“¿En qué ca­be­za ca­be que un Pre­si­den­te va a re­ci­bir so­borno?”

Reac­ción Ne­gó que ha­ya un re­que­ri­mien­to de EE UU, pe­ro no des­car­ta que lo lla­men. Las fo­tos en que se le ve con al­gu­nos de Los ca­chi­ros exis­ten por­que ellos se “co­la­ron”en su ca­sa, di­ce

Diario El Heraldo - - Al Frente -

El ex­pre­si­den­te de la Re­pú­bli­ca, Por­fi­rio Lo­bo So­sa, reite­ró ayer que es­tá dis­pues­to a so­me­ter­se a cual­quier in­ves­ti­ga­ción por par­te del Mi­nis­te­rio Público, tras los se­ña­la­mien­tos que le ha he­cho De­vis Leo­nel Ri­ve­ra Ma­ra­dia­ga, ca­be­ci­lla de la ban­da de Los Ca­chi­ros. Ri­ve­ra Ma­ra­dia­ga es­tá pre­so en Es­ta­dos Uni­dos y ha ser­vi­do co­mo tes­ti­go en una cau­sa que le si­gue la jus­ti­cia es­ta­dou­ni­den­se a Fa­bio Lo­bo, hi­jo del ex­pre­si­den­te Lo­bo So­sa.

En la en­tre­vis­ta con­ce­di­da a Ra­dio Glo­bo ase­gu­ró que no exis­te al­gu­na acu­sa­ción en su con­tra de par­te de Es­ta­dos Uni­dos. Aquí lo más des­ta­ca­do de la en­tre­vis­ta: Us­ted es men­cio­na­do en un jui­cio en Es­ta­dos Uni­dos, ¿ha ge­ne­ra­do cam­bio en un Por­fi­rio Lo­bo que fue pre­si­den­te de Hon­du­ras? A raíz de lo que ha pa­sa­do con mi hi­jo Fa­bio, y co­mo lo di­je en una opor­tu­ni­dad que no de­seo que nin­gún pa­dre pa­se por lo que uno ha vi­vi­do y es un ti­po de des­gra­cia en la fa­mi­lia, pe­ro ca­da quien es res­pon­sa­ble de sus ac­tos y ba­jo aquel prin­ci­pio de que na­die es­tá por en­ci­ma de la ley.

El he­cho es real y de lo que de­cla­re un de­lin­cuen­te allá me ha de­ja­do im­pre­sio­na­do ha­ber acep­ta­do que ase­si­nó a 78 per­so­nas im­por­tan­tes en la lu­cha con­tra el nar­co­trá­fi­co, co­mo el ge­ne­ral Arís­ti­des González, Al­fre­do Lan­da­ver­de y has­ta pe­rio­dis­tas co­mo Aní­bal Ba­rrow y otros más; le es­tá min­tien­do a la jus­ti­cia nor­te­ame­ri­ca­na y no he si­do ni soy ni se­ré ja­más so­cio, co­la­bo­ra­dor de nin­gún de­lin­cuen­te.

Voy a la cam­pa­ña elec­to­ral de 2009, gano la pre­si­den­cia y leí de lo que él es que en­tre no­viem­bre de ese año y enero de 2010 me hi­zo un so­borno, ¿en qué ca­be­za ca­be que un Pre­si­den­te va re­ci­bir un so­borno? Mu­cho me­nos pen­sar que lo que ha si­do to­da mi vi­da, va­ya a tran­sar con un de­lin­cuen­te sien­do Pre­si­den­te elec­to.

¿Por qué en­ton­ces apa­re­ce in­vo­lu­cra­do Por­fi­rio Lo­bo y lo bus­can in­cluir co­mo un buen co­la­bo­ra­dor de es­te gru­po cri­mi­nal? Hay que en­ten­der bien ese te­ma. Hay documentos que han ge­ne­ra­do mu­cho al­bo­ro­to, que si po­ne en se­cuen­cia los documentos, uno que fue pu­bli­ca­do el fin de se­ma­na es uno que en­tre­gó al tribunal la Fis­ca­lía el 28 de fe­bre­ro, an­tes de la au­dien­cia del 6 de mar­zo, por­que se­gún las le­yes de allá, pues tie­nen un sis­te­ma trans­pa­ren­te, y la Fis­ca­lía tie­ne la obli­ga­ción de en­tre­gar el do­cu­men­to al tribunal, en que ba­sa­rá sus pre­gun­tas.

Esa es la po­si­ción de la Fis­ca­lía, no es una au­dien­cia para sa­ber si mi hi­jo es cul­pa­ble o no, él ya se de­cla­ró cul­pa­ble, pe­ro la Fis­ca­lía no es­tá de acuer­do en que él se de­cla­re cul­pa­ble a ese ni­vel y le quie­re su­bir el gra­do de res­pon­sa­bi­li­dad para au­men­tar la pe­na. Eso es bá­si­ca­men­te.

Hu­bo otra au­dien­cia del 6 de mar­zo don­de pre­gun­tó el fis­cal y ya pa­só la del 16, don­de pre­gun­tó la de­fen­sa. El abogado de la de­fen­sa, se­gún lo que se de­ja ver, es el cri­te­rio del juez y en la au­dien­cia del 6 de mar­zo él (De­vis Ri­ve­ra) mien­te, mien­te y mien­te. ¿Qué po­de­mos es­pe­rar de un ti­po que ase­si­na a 78 per­so­nas de for­ma fría? No va en nin­gu­na re­la­ción con mi ac­ción co­mo fun­cio­na­rio de lo que él de­cla­ra.

¿Se reunió Por­fi­rio Lo­bo al­gu­na vez con es­ta gen­te? ¿Fue bus­ca­do Por­fi­rio Lo­bo en reali­dad para en­trar en es­te ti­po de re­la­cio­nes? Pa­sa lo si­guien­te: an­dan cir­cu­lan­do fo­tos, ¿qué ha­rá uno?, o ahí vie­ne gen­te que uno no lo co­no­cía, mu­cho me­nos en Co­lón, y an­tes de 2010 ha­bía mu­cho plei­to de la dro­ga y no­so­tros co­men­za­mos con ese plei­to en 2010 y va en con­tra de to­do lo que han di­cho. No pue­de ser. Hay una fo­to por ahí, pe­ro no es que ellos me van a pe­dir una ci­ta, si vie­ne un gru­po, ¿có­mo le di­go que se va­ya de mi ca­sa?

¿Ellos vi­nie­ron a su ca­sa? Apa­ren­te­men­te sí, por una fo­to que hay ahí.

¿Cuán­do fue ese mo­men­to? Fue una vez que vi­nie­ron con una gen­te de un ban­co de Ma­la­sia, no sé de dón­de era la co­sa; no re­cuer­do quién pi­dió la ci­ta, pe­ro no la pi­die­ron ellos.

¿O sea que fue una for­ma de ac­ce­der a us­ted? Pe­ro no fue para ne­go­ciar na­da. Lle­gó un gru­po de gen­te y ahí se cue­la gen­te, ¿qué va a ha­cer uno?

¿Ha­brá in­te­rés par­ti­cu­lar de Es­ta­dos Uni­dos para te­ner de­cla­ran­do allá a Por­fi­rio Lo­bo? No sé. Lo que hi­ce des­pués de la au­dien­cia (de De­vis Ri­ve­ra en Es­ta­dos Uni­dos) del 6 de mar­zo, hi­ce mi aper­so­na­mien­to a la Fis­ca­lía (de Hon­du­ras) en una no­ta di­ri­gi­da al fis­cal ge­ne­ral, para po­ner­me a sus ór­de­nes, aquí es­toy a la or­den para que pre­gun­ten lo que quie­ran por­que no ten­go na­da que es­con­der.

Se ha­bla de unos con­tra­tos de in­fra­es­truc­tu­ra sus­cri­to con ins­ti­tu­cio­nes es­ta­ta­les, que hu­bo una co­lu­sión para que es­tas em­pre­sas lle­ga­ran a la­var di­ne­ro a tra­vés de es­tos con­tra­tos. Con re­la­ción a los con­tra­tos, hay un pro­ce­di­mien­to a se­guir; no es que el Pre­si­den­te di­ga de­le un con­tra­to a es­te, hay me­ca­nis­mos y se­ría men­ti­ro­so de­cir si sé de con­tra­tos que se sus­cri­ben en las se­cre­ta­rías de Estado y en el ca­so de Sop­tra­vi, don­de se fir­man mu­chos con­tra­tos, ¿có­mo sa­brá uno cuá­les son o qué em­pre­sas par­ti­ci­pan?

¿Y acer­ca de los con­tra­tos de Mi­guel Pas­tor, que era fun­cio­na­rio en ese mo­men­to? Ja­más de la vi­da. Nun­ca. Ja­más. Es un te­ma que nun­ca se abor­dó de las em­pre­sas par­ti­cu­la­res.

En las con­ver­sa­cio­nes que se pu­bli­can en las que apa­re­ce su hi­jo Fa­bio Lo­bo su­pues­ta­men­te pla­ti­can­do con el je­fe del car­tel, se in­di­ca que hu­bo un acer­ca­mien­to a us­ted por ser el pa­dre y, asi­mis­mo, con el ge­ne­ral Ju­lián Pa­che­co para ac­ce­der a la in­te­li­gen­cia es­ta­tal a fin de mo­vi­li­zar car­ga­men­tos de dro­ga... Es fal­so. ¿Qué po­dría ha­cer una re­la­ción que hu­bie­se? He­mos vis­to en otros paí­ses có­mo bus­can a pa­rien­tes cer­ca­nos del go­ber­nan­te para in­fluen­ciar. Es una co­sa que no so­lo se da en Hon­du­ras y asu­men que es­ta per­so­na les abri­rá las puer­tas a las co­sas que quie­ren.

Si us­ted mi­ra el te­ma de las tra­zas aé­reas, cuan­do vino Wi­lliam Brown­field en re­pre­sen­ta­ción del De­par­ta­men­to de Estado a la to­ma de po­se­sión del pre­si­den­te Her­nán­dez, de­cía que en mi go­bierno ha­bían dis­mi­nui­do las tra­zas aé­reas en un 80 por cien­to. Cuan­do asu­mo la Pre­si­den­cia el 71 por cien­to de los vue­los a la re­gión lle­ga­ban a Hon­du­ras. Cuan­do sal­go de la Pre­si­den­cia lle­ga­ba un 20 por cien­to.

Re­cuer­do las pu­bli­ca­cio­nes del pri­mer año de go­bierno en las que se de­cía que el se­cre­ta­rio de Se­gu­ri­dad Ós­car Álvarez era un pro­ble­ma. Si de­cían que era un pro­ble­ma, en­ton­ces ¿por qué se los pu­se de fun­cio­na­rio? ¿Dón­de es­tá el acuer­do?

Pe­ro us­ted lo sa­có pos­te­rior­men­te del car­go. ¿Fue por otras ra­zo­nes? El hom­bre co­la­bo­ró en to­do y pue­de dar fe de que ja­más le di­je ayu­de a na­die. En el pri­mer año de go­bierno, la Se­cre­ta­ría de Se­gu­ri­dad con­fis­có 14.1 mi­llo­nes de dó­la­res, con­tras­ta­do con 2009, que fue­ron 600 mil dó­la­res.

¿Po­drían ir de­trás de Juan Orlando Her­nán­dez? De eso no sé. No po­dría de­cir na­da. Lo que sé es que es­tos gru­pos mien­ten para tra­tar de re­du­cir sus pe­nas y vuel­ven a men­tir. Lo más im­por­tan­te es el tes­ti­mo­nio de vi­da que uno pue­da dar e in­sis­to en que la des­gra­cia de mi fa­mi­lia es mi hi­jo, por­que ha­ya co­me­ti­do un error no sig­ni­fi­ca que sea cóm­pli­ce en ese error que él ha­ya co­me­ti­do.

Qué pa­dre di­rá voy a po­ner mi hi­jo de re­pre­sen­tan­te para pro­te­ger­lo. Las co­sas no fun­cio­nan así. Uno cui­da la fa­mi­lia y si uno pu­die­ra evi­tar que los hi­jos se equi­vo­ca­ran, lo ha­ría.

¿Us­ted re­ci­bió coimas de es­tos gru­pos? Ja­más.

¿Ni an­tes de las elec­cio­nes? Na­da.

¿Le apor­ta­ron a la cam­pa­ña? Le voy a con­tar una co­sa: si me lle­gan unos agri­cul­to­res por­que hay que re­cor­dar que ellos eran em­pre­sa­rios, de lo que de­cían en la zo­na, y me lle­gan con una ma­le­ta de dó­la­res, ¿qué voy a pen­sar? ¿Y no soy yo pro­duc­tor del cam­po? ¿Qué dó­la­res ha­brá ahí? No tie­ne ló­gi­ca y mu­cho me­nos que voy a tran­sar ton­te­ras para aten­tar con­tra mi vi­da y mi lu­cha.

¿No tie­ne in­ten­cio­nes de en­tre­gar­se? No hay nin­gún pro­ce­so con­tra mí. Soy men­cio­na­do en una au­dien­cia para ver si ele­van la pe­na de mi hi­jo. No ten­go nin­gún re­que­ri­mien­to y no pue­do ade­lan­tar­me a los he­chos.

¿Us­ted via­ja­ría a Es­ta­dos Uni­dos? No me pue­do an­ti­ci­par a los he­chos. Lo que sí ga­ran­ti­zo es que tie­ne que ver de las men­ti­ras de un de­lin­cuen­te, al­gu­nos he­chos de la con­duc­ta que él se­ña­la.

¿Có­mo le ha afec­ta­do es­te pro­ble­ma en su vi­da fa­mi­liar y la­bo­ral? Mi vi­da si­gue nor­mal y no tie­ne por qué cam­biar. Lo peor que po­dría ha­cer son co­sas que no de­bo ha­cer y que den cre­di­bi­li­dad a lo que di­jo un de­lin­cuen­te de es­ta mag­ni­tud, ol­ví­de­se, aquí es­toy

¿He lu­cha­do tan­tos años con­tra la de­lin­cuen­cia para ha­cer tra­tos con de­lin­cuen­tes? Ja­más de la vi­da”.

FO­TO: EL HE­RAL­DO

El ex­pre­si­den­te Por­fi­rio Lo­bo di­jo que ya se pu­so a dis­po­si­ción de las au­to­ri­da­des del MP.

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