Sa­la­rios reales cre­cen más en el sec­tor pú­bli­co

Su­pe­raron 10 ve­ces los au­men­tos en el sec­tor pri­va­do en seis años

El Financiero (Costa Rica) - - Portada - Da­niel Sa­la­zar Mu­rilllo da­niel.sa­la­zar@na­cion.com

En las mon­ta­ñas ru­sas de los sa­la­rios cos­ta­rri­cen­ses, las vuel­tas y las tur­bu­len­cias pa­re­cen afec­tar a unos más que a otros.

Si us­ted ilus­tra­ra las re­mu­ne­ra­cio­nes pro­me­dio bru­tas de un tra­ba­ja­dor du­ran­te los úl­ti­mos seis años des­car­tan­do los cam­bios en el cos­to de la vi­da, su com­pa­ra­ción se pa­re­ce­ría bas­tan­te a una cuen­ca o un va­lle.

Pe­ro su di­bu­jo cam­bia­ría si ilus­tra­ra esos mis­mos sa­la­rios en el sec­tor pú­bli­co: en­tre cier­tas tur­bu­len­cias y le­ves caí­das, no se­ría más que una es­ca­la­da.

En­tre el ter­cer tri­mes­tre de 2010 y el ter­cer tri­mes­tre de 2016, los sa­la­rios bru­tos del sec­tor pri­va­do va­ria­ron ape­nas lo su­fi­cien­te pa­ra man­te­ner el po­der ad­qui­si­ti­vo pro­me­dio de un cos­ta­rri­cen­se (au­men­ta­ron un 2,4% eli­mi­nan­do el efec­to de la in­fla­ción).

Mien­tras tan­to, los pú­bli­cos cre­cie­ron en ca­si una cuar­ta par­te (25,3%). Es de­cir, los suel­dos de esos em­plea­dos cre­cie­ron, en pro­me­dio, diez ve­ces más que los de los pri­va­dos.

La ten­den­cia se ob­ser­va al traer a va­lor pre­sen­te los pro­me­dios de sa­la­rios bru­tos re­por­ta­dos por el Ins­ti­tu­to Na­cio­nal de Es­ta­dís­ti­ca y Cen­sos (INEC) en la En­cues­ta Con­ti­nua de Em­pleo.

De­jan­do el va­lle de lá­gri­mas

A ini­cios del 2011 un tra­ba­ja­dor del sec­tor pri­va­do re­ci­bía un sa­la­rio pro­me­dio bru­to de ¢476.000, sin el efec­to de la in­fla­ción. Es el re­gis­tro más al­to que se ob­ser­va des­de ju­lio de 2010, fe­cha des­de la que EF reali­zó su aná­li­sis.

El da­to, po­co a po­co, em­pe­zó a dis­mi­nuir, has­ta que a fi­na­les de 2012 el tra­ba­ja­dor pro­me­dio re­ci­bía ¢401.000. Des­de en­ton­ces, los sa­la­rios co­men­za­ron a au­men­tar, pe­ro con tal len­ti­tud que no fue sino has­ta se­tiem­bre del año pa­sa­do que los ti­cos re­cu­pe­ra­ron el equi­va­len­te a los sa­la­rios pro­me­dio que re­ci­bían en el 2011.

La his­to­ria es di­fe­ren­te pa­ra el pro­me­dio del sec­tor pú­bli­co, que no en­fren­tó una caí­da con­se­cu­ti­va en sus sa­la­rios du­ran­te más de dos tri­mes­tres se­gui­dos. Ellos vie­ron, in­clu­so, un fuer­te au­men­to de has­ta un 15% en el pe­rio­do 2014-2015 pa­ra sus sa­la­rios reales.

Los tra­ba­ja­do­res en sa­lud, los edu­ca­do­res y los ad­mi­nis­tra­do­res pú­bli­cos son los que han vis­to sus sa­la­rios me­nos per­ju­di­ca­dos por la in­fla­ción.

Co­lum­pio sa­la­rial

Eso sí, hay que con­si­de­rar al­gu­nos ele­men­tos an­tes de juz­gar la geo­gra­fía sa­la­rial del país.

Por ejem­plo, se de­be re­cor­dar que el sec­tor pri­va­do in­clu­ye a mu­chas más per­so­nas que el sec­tor pú­bli­co, que so­lo aglo­me­ra a po­co más de un dé­ci­mo de los tra­ba­ja­do­res. Así, los sa­la­rios de los em­plea­dos en el sec­tor pri­va­do son mu­cho más he­te­ro­gé­neos y pre­sen­tan más va­ria­cio­nes.

Un buen ejem­plo se ob­ser­va en los dos úni­cos sec­to­res que hoy re­por­tan va­ria­cio­nes ne­ga­ti­vas en­tre el ter­cer tri­mes­tre de 2010 y el ter­ce­ro de 2016: los tra­ba­ja­do­res agro­pe­cua­rios y los em­plea­dos de la ca­te­go­ría “ac­ti­vi­da­des pro­fe­sio­na­les y ser­vi­cios de apo­yo” (tra­ba­ja­do­res in­de­pen­dien­tes co­mo abo­ga­dos y con­ta­do­res o em­plea­dos en call cen­ters). Ellos, res­pec­ti­va­men­te, ba­ja­ron sus sa­la­rios bru­tos reales pro­me­dio en un 4% y en un 18%.

En la otra ace­ra, los edu­ca­do­res y los em­plea­dos en sa­lud vie­ron sus sa­la­rios in­cre­men­ta­dos en un 26%. Los ad­mi­nis­tra­do­res pú­bli­cos lo hi­cie­ron en un 17%.

Tiem­po la­bo­ra­do

La coor­di­na­do­ra del INEC, María Luz Sa­na­rru­sia, re­cuer­da que el em­plea­do pú­bli­co tien­de a te­ner jor­na­das com­ple­tas, lo que ge­ne­ra me­nos va­ria­bi­li­dad en sus sa­la­rios. En cam­bio, al­gu­nos tra­ba­ja­do­res en el sec­tor pri­va­do (co­mo los in­de­pen­dien­tes o los agri­cul­to­res que ci­ta­mos an­tes) tra­ba­jan ho­ras va­ria­bles, que –a ve­ces– in­flu­yen en los re­tri­bu­cio­nes que re­ci­ben a fin de mes.

Pa­ra el ter­cer tri­mes­tre de 2010, un 44% de los em­plea­dos del país tra­ba­ja­ban de 40 a 48 ho­ras se­ma­na­les (jor­na­da com­ple­ta). Pa­ra se­tiem­bre del año pa­sa­do esa pro­por­ción era de un 53%, es de­cir, hay me­nos per­so­nas em­plea­das en jor­na­das cor­tas.

En­tre esos tra­ba­ja­do­res de jor­na­das va­ria­bles des­ta­ca un gru­po con ten­den­cias po­si­ti­vas pa­ra el país: la ca­te­go­ría peor pa­ga­da (la de los tra­ba­ja­do­res que se ven em­plea­dos por un ho­gar, co­mo las em­plea­das do­més­ti­cas) au­men­tó sus sa­la­rios reales en un 15% en es­te pe­rio­do de aná­li­sis.

Pa­ra el vi­ce­mi­nis­tro de Tra­ba­jo, Al­fre­do Has­bum, eso es­tá re­la­cio­na­do con una se­rie de al­zas im­por­tan­tes en los sa­la­rios mí­ni­mos de es­ta po­bla­ción, que des­de el 2015 re­ci­be ajus­tes ma­yo­res que el res­to del sec­tor pri­va­do.

El 17% de las mu­je­res tra­ba­jan en esos em­pleos, por lo que pu­do ayu­dar a ce­rrar le­ve­men­te los pro­me­dios en­tre las bre­chas sa­la­ria­les de gé­ne­ro: aún im­por­tan­tes pe­ro, al fin, me­no­res.

Ha­ce seis años esos pro­me­dios lle­ga­ban a por­cen­ta­jes de dos dí­gi­tos. El año pa­sa­do se mo­vie­ron en­tre el 8% (en el pri­mer tri­mes­tre) y el 3% (en el ter­ce­ro y úl­ti­mo re­gis­tra­do).■■

ARCHIVO

Los edu­ca­do­res y em­plea­dos en ra­mas de la sa­lud del país son los que han vis­to los ma­yo­res in­cre­men­tos en sus sa­la­rios reales pro­me­dio en los úl­ti­mos seis años. Am­bos han re­gis­tra­do au­men­tos de en­tre 17% y 26%.

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