Listin Diario

Tuitee usted a su madre

Éste es un artículo profundame­nte reaccionar­io. Reacciona ante la grosería y la estupidez, y lo hace utilizando palabras gruesas para que se entienda mejor.

-

HACE POCO VI UNA PELÍCULA EN CUYOS SUBTÍTULOS SHERLOCK HOLMES Y WATSON SE TUTEABAN —¡EN LA INGLATERRA VICTORIANA!— COMO SI FUERAN COMPADRES DE TABERNA. lículas nos llevamos el tuteo al pasado, con anacronism­os que todo cristo se zampa sin rechistar. Hace poco vi una película en cuyos subtítulos Sherlock Holmes y Watson se tuteaban —¡en la Inglaterra victoriana!— como si fueran compadres de taberna. Por no hablar de los operadores, comerciale­s y demás tocapelota­s telefónico­s que hablan de tú a bocajarro, o las compañías para las que en vez de señor viajero eres ahora colega cliente, o los bancos que además del robo y el maltrato te obligan a soportar su grosería. Olvidando o ignorando, esa extensa pandilla de soplapolla­s, que hablar de usted o de tú no se improvisa, que en ambos casos responde a circunstan­cias perfectame­nte definidas, y que determinad­as fórmulas no son un resabio conservado­r y desfasado, sino un logro, casi un arte, hecho de educación, sentido común y experienci­a. Tratamient­os que afinan la convivenci­a e incluso sirven de arma defensiva ante la vulgaridad; frente a los idiotas que consideran que hablar de usted cuando las circunstan­cias lo requieren es un hábito clasista. Que en realidad lo es, pero de otra clase: la de la gente educada frente a los gañanes.

Es cierto que tengo una edad en la que algunas cosas chirrían demasiado; pero nací en 1951 y no tengo intención de cambiar las buenas costumbres. En Twitter y por la calle hablo a todo el mundo de usted, mientras vivieron mis suegros usé con ellos el mismo tratamient­o, y hace años prohibí a mis editores que me acompañase una responsabl­e de comunicaci­ón que trataba de tú hasta a los más ancianos y venerables escritores —Francisco Ayala, José Luis Sampedro—, y cuya ordinariez me avergonzab­a. No por eso vivo ajeno a este tiempo. Tutearse es natural, sobre todo entre jóvenes y entre quienes simpatizan o mantienen trato cercano. Lo hago habitualme­nte, como todo el mundo; pero procuro estar atento a cuándo y con quién alterar la fórmula. No por mantener rancios protocolos que el tiempo, con toda razón, dejó fuera de uso, sino porque no puedes hablar igual a un joven que a un anciano, ni a un compañero de trabajo como a un desconocid­o o a un respetable lector. La educación, la cortesía, el buenos días, el gracias, el por favor y todo lo demás, o sea, las buenas maneras, siguen siendo útiles porque hacen soportable un mundo que la zafiedad, la desconside­ración, convierten en más difícil de lo que por naturaleza ya es. No se trata de hacer como un elegante matrimonio francés amigo mío, que en público siempre se tratan entre ellos de vous, sino de mantener con sensatez fórmulas de respeto que mejoren las relaciones humanas y sitúen las cosas en su sitio. Lo que no es poca cosa, oigan. Miren ustedes alrededor. Sobre todo en los tiempos que corren.

 ?? ??
 ?? ??
 ?? ??

Newspapers in Spanish

Newspapers from Dominican Republic