El ni­ño en la vía

Dominguero - - Variedades - Si tie­nes al­gu­na his­to­ria es­cri­be a mon­ca­dab@ gra­na­sa. com. ec o lla­ma al 042201100, ext. 2099. Por Blan­ca Mon­ca­da @ Blan­ki­mon­ki

Año 2011. Por el fe­ria­do del 2 de No­viem­bre, el ga­jo de­ci­dió ir a Sa­li­nas. Es­ta­ban cin­co. De ese bal­nea­rio a Mon­ta­ñi­ta es un to­que. Era me­dia­no­che. Com­pra­ron li­cor y al­go pa­ra pi­car en el ca­mino. Die­ron las 02: 00. Ca­rre­te­ra y os­cu­ri­dad. En el trans­cur­so, reían, be­bían co­mo lo ha­cen los pa­nas. Hoy, seis años des­pués, Leo­na re­cuer­da de for­ma ní­ti­da el res­plan­dor de la luna aque­lla no­che. So­lo su luz y la de los autos per­mi­tían leer el es­ce­na­rio. Lo vio de un mo­men­to a otro, des­de el la­do de­re­cho del au­to, don­de es­tu­vo sen­ta­da los úl­ti­mos mi­nu­tos. Era un ni­ño. Sí, a las 02: 30. No re­cuer­da en qué lu­gar es­ta­ban exac­ta­men­te. Era an­tes de lle­gar a Man­gla­ral­to. “¡ Un ni­ño!”, gri­tó. El au­to ya ha­bía avan­za­do. Pa­ra­ron y die­ron vuel­ta. Allí es­ta­ba. Te­nía una ca­mi­se­ta ro­ja, es­tá­ti­co. No pa­sa­ba de cua­tro años. Un cos­qui­lleó les re­co­rrió la piel. El me­nor per­ma­ne­cía allí, co­mo una es­ta­tua. En me­dio de la os­cu­ri­dad. Pen­só rá­pi­do. ¿ Y si era una tram­pa? ¿ Y si de los ma­to­rra­les sa­lían ma­to­nes? ¿ Y si...? Pi­dió re­gre­sar. El gru­po apo­yó la mo­ción. Arran­ca­ron y se fue­ron. Ha­bla­ron del te­ma to­do el ca­mino. Al lle­gar a Mon­ta­ñi­ta, be­bie­ron has­ta las 07: 00. La anéc­do­ta se re­pi­te ca­da vez que hay opor­tu­ni­dad. Era im­po­si­ble que un ni­ño apa­rez­ca de la na­da en la ca­rre­te­ra con esa ac­ti­tud. Tam­bién se ba­ra­ja otra hi­pó­te­sis. ¿ Un fan­tas­ma? Es al­go con lo que vi­vi­rá to­da su vi­da.

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