia gu­ber­na­men­tal que per­ma­nen­te­mente re­stringe el de­sar­rollo so­bre el ter­reno con el fin de pro­te­ger sus val­ores de con­ser­vación aún en caso de venta o fal­l­ec­imiento del propi­etario; más to­davía, po­drían haber ben­efi­cios im­pos­i­tivos para él.

Un proyecto de ley histórico en el Con­greso chileno, el Dere­cho Real de Con­ser­vación ( DRC), pasó abru­mado­ra­mente la cá­mara de diputa­dos en julio 2012 y está en pro­ceso para su aprobación en el se­nado. La ley prop­uesta sería para es­table­cer un mecan­ismo sim­i­lar a las servidum­bres ecológ­i­cas uti­lizadas en los Es­ta­dos Unidos. Sin em­bargo, la pre­sente ver­sión de la leg­is­lación per­mite servidum­bres ecológ­i­cas por 40 años, sin per­pe­tu­idad y sin in­cluir in­cen­tivos im­pos­i­tivos. Aparte de esto, el Con­greso chileno está con­siderando hacer cam­bios a la ley de dona­ciones de modo de per­mi­tir las de­duc­ciones de im­puestos para causas am­bi­en­tales. Adi­cional­mente, el go­b­ierno en­trante de Michelle Bachelet, ha declarado su in­ten­ción de re­flotar la leg­is­lación para crear un “Ser­vi­cio de Bio­di­ver­si­dad y Áreas Prote­gi­das”, lo que en teoría po­dría mejo­rar la ad­min­is­tración tanto de los par­ques públi­cos como pri­va­dos.

El rep­re­sen­tante de The Na­ture Con­ser­vancy en Chile, Fran­cisco Solís, dice que están pre­sio­n­ando para cam­bios en la leg­is­lación de dere­cho real para asim­i­lar el es­tilo de la es­trate­gia de Es­ta­dos Unidos. “Muchas de las 308 ini­cia­ti­vas de las con­ser­va­ciones pri­vadas en Chile están le­jos de ser ver­dader­a­mente áreas de pro­tec­ción pri­vada” rev­ela Solís. “¿ Por qué? Porque sus dueños cuando fal­l­e­cen - o que cam­bien de opinión - no hay nin­guna garan­tía de que es­tos par­ques seguirán a largo plazo. Nece­si­ta­mos un modelo de land trust aquí para di­rec­cionar y ver los re­cur­sos y garan­tías legales para es­tas áreas en per­pe­tu­idad”.

Patag­o­nia Sur, un ne­go­cio de cor­re­taje de propiedades y se­cue­stro de car­bono con base en San­ti­ago, ha avan­zado mien­tras tanto sin la ley de dere­cho real a través de un mecan­ismo le­gal en Chile lla­mado servidum­bre volun­taria. Un tipo de tec­ni­cismo con un efecto sim­i­lar a servidum­bres ecológ­i­cas, es un con­trato per­ma­nente y eje­cutable en­tre dos propi­etar­ios con­tiguos en el cual uno de el­los prom­ete de modo le­gal y con­vin­cente no de­sar­rol­lar su propiedad. Los acuer­dos de la servidum­bre volun­taria son he­chos con la Fundación Tierra Aus­tral, uno de los primeros Land Trusts o fide­icomiso de tier­ras de Chile, el cual fue creado ex­pre­sa­mente para las si­ete propiedades

de Patag­o­nia Sur ( alrede­dor de 22,800 hec­táreas) en la Patag­o­nia Chilena. Es­tas propiedades son sub­di­vi­di­das y ven­di­das a propi­etar­ios in­di­vid­uales, con un 85% del to­tal del ter­reno apartado para la con­ser­vación.

En Ar­gentina, prop­ues­tas para servidum­bres ecológ­i­cas aún está por ga­nar ad­her­entes en Buenos Aires, pero a nivel re­gional al­gunos gob­er­nadores provin­ciales re­cono­cen servidum­bres ecológ­i­cas. La provin­cia de Mi­siones, al norte de Ar­gentina, tiene in­cluso una ley que re­conoce las reser­vas pri­vadas y ofrece una re­duc­ción im­pos­i­tiva de la propiedad en un 80% en caso de no haber una ex­plotación de los bosques na­tivos. Ex­iste sólo una servidum­bre ecológ­ica en Ar­gentina hasta el mo­mento, en la La­guna Epulfquen, provin­cia de Neuquen, pero otras dos propiedades han en­vi­ado car­tas de in­ten­ción a The Na­ture Con­ser­vancy para hacer servidum­bres ecológ­i­cas con la or­ga­ni­zación que ac­túa como garante.

Roles del go­b­ierno

El Par­que Pu­ma­lin fue el primero de varias ini­cia­ti­vas pri­vadas de con­ser­vación para Doug Tomp­kins. Le picó el bi­cho de la con­ser­vación y gastó más de US$ 20 mil­lones para adquirir más de 300,000 hec­táreas del ter­reno, planos pre­lim­inares, con­tratar a guarda par­ques, abrir sen­deros y demás para or­ga­ni­zar el par­que. Está ubi­cado en el norte ex­tremo de la Patag­o­nia chilena, donde con­tiene un tesoro de la­gos, ríos, ter­mas, mon­tañas, volcanes y fior­dos cos­teros. Hay un bosque tem­plado en abun­dan­cia el cual in­cluye una es­ti­mación de un 35% de los ár­boles alerces que hay en el mundo.

Tem­prana­mente, los gru­pos am­bi­en­tal­is­tas se alin­earon firme­mente detrás del proyecto pero había mu­cho más opo­nentes y vo­ces con­trarias. Tomp­kins re­sis­tió ataques in­cans­ables de los an­tag­o­nistas que esta­ban ran­gos que iban desde los gru­pos ex­trem­is­tas Nazis a políti­cos na­cionales, quienes que trataron a Pu­ma­lin como una ame­naza a la sober­anía del país. A pro­duc­tores de salmón, quienes afir­maron que el par­que se trans­for­maría en una camisa de fuerza para la economía lo­cal. Los ataques se con­virtieron en chismes, ru­mores su­cios, fal­sos y a ve­ces con ame­nazas de muerte. Los es­can­dalosos cuen­tos in­cluyeron que Tomp­kins es­taba plane­ando con­struir una base nu­clear o de­sar­rol­lando una mina de oro sec­reta.

Hoy en día, Tomp­kins es visto may­or­mente como un héroe con­ser­va­cionista. Junto a su es­posa Kris, el an­tiguo CEO de la com­pañía de ves­ti­menta Patag­o­nia, han am­pli­ado su red para in­cluir otros nu­merosos do­nantes pri­va­dos para ayu­dar­les con un bar­rido en la es­trate­gia pri­vada de con­ser­vación que ha con­ll­e­vado a la com­pra de 1.1 mil­lones de hec­táreas en los años tran­scur­ri­dos desde que Tomp­kins adquirió primero el campo adorme­cido de Reñi­hue en Palena. Las com­pras del ter­reno han ll­e­vado a la creación de tres nuevos par­ques na­cionales; en Chile el Cor­co­v­ado y el Yen­de­gaia y en Ar­gentina, el Monte León, y el ob­je­tivo es trans­ferir la to­tal­i­dad de la tierra a los sis­temas de par­ques na­cionales de es­tos países. “Los par­ques pri­va­dos son una etapa ini­cial para nosotros” dijo Her­nan Mla­dinic, el di­rec­tor ejec­u­tivo de la Fundación Pu­malín. “Las áreas pri­vadas de con­ser­vación pueden ju­gar un rol com­ple­men­tario pero fi­nal­mente la con­ser­vación es el de­ber del Es­tado”.

Aun así, aunque los par­ques na­cionales ofre­cen quizás el mejor camino ha­cia la con­ser­vación a largo plazo, no siem­pre es la op­ción más vi­able. En la Patag­o­nia, donde mu­chos ter­renos están en manos pri­vadas, la con­ser­vación nece­sari­a­mente re­quiere un rol im­por­tante para ini­cia­ti­vas pri­vadas. Por ejem­plo, The Na­ture Con­ser­vancy Ar­gentina re­cien­te­mente se unió con la com­pañía Patag­o­nia y Ovis XXI, un grupo de rancheros ar­genti­nos, de modo de ar­mar un mer­cado para lana de los pro­duc­tores que están fe­ha­cien­te­mente con­ser­vando y restau­rando las praderas de la Patag­o­nia. “Soy un gran fanático de Tomp­kins, él está ha­ciendo un tra­bajo fan­tás­tico” dijo Car­los Fernán­dez, de The Na­ture Con­ser­vancy. “Pero los par­ques na­cionales deben ser con­sid­er­a­dos en­tre varias her­ramien­tas para pro­te­ger la bio­di­ver­si­dad”.

Cier­ta­mente, el poder de la con­ser­vación pri­vada ha sido lib­er­ado y la so­ciedad civil no puede ni es­per­ará a los go­b­ier­nos.

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