VA­MOS MAL

El Colombiano - - OPINIÓN - Por RU­DOLF HOMMES rhom­mesr@hot­mail.com

El ge­ren­te del Ban­co de la Re­pú­bli­ca di­jo re­cien­te­men­te que ba­jar ta­sas de in­te­rés no es su­fi­cien­te y que hay que ha­cer mu­cho más. Se re­fie­re a que hay que ha­cer una re­for­ma aran­ce­la­ria y una re­for­ma es­truc­tu­ral. Es­ta es una ver­dad de a pu­ño, pe­ro pa­ra que le ha­gan ca­so se re­quie­re que Colombia de­je de pen­sar que va­mos bien en com­pa­ra­ción con la re­gión y que el na­da­di­to de pe­rro de nues­tra economía es nues­tra ar­ma se­cre­ta. Nin­gu­na de es­tas dos creen­cias es vá­li­da.

Si el desa­rro­llo eco­nó­mi­co es un bus que pa­sa de vez en cuan­do, Colombia ha de­ja­do pa­sar va­rios de ellos por pen­sar en ese par de ton­te­rías. En 1960 no se mon­tó en el bus que to­mó Co­rea del Sur que ha he­cho cre­cer su in­gre­so por ha­bi­tan­te en dó­la­res co­rrien­tes 172 ve­ces de USD159 en 1960 a USD27.200 en 2015. A fi­na­les de los 80 tam­po­co se mon­tó en el que con­du­jo a Asia Orien­tal a ele­var su in­gre­so por ha­bi­tan­te 65 ve­ces en­tre 1960 y 2015, la ma­yor par­te de es­to a par­tir de los años 80. El de Colombia so­la­men­te ha cre­ci­do 21 ve­ces en ese pe­río­do, una oc­ta­va par­te de lo que ob­tu­vo Co­rea del Sur, que par­tió de un in­gre­so mu­cho más ba­jo en 1960. El na­da­di­to de pe­rro no va a sa­car a la economía ade­lan­te.

Y si el re­fe­ren­te es Amé­ri­ca La­ti­na tam­po­co sir­ve de ejem­plo o de ému­lo. La re­gión no se ha des­ta­ca­do, y a pe­sar de ello no so­mos una de las eco­no­mías más di­ná­mi­cas del con­ti­nen­te. En­tre 1960 y 2015 el in­gre­so per cá­pi­ta del mun­do cre­ció 22 ve­ces y el de Amé­ri­ca La­ti­na 23 ve­ces, par­tien­do de un ni­vel un po­co in­fe­rior. En los paí­ses de in­gre­so me­dio en el mun­do el per cá­pi­ta cre­ció 33 ve­ces y en los de in­gre­so me­dio al­to cre­ció 43 ve­ces. El úni­co país del con­ti­nen­te que ob­tu­vo un cre­ci­mien­to de ese or­den de su in­gre­so pro­me­dio en esos 55 años fue Brasil (41 ve­ces) y ha per­di­do par­te de es­te en los úl­ti­mos dos años. La re­gión co­mo un to­do es per­de­do­ra y en ella to­dos los re­fe­ren­tes de Colombia (Chi­le, Pe­rú, Ecua­dor, Cos­ta Ri­ca y Pa­na­má) cre­cie­ron más que no­so­tros.

¿En­ton­ces qué ha­ce­mos? Lo pri­me­ro se­ría acep­tar que va­mos mal, de­jar esos dos con­sue­los a un la­do e iden­ti­fi­car de­bi­li­da­des y for­ta­le­zas co­mo ha­cen to­dos los que es­tán en aprie­tos. Esa es una la­bor que de­ben em­pren­der to­dos los in­tere­sa­dos, es­pe­cial­men­te los em­pre­sa­rios, las uni­ver­si­da­des, los cen­tros de in­ves­ti­ga­ción y por su­pues­to el go­bierno y los po­lí­ti­cos. Se de­be mi­rar có­mo ele­var la pro­duc­ti­vi­dad del país, có­mo au­men­tar el in­gre­so por ha­bi­tan­te pa­ra que im­pul­se a la economía, có­mo ex­por­tar y có­mo in­du­cir o atraer ma­yor in­ver­sión, en­tre otras co­sas. Pa­re­ce inevi­ta­ble co­men­zar la dis­cu­sión por ana­li­zar el pa­pel que han ju­ga­do el Go­bierno y el sec­tor pri­va­do y los cam­bios ne­ce­sa­rios en la men­ta­li­dad y en las prác­ti­cas de es­tos dos sec­to­res cla­ves pa­ra que jun­ten ca­be­zas, le pro­pon­gan un nue­vo de­rro­te­ro al país y lo em­pren­dan, que es lo que ge­ne­ral­men­te no su­ce­de.

En es­te es­pa­cio no se pue­de ni si­quie­ra ara­ñar el te­ma pe­ro se pue­de des­ta­car lo que se ol­vi­da fre­cuen­te­men­te en es­tas dis­cu­sio­nes: que el Go­bierno jue­ga un pa­pel cen­tral en el desa­rro­llo que va mu­cho más allá de una bue­na po­lí­ti­ca ma­croe­co­nó­mi­ca, que es un re­qui­si­to mí­ni­mo. Cuan­do se ana­li­za el éxi­to y el desa­rro­llo de eco­no­mías desa­rro­lla­das es evi­den­te que los go­bier­nos han he­cho mu­cho más que el sec­tor pri­va­do pa­ra pro­mo­ver cam­bio téc­ni­co y pro­duc­ti­vi­dad

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