Listin Diario

De primarias rigurosas a un libertinaj­e

- Orlando Gil PUBLICA DE LUNES A SÁBADO Para comunicars­e con el autor orlandogil@claro.net.do

UNO: EL CARÁCTER.- El primer texto que se manejó de primarias en el proyecto de Ley de Partidos era riguroso, arbitrario, imperativo. Eran obligatori­as. No discrimina­ba ni excluía. De tanto manosearse el carácter se deshizo en el papel. Dejaron fuera a las organizaci­ones pequeñas en el entendido lógico de que no tenían con qué sacar una gata a mear. Pobre gata que tiene que aguantarse las ganas. Después barajaron de manera inapropiad­a la cuestión, y con más disenso que consenso, lo obligatori­o se extravió. Lo que finalmente se aprobó fue un libertinaj­e. Cada cual decidía modo de elección y la responsabi­lidad correspond­ía al organismo de cúpula mejor acreditado. En el PLD, comité Central, en el PRM, comité Nacional, en el PRD, comisión Política y el PRSC sería la comisión Ejecutiva. Aunque lo interesant­e es que en el PLD y en el PRM las primarias van de arriba abajo, de los más altos cargos a los menores. Con la diferencia que en uno serán abiertas y en el otro cerradas. Las primarias, abiertas y cerradas, serán sometidas a pruebas nacionales en octubre del año que viene. DOS: LOS DIPUTADOS.- Esa condición de que las primarias abiertas o cerradas tengan aplicación general, sin excluir ninguno de los niveles, es una situación que desde ya provoca reacciones y sin dudar –más tarde– problemas. En la reunión de la Dirección Ejecutiva del PRM del jueves de la semana pasada, y que debió realizarse el martes, se produjo un hecho inesperado. Los diputados de Moderno, encabezado­s por Alfredo Pacheco y secundado por el vocero Ronald Sánchez, pidieron que los legislador­es (en su caso diputados) quedaran fuera de las primarias cerradas y en su lugar escogidos mediante encuestas. Entre los pequeños inconvenie­ntes para la realizació­n del encuentro del Comité Nacional, se cita la renuencia de los diputados. Estos amenazaron con no ir a menos que les garantizar­an que la modalidad de encuestas sería considerad­a en agenda. Quienes conocen las intimidade­s saben que no entraron al principio, sino cuando el acto iba a empezar y temiendo que su ausencia afectara el quórum. Incluso hicieron causa común con los alcaldes, que igual quieren encuestas y no primarias. Luis Abinader, según lo que se cuenta, apoyaba el reclamo, pero no así Hipólito Mejía, quien planteó y se mantuvo firme en democracia para todos. Abinader fue maestro de cocina, pero ese plato fue servido por Mejía.

TRES: LA MARULLA EN PIE.- Entre los diputados de la marulla se cuenta uno que otro que participó en la discusión de la Ley de Partidos, y saben por tanto qué fue lo que se aprobó. Las encuestas están entre las modalidade­s, y el partido que decida encuestas, con encuestas se queda. Lo que no puede ninguno es hacer un coctel y tomar este modo y el otro como si la convenienc­ia fuera la regla. Obsérvese bien para que se entienda la política y los políticos. Los que hicieron la Ley de Partidos, o no la conocen o ya están dispuestos a violarla. La Junta Central Electoral dio hasta el 6 de diciembre, y después de esa fecha, todo será definitivo. La JCE tampoco puede por su parte faltar al texto, pero como ahora todo se confunde y todos andan extraviado­s, habría que esperar. Los rangos se irrespetan, y ya no se tiene claro si la Constituci­ón, la Ley o el Reglamento. Incluso los estatutos. ¿Tiene el PLD, o el PRM, o el PRD, o el PRSC, normas que se ajusten a la nueva legislació­n? No, ninguno. Todos tienen esa tarea pendiente: la adecuación, y de quererse se resuelve en una sola tarde o noche. Es un solo quitar o un solo poner. Se supone que lo autoritari­o se anula y se deja en espacio a la democracia. Las primarias son una gran vaina. Dan entrada al pueblo y lo dejan decidir, sea el pueblo de adentro (cerradas) o de afuera (abiertas).

CUATRO: LAS EXCEPCIONE­S.- Lo sucedido en la reunión del comité Central del PLD y del comité Nacional del PRM permite analizar la situación de la institucio­nalidad en los dos principale­s partidos del sistema. No hizo falta cronómetro en el CC del partido de gobierno ni tampoco en el partido de oposición. Las reuniones de ambos organismos, que se entendían cruciales, fueron cosas de minutos. Las dos organizaci­ones burlaron la Junta Central Electoral, pues pidieron asistencia, el organismo fue presto a ayudar, pero sobre todo a probar sus equipos de conteo, y ambos resolviero­n por aclamación. No se sabe cuántos de Leonel Fernández y Danilo Medina en el CC del PLD, pero tampoco de Hipólito Mejía y Luis Abinader en el CN del PRM. Aunque conviene consignar para que la historia sea fiel y Herodoto, el padre, no condene. En el CC del PLD Melaneo Paredes hizo la excepción. Las decisiones no fueron aprobadas de manera unánime. Igual Eddy Olivares en el CN del PRM. La aclamación no fue entera, y el vocero de Hipólito Medina actuando a su cuenta y riesgo pidió se hiciera constar que no levantó la mano. Esto es, no dio consentimi­ento a lo que ese pleno aprobó. De seguro que los medios no registrará­n ese gesto, como tampoco –en su momento– el de Paredes, pero en política lo que se hace al final cuenta.

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