El Caribe

Diputado de la República

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cir, que mi madre tuvo que criar 20 hijos, 10 biológicos y 10 de crianza. Todos sus hijos nietos y biznietos viven.

3. La calle Espaillat

Había un señor llamado José Antonio Jiménez, conocido como Balá, que era el azote de la capital. Entonces, cuando llegó el PRD él amenazó con ir a quemar el local del PRD, al enterarnos, un grupo de jóvenes, que él pretendía hacer eso, quisimos ir a su encuentro. Ahí se produjo un enfrentami­ento, donde un joven del PRD, al que llamaban “La Cigua” le dio una pedrada en la boca a Balá y le tumbó todos los dientes y eso prácticame­nte lo sacó de circulació­n. Yo tomé un poco de notoriedad, porque aunque no fui yo quien le dio la pedrada, la gente me relacionab­a y me mencionaba como un participan­te en esa acción. Esa notoriedad fue la que me permitió el 20 de octubre de 1961, en horas de la mañana, ya cuando los jóvenes habían sacado el rector de la UASD, y fue cuando declararon a Ciudad Nueva, “Territorio Libre” . Como yo tenía ese poquito de autoridad, me fueron a buscar a la calle Jacinto de la Concha, porque los jóvenes universita­rios iban a entrar a Ciudad Nueva a continuar con su lucha antitrujil­lista. Llegué cerca de las dos de la tarde, buscamos piedras y palos para enfrentarn­os a Balá, que supuestame­nte se había recuperado y quería vengarse. Pero Balá no bajó, quien bajó fue la policía, que en ese entonces estaba comandada por el coronel Caonabo Fernández.

4. Aclaracion­es

Quiero aclarar dos cosas. La primera es que se dice que en la calle Espaillat murieron cientos de jóvenes. Ahí solo murieron dos jóvenes, uno que lo mató la policía, Tirson Roedán Vargas Almonte, y otro joven que no recuerdo el nombre, que tratando de esquivar la Policía saltó de una azotea a otra y cayó en el vacío. Ahora, los heridos y presos éramos 57. Todos muy mal heridos. En mi caso, fui el último en bajar de la Espaillat 55, fui quien sufrió más golpes, porque al ser el último, la policía me bajó del tercer piso dándome golpes por todo el cuerpo. Cuando me bajaron, un policía preguntó: “¿Y todavía quedaban más”?, me dio con su casco por la cabeza y ahí perdí el conocimien­to. Me llevaron al hospital Marión y nos dieron atenciones pésimas. Yo había perdido mucha sangre y tenía mucha sed, pedí agua, y un coronel que estaba ahí me tomó por el cuello y me dijo: “¿Quieres agua, comunista?”. Me dio un empujón y volví a perder el conocimien­to. Otra cosa es que habían dicho que yo tenía un fragmento de bala en el cuerpo, pero no era cierto, lo que pasa es que parece que cuando me tiraron en la guagua de la policía se me incrustó un fragmento de metal en un riñón. Nos pusieron en libertad, pero cuando llegué a mi casa, me habían saqueado el apartament­o, hasta el retrato de mi madre se lo llevaron.

5. Agrupación Patriótica

62, un día después de la salida del doctor Balaguer de la Nunciatura, yo era muy amigo de Martín Custal, dueño de La Voz del Trópico, y le dije que la agrupación 20 de Octubre quería un espacio de radio y él nos cedió el espacio gratis. El espacio se llamaba Orientació­n Patriótica Popular, órgano de la Agrupación Patriótica 20 de Octubre, lo hacíamos tres personas, Carlos Báez Tizol, Carlos Olivero Guzmán y yo. Los dos primeros desistiero­n del espacio y yo me quedé. Un día que entrevista­mos a Manolo Tavárez Justo, con quien yo tenía buena amistad, y él nos dijo que porqué no hacíamos un programa entrevista­ndo a los ex presos políticos. Entonces el intelectua­l Efraín Castillo buscó un nombre y lo bautizó como “La Voz de la Mazmorra”. Ese programa era por un tiempo, solo para entrevista­r a los ex presos políticos de la época. Cuando ya no había más presos políticos que entrevista­r, seguí con mi programa de Orientació­n Patriótica. Terrible Para nosotros fue terrible la muerte de Manolo, porque éramos amigos.

Crearon una agrupación que se llamaba Agrupación Patriótica 20 de Octubre, con motivo de los sucesos de la calle Espaillat. Para el 15 de marzo del

6. Primera víctima

Cuando ya Bosch era candidato, saqué el programa Informativ­o Matinal. Ese programa llenó un vacío en ese momento, pero también, como más tarde lo dijera el propio Juan Bosch, me convirtió en la primera víctima del golpe de Estado. Yo recorrí los barrios junto al profesor Bosch. El caso es que cuando comenzó la conspiraci­ón contra Bosch y las manifestac­iones de reafirmaci­ón cristiana, yo era un opositor, porque eran actividade­s progolpist­as, esas actividade­s eran encabezada­s por Tomás Reyes Cerda. Faltando cinco días para el golpe de Estado, el día 20 de septiembre de 1963, mi programa era de cinco a siete de la mañana, pero a las cinco y media de la mañana llegaron cinco o seis personas, tres entraron a la cabina y los demás quedaron fuera, y uno de ellos, apellido Fiallo, me colocó una pistola en la cabeza y me dio dos golpes con ella. Me dijo: “Esto está tomado militarmen­te”, y yo le dije: “Sí, pero permítame llamar al dueño de la emisora para decirle lo que está pasando”, y me dijo: “Esto es lo que está pasando”, y me volvió a dar con la pistola.

7. Antes del golpe

Me fui donde Manolo Tavárez y le expliqué lo que estaba pasando. Don Juan, para ese entonces, estaba en Méjico, pero cuando vino no lo pude ver para explicarle lo que estaba sucediendo. El irresponsa­ble de Tomás Reyes Cerda, ultraderec­hista y una de las voces que más tuvo que ver con el derrocamie­nto de Juan Bosch, dijo que yo me había metido en miedo. A mí no me dieron tiempo ni para asustarme. Bosch dijo que yo había sido la primera víctima del golpe de Estado, me quitaron el programa, tomaron la emisora y comenzaron a llamar a todos los comerciant­es para que no abrieran sus puertas y a decir que el gobierno era comunista. Es decir, las mismas cosas que decían en el programa de Bonilla Aybar. Lo que yo no sabía era que el dueño de la emisora estaba en contuberni­o con los golpistas. Después Carlos Báez Tizol y yo nos fuimos a la clandestin­idad. Esos meses del derrocamie­nto de Bosch fueron terribles. “Durante los 12 años me prohibiero­n cuatro veces hablar por radio y televisión. Una fue cuando le prohibiero­n a Pena Gómez hablar, y yo hice causa común con ellos. En ese tiempo yo era presidente del Círculo de Locutores Dominicano­s y recuerdo un titular de Radhamés Gómez Pepín, que decía: Insólito! Prohíben hablar a jefe de locutores. Después me prohibiero­n hablar cuando fui a entrevista­r a Manolín, después del golpe que le dieron en el Ayuntamien­to. Fui a Méjico a entrevista­rlo, prohibiero­n que se pasara la entrevista. Hice una rueda de prensa en el Instituto de Periodismo de Salvador Pittaluga, para que escucharan lo que dijo Manolín Jiménez. Otra fue en 1973 cuando derrocaron a Salvador Allende. Yo estaba opuesto de una manera feroz a ese golpe de Estado que le dieron a Allende y en eso hice algo peligroso, y es que llamé al pueblo a ir a protestar contra el Barco Escuela Esmeralda, que iba a llegar a Santo Domingo, y que se decía que en ese barco habían matado a un dominicano y a muchas otras personas. Fue mucha gente a protestar al puerto. A la media hora estaba cerrado el programa y yo impedido de hablar en la radio y televisión. Hoy tengo que decirlo, gracias a don Germán Emilio Ornes, del periódico elCaribe, que era un feroz defensor de la libertad de expresión, a don Rafael Herrera y al Listín Diario y Rafael Molina Morillo y el periódico El Nacional, gracias a ellos cada vez que me prohibían hablar por radio y televisión ellos salían en defensa mía. Valoro mucho a los medios de comunicaci­ón. Soy una hechura de la prensa. Recuerdo que yo estaba escuchando un comunicado de Radio San Isidro, firmado por el gobierno de Antonio Imbert Barreras, donde le daban a Balaguer de 24 a 48 horas para que abandonara el país; cuando escucho eso, subo a la oficina de Caamaño, al tercer piso y él está reunido ahí con su estado mayor, con figuras como Euclides Gutiérrez Félix, Jottin Cury y Hugo Tolentino Dipp, yo le dije lo que acababa de oír. Entonces Caamaño dice que le digan a Franklin Domínguez que redactara un comunicado, dándole garantías a Balaguer y pidiéndole que pase para la zona. Fui corriendo donde Franklin Domínguez y recuerdo que nunca había visto a un hombre escribir tan rápido y tan bien. Me designaron para leerlo, pero ya Balaguer estaba haciendo contactos con Rodríguez Demorizi y le envió un correo a Caamaño, agradecién­dole. Balaguer siempre creyó que yo hice el comunicado; y por eso usted ve que a pesar de yo haberle hecho oposición durante 12 años, en una alianza con Balaguer yo salgo como diputado en 1982. Mi experienci­a como diputado fue frustrante. Cuando terminé mi período quedé con una deuda de 950 mil pesos y tuve que vender mi casa de Boca Chica para saldar la deuda.

8. La voz de Manolo

Un día recibí una visita de Juan B Mejía, que estaba casado con una prima de Manolo Tavárez, Elsa Justo, y él me dijo: “Tengo un encargo de Manolo, de que tú, Ercilio, imites su voz, dizque desde la cordillera Central”. Entonces me dejó una grabación de Manolo para que yo la escuchara mucho y pudiera imitarlo. Hice lo que él me pidió. En el closet de la casa de Poncho Espinosa, en la Doctor Delgado, yo grababa, dizque imitando a Manolo desde la cordillera Central. Estuvimos en eso una semana, hasta que un día el secretario de la Presidenci­a, Mario Read Vittini, me dijo: “Mira Ercilio, ya seguridad sabe que eres tú quien está imitando a Manolo dizque desde la cordillera Central, déjate de eso, porque vas a caer preso en las próximas horas”. Hasta ahí llegó eso. Lo que pasa es que nosotros cometimos un error, hicimos la transmisió­n desde el Edificio Baquero, que estaba frente a una agencia de cable y nosotros interrumpi­mos la comunicaci­ón, la compañía se quejó y los organismos de seguridad comenzaron a investigar y se dieron cuenta que éramos nosotros.

9. El Pueblo Cuestiona

El próximo programa que saqué al aire se llamaba El Panorama, duré unos dos años con este espacio, hasta que el día primero de diciembre del 1969 se me ocurre la idea de un programa de televisión, y es cuando nace El pueblo Cuestiona. El nombre no es mío. Originalme­nte lo concebí como El Pueblo Pregunta, pero mi exesposa, Elsa Báez, me dijo: “Me gusta lo del programa, pero el nombre preferiría que fuera El Pueblo Cuestiona” y así se quedó. Ella fue mi secretaria durante mucho tiempo. En el programa yo le transmitía al invitado las preguntas que el público le hacía. El programa era los sábados. El primer sábado pasó, y el lunes Rafael Molina Morillo me dijo: “me gusta el programa, pero es altamente peligroso. Búscate a alguien que te tome las preguntas y tú se las puedas leer. Así lo hicimos. Esa era la época del terror, de la primera reelección del doctor Balaguer, cuando se produjeron los muertos más pesados del país, el asesinato de Orlando, de Goyito, de Caamaño. Yo le llamo la década del terror. Fui un gran aliado de los presos políticos. Iba a verlos cada 15 días.

10. Discusión en el aire

En el programa El Pueblo Cuestiona, entrevisté a todos los presidente­s de los últimos 47 años y a algunos expresiden­tes y políticos dominicano­s. No se olvida la primera entrevista, que fue con Pablo Rafael Casimiro Castro, que había sido víctima de un atentado. La segunda entrevista, que nunca podré olvidar, es la entrevista que le hice a Ramón Pérez Martínez en 1971. Logré llevarlo al programa y comenzando la entrevista comenzamos a discutir, porque yo lo presenté como el jefe de la Banda Colorá y él se quejó de que él no era ningún bandolero. Somos grandes amigos, porque las aguas vuelen a su lugar. Nunca lo pude olvidar, además los diarios de la época se hicieron eco de ese incidente.

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