A NUES­TROS AMI­GOS ¿ Qué sig­ni­fi­ca ser exi­to­so?

Conectate - - NEWS - Esas y otras pre­gun­tas las abor­da­re­mos en los ar­tícu­los que si­guen. Dis­fru­ta de la lec­tu­ra.

Pa­ra los cris­tia­nos, el éxi­to no se mi­de sim­ple­men­te con la va­ra del di­ne­ro. No se tra­ta de aca­pa­rar la ma­yor can­ti­dad de ri­que­zas o fa­ma, sino de apro­ve­char de la me­jor ma­ne­ra las ha­bi­li­da­des que Dios nos ha con­ce­di­do1. La per­so­na ver­da­de­ra­men­te exi­to­sa es la que más lo­gra con lo que tie­ne.

Y ¿eso có­mo se ha­ce? Po­co an­tes de su muer­te, el rey Da­vid im­par­tió a su hi­jo Sa­lo­món es­te con­se­jo: «Guar­da los pre­cep­tos del Se­ñor tu Dios, an­dan­do en Sus ca­mi­nos, y ob­ser­van­do Sus es­ta­tu­tos y man­da­mien­tos, Sus de­cre­tos y Sus tes­ti­mo­nios, de la ma­ne­ra que es­tá es­cri­to en la ley de Moi­sés, pa­ra que pros­pe­res en to­do lo que ha­gas y en to­do aque­llo que em­pren­das» 2. La fór­mu­la da­ví­di­ca del éxi­to era se­guir a Dios y obe­de­cer­lo, lo cual iba a exi­gir un es­fuer­zo por par­te de Sa­lo­món.

¿Es­fuer­zo? La Bi­blia, pa­ra qué an­dar­nos con ro­deos, tie­ne en muy al­ta es­ti­ma el tra­ba­jo. El Gé­ne­sis des­cri­be que en el prin­ci­pio Dios tra­ba­jó seis días pa­ra crear el mun­do, y cuan­do de­ter­mi­nó que ha­bía he­cho una bue­na la­bor, que­dó muy com­pla­ci­do3. Je­sús de­cla­ró que ha­bía ve­ni­do a rea­li­zar las obras de Su Pa­dre4. Ade­más, se nos en­se­ña que Dios exa­mi­na­rá y pre­mia­rá lo que ha­ya­mos he­cho en la Tie­rra5.

¿O sea, que a ma­yor tra­ba­jo ma­yor éxi­to? No es­tá ga­ran­ti­za­do que así sea. En to­do ca­so, Je­sús no quie­re que el tra­ba­jo nos es­tre­se ni nos so­me­ta a mu­cha pre­sión. Él di­jo: «Les de­jo un re­ga­lo: paz en la men­te y en el co­ra­zón. Y la paz que Yo doy es un re­ga­lo que el mun­do no pue­de dar. Así que no se an­gus­tien ni ten­gan mie­do» 6.

¿Y si ya es­ta­mos es­tre­sa­dos? Tam­bién pa­ra eso nos ofre­ce un re­me­dio. «Él da es­fuer­zo al can­sa­do, y mul­ti­pli­ca las fuer­zas al que no tie­ne nin­gu­nas. Los mu­cha­chos se fa­ti­gan y se can­san, los jó­ve­nes fla­quean y caen; pe­ro los que es­pe­ran al Se­ñor ten­drán nue­vas fuer­zas; le­van­ta­rán alas co­mo las águilas; co­rre­rán, y no se can­sa­rán; ca­mi­na­rán, y no se fa­ti­ga­rán» 7.

Ga­briel Gar­cía V. Di­rec­tor

1. V. Mateo 25:14–30 2. 1 Re­yes 2: 3 3. V. Gé­ne­sis 1: 31 4. V. Juan 9: 4

5. V. 1 Co­rin­tios 3:13–15 6. Juan 14: 27 ( NTV) 7. Isaías 40: 29–31

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