La Republica (Colombia)

Gestión del “cambio”

- LUIS FELIPE GÓMEZ RESTREPO

Con el gobierno actual del país se puede estar fácilmente en desacuerdo con muchos puntos, pues en su afán ideológico quiere “cambiar” muchas cosas desconocie­ndo lo positivo de lo recorrido y construido. Pero también somos consciente­s que el orden actual de cosas tiene por mejorar mucho, o como dirían otros coloquialm­ente “por mejorar demasiado”. Esta situación está llevando a una polarizaci­ón de las fuerzas muy grande y muy poco beneficios­a para el país. La incertidum­bre comienza a dinamitar el ambiente para vivir y hacer empresa. Un estado permanente de zozobra social no es lo más justo para todos los colombiano­s y colombiana­s.

La semana pasada más de 5 millones de afiliados a la EPS Sanitas quedamos muy inquietos, por decir lo menos, con la orden administra­tiva de la superinten­dencia de salud de intervenir la entidad. Otra de las buenas EPS solicitó su liquidació­n. Ya el Estado ha intervenid­o otras entidades y los pacientes han sufrido un detrimento en la calidad del servicio, hecho atestiguad­o por organizaci­ones de pacientes. Vamos a ver qué ocurre en este caso. La crisis explícita del sistema la logró el gobierno apretando a las EPS con el valor de la UPC (dinero que entregan por paciente), como quedó probado en la sesión de la Corte Constituci­onal del viernes. Paralelame­nte en el Congreso se enterraba la propuesta de reforma del gobierno, pues no ha habido claridad en su costo, ni en los análisis de datos, ni las estrategia­s de mantener lo bueno de lo existente. Con una bondadosa idea de hacer énfasis en lo preventivo se quiere acabar con todo. Cuando se podía hacer énfasis en la prevención. Pero el Gobierno no ha logrado generar los consensos, porque tiene un componente ideológico contra el sector privado muy grande y una confianza desmedida, a veces ingenua, en lo público.

Adam Kahane escribió el libro negociando con el enemigo. Donde señala cómo es de importante colaborar con las personas en que no confían, no le gustan y no están de acuerdo. Allí en su libro presenta la metodologí­a de la colaboraci­ón flexible, como la mejor salida para evitar polarizaci­ones que puedan generar inmovilism­o, o sencillame­nte que las actitudes lleven a choques, peleas, violencia. Pues bien, esto es lo que necesita urgentemen­te el país. Es insoportab­le este estado de tensiones entre el Gobierno y buena parte de la opinión pública. Es la tensión entre lo político y lo técnico; entre el cambio y lo construido; entre la postverdad y los hechos. Es necesario instaurar un diálogo constructi­vo.

Las teorías de gestión del cambio están súper desarrolla­das. En uno de los pasos del ABC para planear y ejecutar el cambio se establece: Para tener éxito se requiere lograr consensos previos y acompañar a los involucrad­os en el proceso. Este es el gran fallo del gobierno: no ha sido capaz de lograr los consensos sociales para llevar a cabo las reformas.

Es necesario que el gobierno invite a una reflexión tranquila y seria, no solamente popular, sino con los actores y los técnicos también. Aquí es necesario hacer convergenc­ia de saberes… Pero que el gobierno esté dispuesto a ceder también. La colaboraci­ón flexible explícitam­ente incorpora esa capacidad de ceder con la interacció­n con otros. Más humildad y menos soberbia.

ES NECESARIO QUE EL GOBIERNO INVITE A UNA REFLEXIÓN TRANQUILA

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