Pun­to de Vis­ta Me car­gan los au­men­tos de ca­pi­tal, pe­ro (y otro pe­ro)...

Pulso - - Trader - —por TO­MÁS CASANEGRA—

HA­CE dos se­ma­nas le con­fe­sé en es­ta mis­ma co­lum­na que me car­gan los au­men­tos de ca­pi­tal pe­ro que ha­bía uno que pin­ta­ba bien, que era el de En­tel, y par­ti­cu­lar­men­te el de su con­tro­la­dor Al­men­dral. La se­ma­na pa­sa­da me sa­lió otro “pe­ro” a mis pre­jui­cios: La­tam. A di­fe­ren­cia de En­tel, en el ca­so de La­tam el tra­de ob­vio es no sus­cri­bir el au­men­to sino que de­jar que lo di­lu­yan los Qa­ta­rís a US$10 por ac­ción y com­prar, si está con áni­mo, su 10% per­di­do a me­nos que eso en bol­sa (si está con mu­cho áni­mo pue­de com­prar en bol­sa más que el 10% que va a per­der). La prin­ci­pal ra­zón por la que le plan­teé que no me gus­tan los au­men­tos de ca­pi­tal es por­que nor­mal­men­te el pre­cio al que se co­lo­can es in­fe­rior al pre­cio en bol­sa, el que a su vez ya está en el sue­lo por­que la ca­lle ol­fa­tea san­gre con cier­ta an­ti­ci­pa­ción: mi­ra el ba­lan­ce y sa­be que más tem­prano que tar­de le van a pe­dir pla­ta. En ese mun­do tí­pi­co de au­men­tos de ca­pi­tal, quien se me­te la mano al bol­si­llo es, por lo ge­ne­ral, el con­tro­la­dor arras­tran­do a los mi­no­ri­ta­rios con­tra ame­na­za de una di­lu­ción “ba­ra­ta” (di­luir­se “ca­ro” es otra co­sa); si ade­más el con­tro­la­dor está con áni­mo pa­ra au-

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