La Fe­mi­ni­dad se­gún an­ge­li­na jo­lie

LA AC­TRIZ, DI­REC­TO­RA, PRO­DUC­TO­RA, AC­TI­VIS­TA Y FI­LÁN­TRO­PA, AC­TUAL IMA­GEN DEL PER­FU­ME MON GUERLAIN, HA­BLÓ EN EX­CLU­SI­VA CON FUC­SIA SO­BRE LO QUE SIG­NI­FI­CA SER MU­JER HOY.

Fucsia - - CONTENIDO -

QUE AN­GE­LI­NA JO­LIE ha­ya si­do fi­cha­da co­mo ima­gen de Mon Guerlain no es gra­tui­to. La fra­gan­cia fue con­ce­bi­da co­mo una ce­le­bra­ción de la fe­mi­ni­dad con­tem­po­rá­nea, la de una mu­jer po­de­ro­sa y sin com­ple­jos que no in­ten­ta ocul­tar su vul­ne­ra­bi­li­dad; ra­dian­te y se­re­na, son­rien­te y se­ria, com­ple­ja y sin­gu­lar... Una per­so­na­li­dad mul­ti­fa­cé­ti­ca.

La des­crip­ción del per­fu­me en­ca­ja a la per­fec­ción con el ca­rác­ter de la ac­triz, y es que, de he­cho, es­tá ins­pi­ra­do en ella: una mu­jer li­bre, con to­do lo que es­to abar­ca en tér­mi­nos de fuer­za, osa­día y co­ra­je. FUC­SIA ha­bló con Jo­lie so­bre lo que sig­ni­fi­ca la fe­mi­ni­dad en es­tos días, los ro­les de la mu­jer ac­tual, el fe­mi­nis­mo y la igual­dad de gé­ne­ro. Es­to nos di­jo.

_ ¿Qué sig­ni­fi­ca pa­ra us­ted la fe­mi­ni­dad?

An­ge­li­na Jo­lie (A. J.): Millones de co­sas di­fe­ren­tes. No hay una so­la fe­mi­ni­dad. Va­rie­dad y di­ver­si­dad lo son to­do.

_ ¿A qué edad se sin­tió más a gus­to con su fe­mi­ni­dad?

A. J.: Cuan­do me con­ver­tí en ma­má y aho­ra. Esa sen­sa­ción cre­ce y cam­bia con ca­da año que pa­sa y ca­da eta­pa de la vi­da. Se tra­ta de apren­der a acep­tar­se uno mis­mo y lo que la vi­da trae.

_ Es em­ba­ja­do­ra de un per­fu­me fran­cés y a me­nu­do se ha­bla de la fe­mi­ni­dad à la fra­nçai­se (a la fran­ce­sa). ¿Có­mo la de­fi­ni­ría?

A. J.: Clá­si­ca y re­fi­na­da; una ele­gan­cia dis­cre­ta com­bi­na­da con la fuer­za de la men­te y el ca­rác­ter. Equi­li­brio.

_ ¿Qué opi­na so­bre la idea de que el atrac­ti­vo fe­me­nino se des­va­ne­ce des­pués de los 40 años mien­tras los hom­bres me­jo­ran con el tiem­po? A. J.: Que no es ver­dad. Sa­bi­du­ría, ex­pe­rien­cia, to­le­ran­cia, com­pren­sión, to­das las co­sas que vie­nen con la edad son bellas y fe­me­ni­nas. Me gus­ta­ría pen­sar que to­dos me­jo­ra­mos con la edad, hom­bres y mu­je­res.

_ ¿Cuál de sus pro­ta­gó­ni­cos re­pre­sen­ta me­jor la fe­mi­ni­dad?

A. J.: El de la pe­lí­cu­la A Mighty Heart (Un co­ra­zón po­de­ro­so) por­que Ma­rian­ne es una mu­jer que ad­mi­ro y de la que apren­do (su pro­ta­go­nis­ta, es­po­sa del

“LAS MU­JE­RES SIEM­PRE HE­MOS ASU­MI­DO MU­CHO Y ES­TA­MOS PRE­PA­RA­DAS

pa­ra asu­mir mu­cho más. Es­tá en nues­tra na­tu­ra­le­za. Pe­ro te­ne­mos que re­cor­dar cui­dar­nos a no­so­tras mis­mas y no es­pe­rar que otros lo ha­gan, por des­gra­cia”.

pe­rio­dis­ta de The Wall Street Jour­nal Daniel Pearl, quien, em­ba­ra­za­da de seis me­ses, de­ci­dió es­cri­bir un li­bro en memoria de su es­po­so fa­lle­ci­do pa­ra que su hi­jo pu­die­ra co­no­cer a su pa­dre a tra­vés de es­te). Ella es­ta­ba sos­te­nien­do el cen­tro: la vi­da de su es­po­so y la de su hi­jo. Es una mu­jer que ha su­pe­ra­do mu­cho con com­pren­sión y to­le­ran­cia.

_ Las mu­je­res nun­ca ha­bían te­ni­do que asu­mir tan­tos ro­les a la vez. ¿Có­mo ser to­do al tiem­po?

A. J.: Siem­pre he­mos asu­mi­do mu­cho y es­ta­mos pre­pa­ra­das pa­ra asu­mir mu­cho más. Es­tá en nues­tra na­tu­ra­le­za. Pe­ro te­ne­mos que re­cor­dar cui­dar­nos a no­so­tras mis­mas y no es­pe­rar que otros lo ha­gan, por des­gra­cia.

_ ¿Có­mo un per­fu­me re­pre­sen­ta la fe­mi­ni­dad?

A. J.: Pres­tán­do­se a to­dos sus es­ta­dos de áni­mo y es­ca­pan­do a la de­fi­ni­ción. Eso es lo que amo de Mon Guerlain.

_ ¿Có­mo pue­de una mu­jer sen­tir­se a gus­to con su fe­mi­ni­dad cuan­do es atraí­da por di­rec­cio­nes con­tra­dic­to­rias? ‘Sé her­mo­sa y sexy, pe­ro no ce­das a los dic­ta­dos de la mo­da ni de la so­cie­dad mas­cu­li­na do­mi­nan­te’...

A. J.: No hay na­da más atrac­ti­vo que una mu­jer que es ella mis­ma, sin in­hi­bi­cio­nes; una cu­ya be­lle­za es su es­pí­ri­tu y que es in­ca­paz de ser in­fiel a su esen­cia.

_ ¿Son in­com­pa­ti­bles fe­mi­ni­dad y fe­mi­nis­mo?

A. J.: No de­be­rían ser­lo. Nin­gu­na mu­jer ten­dría por qué cam­biar pa­ra ajus­tar­se a al­gún ‘is­mo’. La igual­dad no se tra­ta de que to­dos sea­mos igua­les, sino de la li­ber­tad de to­mar nues­tras pro­pias de­ci­sio­nes y vi­vir nues­tra vi­da por com­ple­to; no a ex­pen­sas de los hom­bres, sino jun­to a ellos. Al­gu­nas

ve­ces no se di­ce lo su­fi­cien­te so­bre lo mu­cho que ne­ce­si­ta­mos que sean fuer­tes, ca­pa­ces y su me­jor ver­sión.

“IMA­GINO Y ES­PE­RO UNA SO­CIE­DAD EN LA QUE EXIS­TA EQUI­LI­BRIO

en­tre hom­bres y mu­je­res, que sea la ver­da­de­ra igual­dad. No se tra­ta de con­quis­tar­se unos a otros, sino de edi­fi­car­se unos a otros”.

_ ¿Ima­gi­na una so­cie­dad en la que los hom­bres y las mu­je­res pue­dan ser igua­les sin que ellas se vuel­van co­mo un hom­bre?

Ab­so­lu­ta­men­te. Ima­gino y es­pe­ro una so­cie­dad en la que exis­ta ese equi­li­brio en­tre hom­bres y mu­je­res, que sea la ver­da­de­ra igual­dad. No se tra­ta de con­quis­tar­se unos a otros, sino de edi­fi­car­se unos a otros.

_ ¿Có­mo po­de­mos edu­car a ni­ños y ni­ñas en el fe­mi­nis­mo?

A. J.: Con modelos de ro­les fe­me­ni­nos fuer­tes y di­ver­sos. Aca­bo de par­ti­ci­par en una pe­lí­cu­la, The Bread­win­ner, so­bre una jo­ven­ci­ta que de­be ves­tir­se de chi­co pa­ra tra­ba­jar y alimentar a su fa­mi­lia, co­mo su­ce­de en mu­chos paí­ses don­de las mu­je­res no son li­bres. Mis hi­jos la ven co­mo una in­creí­ble his­to­ria de co­ra­je. Y al­gu­nas de las per­so­nas que ellos más ad­mi­ran son mu­je­res que han vi­vi­do el con­flic­to o su­pe­ra­do la ad­ver­si­dad o se han de­di­ca­do a la cien­cia y la ex­plo­ra­ción. Resulta que son mu­je­res, pe­ro eso no es lo que las de­fi­ne.

_ ¿Qué le gus­ta­ría que sus hi­jas apren­die­ran de su fe­mi­ni­dad?

A. J.: A ser ellas mis­mas, por com­ple­to. Pe­ro, sin­ce­ra­men­te, son ellas quie­nes me en­se­ñan co­sas to­dos los días. Ca­da una es tan di­fe­ren­te y tie­ne, a su ma­ne­ra, un ca­rác­ter fuer­te.

_ Si pen­sa­ra un va­lor cen­tral que le gus­ta­ría que sus hi­jos pa­sa­ran a los su­yos, ¿cuál se­ría? A. J.: Li­ber­tad.

_ Ha es­ta­do com­pro­me­ti­da por mu­chos años. ¿Có­mo man­tie­ne vi­vos sus sue­ños?

A. J.: No siem­pre es fá­cil. Pe­ro no creo que de­ba­mos pa­rar de so­ñar. Man­te­ner cer­ca a per­so­nas que crean en ti y que quie­ran que ten­gas éxito, eso es lo im­por­tan­te..

Crea­da por los per­fu­mis­tas Thierry Was­ser y Delp­hi­ne Jelk, Mon Guerlain es mo­der­na y ele­gan­te; una ver­da­de­ra oda ala fe­mi­ni­dad ac­tual.

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