¡LOS PEO­RES TRA­BA­JOS DEL GOLF!

Listin Diario - - EL DEPORTE -

To­dos he­mos es­cu­cha­do la fra­se “un mal día en el cam­po de golf es me­jor que uno bueno en la ofi­ci­na”. Bueno, eso de­pen­de, pues aun­que al­gu­nos vas al cam­po a re­la­jar­se y a dis­fru­tar de to­do lo bueno que el golf ofre­ce, otros van a tra­ba­jar. Y hay tra­ba­jos que no son pa­ra na­da agra­da­bles en es­te de­por­te que ama­mos. Aquí les de­jo al­gu­nos:

Head-Pro en un club pri­va­do, so­fo­can­te y lleno de arro­gan­tes: Esa per­so­na tie­ne que li­diar con to­do ti­po de gen­te: jue­ces im­pla­ca­bles, au­to-su­per­in­ten­den­tes, au­to-jar­di­ne­ros y ex­per­tos en que­jas. Que si los greens es­tán len­tos, que si el fair­way es­tá al­to, que si los pe­ces de la laguna del ho­yo X es­tán más gor­dos….to­da suer­te de la­men­ta­cio­nes re­caen so­bre el Pro del cam­po.

Asis­ten­te de un Pro­fe­sio­nal que nun­ca tie­ne un fin de se­ma­na li­bre: La úl­ti­ma vez que ju­gó era hán­di­cap +4 y ti­ro un 65. Eso fue ha­ce 14 años. Tie­ne 13 tra­ba­jan­do en el club y su hán­di­cap ya va en 6.

Bu­zo en las la­gu­nas de los cam­pos: En los Es­ta­dos uni­dos los res­pe­tan por­que tie­nen la va­len­tía de me­ter­se en una laguna en la cual qui­zás pue­da apa­re­cer un co­co­dri­lo. Aquí los res­pe­ta­mos por­que se me­ten a aguas que ge­ne­ral­men­te es­tán su­cias y sin nin­gún ti­po de pro­tec- ción. Co­mo de­ci­mos por ahí… .”a mano pe­lá”.

Ca­ma­re­ro o mo­zo en un even­to pri­va­do de apren­di­ces: Y es que los nue­vos en el golf tie­ne mu­cho que apren­der. A los po­bres ca­ma­re­ros los tra­tan co­mo si fue­ran na­da, y al fi­nal no “san­gran” $$$.

Ran­ger de un cam­po de re­sort “full pack”: Lo pri­me­ro es que en un re­sort hay to­do ti­po de gol­fis­tas. Pe­ro si se tra­ta de un gru­po len­to me­ti­do en el me­dio de una ron­da lle­na de ju­ga­do­res, el día se te pue­de es­tro­pear. Bre­gar con gen­te que pa­go mu­cho por ju­gar y que se cree due­ña del cam­po es de­fi­ni­ti­va­men­te un pro­ble­ma.

Cad­die de un ti­po arro­gan­te o de un “nue­vo ri­co”: El tra­ba­jo de un cad­die es tra­ba­jar y ca­llar. Así de sim­ple, pe­ro no es tan fá­cil. En­con­trar­se con un ju­ga­dor que le pe­ga a la bo­la en to­dos los lu­ga­res del cam­po (me­nos en el me­dio), y que lue­go le echa la cul­pa de to­das sus mi­se­rias al cad­die, es de lo más nor­mal y co­mún, es­pe­cial­men­te si es un apren­diz y con­si­guió di­ne­ro “por obra y gra­cia del Es­pí­ri­tu San­to”.

El cad­die peor ran­quea­do del cam­po: Ese de­be es­pe­rar to­do el día pa­ra con­se­guir una ron­da, y cuan­do la con­si­gue re­sul­ta que le to­ca un ti­po co­mo el des­cri­to an­te­rior­men­te. Ope­ra­dor de cá­ma­ra de una grúa en el PGA Tour: Que te to­que el turno de ocho ho­ras de­ba­jo del sol ya es du­ro, pe­ro si es una ca­nas­ta a 80 pies so­bre el pi­so, sin lu­gar don­de ir y con vien­tos de 80 KPH, ya es su­fi­cien­te mar­ti­rio.

Or­ga­ni­za­dor de tor­neos: Aquí ha­blo con co­no­ci­mien­to de cau­sa. ¿Sa­bía us­ted que en el exi­gen­te mun­do del gol­fis­ta do­mi­ni­cano, un tor­neo pue­de ser cri­ti­ca­do y de­cla­rar­se “ma­lo” has­ta por­que fal­tó hie­lo en la car­pa del ho­yo X, o por­que un gru­po iba len­to? Com­pla­cer a to­dos no es ta­rea fá­cil, pe­ro uno tra­ta de lle­nar las ex­pec­ta­ti­vas de la ma­yo­ría, aun­que a ve­ces sea una ta­rea ca­si im­po­si­ble. Ade­más, en el ca­so nues­tro, el jue­go te aban­do­na, las ca­nas flo­re­cen y em­pie­zas a ver el cam­po de golf co­mo una ofi­ci­na a la que no quie­res ir ni a ju­gar. Los “bu­zos” son los más co­no­ci­dos. HAY TRA­BA­JOS SÚ­PER DESAFIAN­TES

Los Ran­gers son mal vis­tos (es­pe­cial­men­te los de fue­ra que tien­den a ser sú­per es­tric­tos).

A ve­ces con­se­guir un buen cad­die es cues­tión de suer­te.

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