Du­rant es una estrella que bri­lla gra­cias a su ma­dre

El ju­ga­dor lo­gró lo que bus­có du­ran­te nue­ve años: el ani­llo de cam­peón NBA.

El Colombiano - - DEPORTES - Por DA­NIEL CAR­DO­NA HENAO

En 1989, Wan­da Pratt que­dó so­la al cui­da­do de sus dos hi­jos, de 4 y 2 años, lue­go de que su es­po­so la aban­do­na­ra. Te­nía 21 años y se­rias di­fi­cul­ta­des eco­nó­mi­cas, co­mo lo re­ve­la el do­cu­men­tal “The Real MVP” (Ju­ga­dor Más Va­lio­so, por sus si­glas en in­glés), de­di­ca­da a ella y a su hi­jo me­nor, Ke­vin Way­ne Du­rant.

“Tra­ba­ja­ba de no­che, de 11:00 p.m. a 7:00 a.m., car­gan­do bol­sas de co­rreo de 25 ki­los en un ca­mión. Al­gu­nas ve­ces tu­ve que ven­der mis co­sas pa­ra pa­gar los via­jes de mis hi­jos y su edu­ca­ción”, re­la­ta Wan­da.

Con ese te­són, so­por­tó el cre­ci­mien­to de Ke­vin y Ant­hony. Pero so­bre to­do fue un so­por­te vi­tal pa­ra el pe­que­ño (edad, no es­ta­tu­ra), quien des­de los ocho años se de­di­có a ju­gar ba­lon­ces­to.

Ke­vin en­con­tró un nuevo pa­dre, al me­nos en el ca­mino de la pe­lo­ta na­ran­ja: Char­les Craig. Cuan­do es­te úl­ti­mo te­nía 35 años fue ase­si­na­do al in­ten­tar de­te­ner una pe­lea ca­lle­je­ra. Por es­te mo­ti­vo, el hom­bre de 2.06 me­tros de­ci­dió usar el dor­sal 35.

Co­mo lo re­la­ta la agen­cia EFE, Du­rant fue el se­gun­do de la pri­me­ra ron­da del draft (me­ca­nis­mo en el que los elen­cos de la NBA ad­quie­ren a las nue­vas fi­gu­ras sa­lien­tes de tor­neos uni­ver­si­ta­rios) y fue es­co­gi­do por los Seattle Su­per­so­nics. Con un pro­me­dio de 20.3 pun­tos por par­ti­do en esa tem­po­ra­da, fue ele­gi­do roo­kie (jo­ven) del año.

Pos­te­rior­men­te, el equi­po se con­vir­tió en Oklaho­ma City Thun­der. Du­ran­te sus ocho años con es­ta ca­sa­ca, pro­me­dió 28 pun­tos por tem­po­ra­da y 28.8 en pla­yoffs (es­tu­vo en seis de­fi­ni­cio­nes en­tre 2010 y 2016) y, en la tem­po­ra­da 2013-14 fue ele­gi­do co­mo el me­jor de la tem­po­ra­da.

Fue en es­ta con­sa­gra­ción in­di­vi­dual cuan­do pro­nun­ció un dis­cur­so que en­tró en los anales. “Creo que no sa­bes to­do lo que hi­cis­te. To­do es­ta­ba en nues­tra con­tra… una ma­dre sol­te­ra con dos hi­jos a los 21 años. Tú nos hi­cis­te creer, nos ale­jas­te de la ca­lle, nos ves­tías y da­bas de co­mer, cuan­do no te­nías na­da que lle-

var­te a la boca te ase­gu­ra­bas de que no­so­tros co­mié­ra­mos y te ibas a la ca­ma con ham­bre. Tú eres la ver­da­de­ra MVP”.

Ham­bre de glo­ria

A Du­rant le fal­ta­ba la ale­gría co­lec­ti­va: ya ha­bía de­mos­tra­do que es un ju­ga­dor top de la ces­ta es­ta­dou­ni­den­se, pero ca­re­cía de los tro­feos. Por eso, en una de­ci­sión que le tra­jo bas­tan­tes enemi­gos, de­ci­dió ir co­mo agen­te li- bre a los Wa­rriors de Gol­den Sta­te. Allí se jun­tó con Step­hen Curry, Klay Thom­pson y el en­tre­na­dor Ste­ve Kerr.

No tu­vo pro­ble­ma pa­ra en­gan­char­se des­de sep­tiem­bre de 2016. En las fi­na­les de­mos­tró que es­tá he­cho del ta­lan­te de los gran­des ju­ga­do­res. En la de­fi­ni­ción de las dos se­ma­nas pa­sa­das con­tra Cle­ve­land, el po­pu­lar KD se con­vir­tió en el me­jor ju­ga­dor, a pe­sar de los arres­tos in­di­vi­dua­les del rey Leb­ron Ja­mes. En los cin­co due­los dispu­tados hi­zo un pro­me­dio de 35 uni­da­des e im­pul­só a su elen­co, Gol­den Sta­te, a su quin­ta con­quis­ta.

Co­mo siem­pre, ca­da vez que en­se­ña sus vir­tu­des y es elo­gia­do, mi­ra a su ma­dre Wan­da, la ver­da­de­ra MVP

FO­TO EFE

Ke­vin Du­rant, ga­na­dor del tro­feo al Me­jor Ju­ga­dor de las fi­na­les de la NBA. El sue­ño por el que lu­chó du­ran­te nue­ve tem­po­ra­das con los Thun­der. Se acer­ca a los gran­des.

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