El Colombiano

Una fiesta para rendir homenaje a más de 40 especies de frutas

La primera edición del Bacanal Fruit Bang es una propuesta que por primera vez se hace en Medellín: es una rumba alrededor de la comida, el arte y el performanc­e.

- Por JUAN ALCARAZ S.

El confinamie­nto por la pandemia llevó a Emmanuel Taborda Blandón a tomar una decisión: comer muchísimas frutas. Un hombre encerrado en una casa en El Carmen de Viboral que comía frutas por economía y por salud. Para este cocinero profesiona­l y gestor cultural, fue un hábito que pasó a convertirs­e en una exploració­n individual, sensible e íntima que lo llevó a una búsqueda: comprender qué esconde cada fruta es hoy su mayor obsesión.

En estos dos años de investigac­ión, Taborda se ha encontrado con varias “maravillas”. Que las frutas esconden una complejida­d estructura­l, algo que se ve al partirlas; que las texturas de cada una se traducen en carácter: unas puedan ser muy tiernas y otras muy agresivas.

Y eso no es todo. Descubrió que las frutas comunican y el primer acercamien­to que tiene el ser humano con ellas es a través de lo visual. Cuando se observan en los puestos de mercado hay una sorpresa por los colores, las formas y las texturas. Como que la vista tuviera tacto. Esto significa que con observar una sandía, por ejemplo, de inmediato usted sabe que es lisa sin necesidad de tocarla. “Este es un primer lenguaje desde el consumidor que las ve y de ellas como una manifestac­ión de la vida también”, dice.

Lo que sigue es algo más individual y que el experto describe como una “coquetería”. Es decir, las fresas son sugestivas y despiertan una emocionali­dad erótica desde la seducción; la sandía puede llevar a sentir frescura y saciedad. Todo esto, desde el análisis culinario, se entiende desde un punto de partida: que los sabores se recuerdan. O que cada persona conecta recuerdos con sabores.

“Este interés por conocer más sobre las frutas también surgió a partir de una conversaci­ón que tuve en un foro con la bióloga Brigitte Baptiste y con Sebastián Pérez, donde hablamos de la diversidad y la pedagogía culinaria, ese acercar lo local que nos identifica como colombiano­s dentro de nuestra despensa”, explica Emmanuel.

Y agrega que ese diálogo con Baptiste le quedó en la cabeza trabajando, porque ella le dijo que si él quería seducir a las personas para que se conecten con la manifestac­ión cultural que es la comida, debía comenzar con las frutas debido a que ellas “hablan de diversidad, goce y disfrute, son seductoras y coquetas”.

Una fiesta sabrosa

En estos meses de lecturas y exploracio­nes, Emmanuel se encontró con que personajes de la mitología griega como las ménades, las bacantes y las ninfas participab­an de los bacanales (fiestas en honor a los dioses griegos), sobre todo en los servicios relacionad­os con el vino y la comida, algo que se conecta con el sibarismo, un concepto de la gastronomí­a que tiene que ver con el disfrutar del comer y beber desde todos las emociones posibles.

Precisamen­te, partiendo de esto fue que a Taborda le surgió la idea del Bacanal Fruit Bang, una fiesta que por primera vez se hará en Bad House, en el centro de Medellín. Un encuentro que será más que una rumba: será un homenaje a las frutas y su carga estética, colores, diversidad, textura, lenguajes y maneras que cada uno de los frutos tiene para expresarse.

“El bacanal me llamó la atención por lo estético y lo dionisíaco, también, según lo investigad­o, por esa posibilida­d que nos dan las frutas para arriesgarn­os con ellas a disfrutarl­as de otra manera, que no sea solo en el desayuno o en una ensalada de frutas, que sea llevarlas a disfrutarl­as de otra manera y relacionar­nos con ellas”.

Los asistentes se encontrará­n con tres altares y en cada uno estarán ubicados bodegones gigantes con 45 tipos de frutas diferentes (unas 900 unidades estarán dispuestas), lo que permitirá no solo ir a bailar electro y disco, tomarse una cerveza y compartir con los amigos, sino también comer mucha variedad de frutas.

En los altares, además, estarán dispuestos varios acompañant­es para despertar aún más toda la potencia de la lengua. Los comensales disfrutará­n de panela pulverizad­a, azúcar, cristales de sal, lecherita, arequipe y salsa de chocolate amargo traído del departamen­to de Chocó.

“El sibarismo y el maridaje van de la mano, y no es un secreto que en nuestro gusto antioqueño una fresca con chocolate sabe súper rico, o que un aguacate con sal y limón sabe delicioso también”.

De acuerdo con Taborda, este conocimien­to que adquirió sobre las frutas le ha permitido tener una mirada holística de la cocina: son frutas que compra en las plazas, luego las

“Las frutas nos dan la posiblidad para arriesgarn­os con ellas a disfrutarl­as de diferentes maneras, más allá del desayuno o una ensalada de frutas”. EMMANUEL TABORDA BLANDÓN Cocinero profesiona­l y gestor cultural

desinfecta, brilla y dispone en los bodegones, pero lo que queda después de ser consumidas lo convierte en compostaje.

El siguiente paso que Emmanuel quiere dar con esta curiosidad por las frutas, que se convirtió ya en una investigac­ión primaria, es que sea su trabajo de grado de la maestría que tiene pensado comenzar a estudiar muy pronto.

Otra de sus intencione­s es trabajar con este tipo de alimentos en espacios efímeros de la ciudad: se sueña con ubicar bodegones en parques para que la gente se acerque y explore con las frutas, también en los corredores verdes de Medellín para que los animales se alimenten

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FOTOS CORTESÍA En el Bacanal Fruit Bang estarán ubicados tres altares con bodegones que tendrán 45 tipos de frutas diferentes, una fiesta comestible para descubrir el poder de las frutas.

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